Trabajando las posiciones de tiro – 3ª parte

Por Ricardo Río

Posición de rodilla

Mucho vemos entrenar a los tiradores en las posiciones de tendido y de pie, pero poco se los ve entrenar en la posición de rodilla.

Esta posición es la definitoria en toda competencia de tres posiciones dado que serán los últimos tiros de la prueba. Muchas cosas deben pasar por la cabeza del tirador en ese momento, sobre todo si había disparado bien en las posiciones anteriores.

Esta posición tiene muchas complicaciones dado la gran cantidad de apoyos articulares que, si no están adecuadamente equilibrados, pueden generar movimientos más violentos al momento del disparo que en la posición de pie.

Estas complicaciones se reducen al mínimo teniendo en cuenta dos cosas:

  • El apoyo del glúteo en el talón
  • La posición de la pierna y el pie donde se apoya el codo:

  1. A) pie izquierdo.
  2. B1) punta de la bota derecha.
  3. B2) Rodillo.
  4. C) Rodilla derecha.
  5. D) Zona donde debería estar el centro de gravedad.
  6. E) Centro de gravedad desplazado adelante y a la derecha.

Con este gráfico sencillo podemos ver como podemos trabajar una posición equilibrada que nos permita sostener el arma sin tensiones.

Supongamos que estando en la posición, cerramos los ojos y el arma nos queda apuntando abajo y a la derecha del blanco. Así podemos suponer que el centro de gravedad estaría como en el punto E.

Esto significa que el centro del rifle también está desplazado hacia delante y a la derecha. Entonces ¿qué debemos hacer?

  • Cambiar el punto de apoyo del glúteo sobre el talón del pie tirando el peso del cuerpo mas para atrás. Además de equilibrar el cuerpo estaremos levemente levantando la punta del cañón.
  • El pie izquierdo A debe ser corrido levemente hacia la derecha permitiendo así que la línea del eje del cañón quede mejor alineada con la rodilla y el pie de apoyo.

Doy este caso hipotético como para que vayan estudiando todas las variantes posibles, aunque nunca jamás deben comenzar a disparar sin haber establecido un equilibrio corporal sin el armas.

Como en las notas anteriores nos basaremos en la infografía del Manual de los Fusiles Anschutz calibre .22 plg.

Aquí vemos una posición firme, estable donde se respetan los ángulos de la infografía anterior. Observen como el glúteo se apoya firmemente sobre el talón y el tronco del tirador se encuentra erguido.

 

Pie, pierna, rodilla, codo y cara están en una misma línea vertical. El pie izquierdo y el muslo derecho mantienen un paralelismo muy importante para el equilibrio de la posición.

Esta es una posición excelente.

Aquí podemos ver claramente lo expuesto en la imagen anterior. Podemos observar claramente como en el esquema del pie izquierdo pasaría una línea imaginaria que une centro del pie, rodilla y cara del tirador.

El triángulo formado como base de sustentación entre la punta del pie derecho, la rodilla derecha y el centro de la bóveda plantar izquierda muestra una posición sin tensiones y con las fuerzas repartidas armoniosamente en la base.

Observen un detalle la culata del rifle al momento del contacto con el hombro pasa por el centro del triángulo.

En esta posición podemos observar codo elevado que permite aumentar la superficie de contacto con la culata.

Pie firme y completamente apoyado en el piso.

Mano de sostén del rifle firme pero relajada.

En la imagen de la derecha podemos observar: el brazo esta bajo, cae el hombro obligando a la cabeza a inclinarse para tener un mejor contacto con la  culata.

Rodilla derecha y pie izquierdo no guardan el paralelismo necesario para sustentar correctamente el equilibrio.

Esta es una posición errática, en tensión y con muchos movimientos del tirador y su arma.

Aquí vemos errores muy groseros, pero lamentablemente muy comunes. En primer lugar el piederecho apoyado en el rodillo no esta totalmente extendido. Así será imposible sustentar la posición.

 

 

 

 

 

 

Con la pierna izquierda y el pie colocados tan adelante lograremos mayor inestabilidad forzando toda la posición. Con tantas tensiones no se puede disparar.

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta es la posición de descanso, así podremos ir dosificando los momentos de disparos y descansos.

 

 

Amigos, la posición de rodilla es sencilla, tan solo se necesita entrenar seriamente.

Estoy seguro que con estos datos técnicos podrán mejorar y mucho.

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Trabajando las posiciones de tiro – 2ª parte

Por Ricardo Río

Posición de pie, la posición de los campeones.

No hay ninguna duda, la posición de pie es “la posición” de arma larga. Todo campeón que se precie de serlo debe ser un tirador selecto sosteniendo su rifle parado y sin apoyo alguno.

Disparando de pie es donde realmente se ganan las competiciones, pues aquí los errores cometidos pueden ser determinantes para el resultado final de la prueba.

Nuevamente estudiaremos las posiciones básicas provistas en los Manuales de los fusiles Anschutz calibre .22 LR.

Aquí vemos la posición de frente. Los puntos sobresalientes a tener en cuenta son: cadera -codo – centro de la cara, alineados en dirección al blanco.

Podemos observar como no existe ningún esfuerzo por parte del tirador para sujetar el fusil que parece acomodarse solo sobre el eje de gravedad de la posición.

 

 

Levemente inclinado hacia el cuerpo el fusil permitirá descansar mejor la cara sobre el mismo. Además, permitirá sentir perfectamente el peso del arma pasando sobre el pecho.

Esta es una posición clásica, equilibrada, estable, muy firme y altamente confiable.

A partir de la posición ancho de hombros de los pies vamos a ir variando el ángulo de los mismos con relación al blanco hasta poder estar alineados perfectamente sin esfuerzos o tensiones.

De la posición primaria, vamos a ir trabajando punto por punto los cambios para establecer perfectamente la relación ojo – miras – blanco, sin esfuerzo alguno.

Aquí vemos la posición completa, con una base estable y firme dejando descansar perfectamente en forma equilibrada el arma sobre; el brazo, la cadera, las piernas y finalmente, el peso correctamente repartido entre los dos pies.

Nótese especialmente la “armonía” que técnicamente, sin ser un avezado conocedor, puede observarse en esta imagen.

Aquí el tirador solo debe preocuparse por la respiración – equilibrio -empuñadura y ejecución del disparo.

Aquí el único movimiento necesario es el del dedo índice para obtener el diez.

Este es un error muy común que habría que evitar, observen como el arma queda baja, razón por la cuál el tirador debe inclinar la cabeza para poder apuntar a través de las miras.

Esta incómoda posición nos hará contracturar, perder el equilibrio y  sacar los tiros técnicamente muy mal. Muchos tiradores son propensos a disparar así.

Al inclinar la cabeza, se alteran los centros del equilibrio con su consecuente pérdida del mismo. La cabeza, siempre debe estar erguida.

En esta imagen podemos apreciar un excelente contacto entre la culata y el hombro, la cara perfectamente alineada y erecta enfrentada a las miras.

El brazo derecho y la distancia a la culata hacen que la mano caiga perfectamente sobre la empuñadura.

El codo izquierdo y la mano de sostén se observan firmes en la posición, pero naturalmente relajados.

La antítesis de lo correcto son estas tensiones absolutamente innecesarias. Hombro derecho elevado, cara y cabeza inclinadas hacia la derecha y abajo, mano de sostén izquierda flexionada y con tensión.

Observen como la muñeca derecha parece estar flexionada. Esto indica que la mano no estará relajada al momento del disparo, pues el antebrazo y la muñeca deben estar relajadamente estirados. Aquí no lo están.

Sin duda esta es una posición inestable, en tensión y con tendencias a tiros errados a los laterales.

Aquí la posición de los pies es muy inestable dado que la base de sustentación esta severamente disminuida por la poca distancia entre los pies.

Esta posición no permitirá descansar adecuadamente el peso del arma en los pies y tendremos movimientos y tensiones excesivas.

Además existirá tendencia a flexionar la pierna derecha descansando todo el peso del cuerpo en la pierna izquierda con las consecuentes contracturas y desequilibrios.

En la actualidad algunos tiradores y muy especialmente algunas tiradoras utilizan mucho esta posición.

Al alejar la pierna derecha hacia atrás, angulan la cadera elevando la punta del cañón del fusil.

Es una posición muy discutida, pero grandes tiradores la utilizan con muy buenos resultados.

Evidentemente logran que una base de sustentación ampliada les da una mayor estabilidad de acuerdo a sus biomecánicas corporales.

Aquí estoy disparando en Lima Perú, en el Campeonato Sudamericano. Es una posición tradicional con la pierna derecha levemente hacia atrás para ampliar la base de sustentación.

Mi fusil descansa completamente en los nudillos dado que disparo con la mano cerrada en puño.

El culatín se apoya en el hueco formado en el brazo entre los músculos deltoides porción anterior y el bíceps. Eso me permite un apoyo perfecto sin tensiones musculares que afecten el apoyo o retroceso del arma.

Mi mano derecha sostiene suavemente la empuñadura permitiendo que el proceso de ejecución sea muy veloz, pero relajado.

Aquí veremos distintas posiciones de tiradores de clase mundial

En estas tres posiciones podemos ver claramente lo expuesto anteriormente, posiciones firmes, estables relajadas y perfectamente adecuadas a cada una de las biomecánicas del tirador.

Queridos amigos, esta es la posición de los campeones, no es difícil mejorarla. Antes de disparar traten de mantener sin tensiones la punta del cañón estable.

Pero, para que esto sea así, primero debemos estar estables nosotros mismos.

Busquen primero un equilibrio dinámico desde la posición primaria, luego pasen al equilibrio estático grueso (sobre el blanco) y finalmente busquen el equilibrio mas fino sobre la zona de impacto diez.

Nuevamente la respiración pausada y sostenida durante la puntería serán factores determinantes en la relajación para una buena ejecución del disparo.

Si hay tensiones, no lo duden, obtendrán un mal tiro. bajen el arma.

Si están firmes, relajados y el arco de movimiento es aceptablemente bueno, hagan un suave proceso de disparo, seguramente el tiro será muy bueno.

Complementen esta nota leyendo las notas referentes a Centro de gravedad y Procesos de disparos, así tendrán una amplia información que seguramente les será de utilidad.

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Trabajando las posiciones de tiro -1ª parte

Por Ricardo Río

Las posiciones de tiro parecerían ser un tema complejo y complicado para quienes desean ingresar al mundo competitivo. Incluso parecería un tema difícil para todo aquel tirador deportivo que quiere mejorar sus agrupaciones. A pesar de esto no debería ser una cuestión insondable o de difícil acceso para el común de los tiradores.

Estas posiciones, que veremos, sirven tanto para el tirador deportivo, el tirador competitivo como así también para todo aquel que quiera disfrutar de su carabina o fusil en el campo o en el polígono.

No he querido adentrarme en cuestiones de técnica profunda, dado que sería un tópico para tiradores de competición. Por esta razón he tomado para el análisis los fotogramas que desde hace casi dos décadas vienen amanera de explicación en los manuales de los fusiles calibre .22 LR Anschutz.

Estos gráficos sencillos, pero perfectos por su claridad conceptual nos muestran a grandes rasgos, posiciones estándares aplicables a todo tirador deportivos. Los tomo como ejemplo dado que entiendo nos servirán a todos.

Vayamos comentando y analizando cada una de la posiciones de tiro. Comenzaremos con tendido

Posición de tendido

Esta es la posición de tiro más estable dado la gran superficie de contacto con el suelo con un centro de gravedad muy bajo.

Aquí podemos apreciar como el tirador toma la posición con un ángulo de inclinación corporal con relación al blanco de entre 15° a 30°.

Esta posición permite que el hueco entre el hombro y la clavícula tome debidamente el culatín del arma.

Podemos observar claramente como se forma una línea recta entre el pié, la cadera, la espalda y la cabeza del tirador. Si ustedes van al detalle también pueden observar como esta recta imaginaria también toca el apoyo del codo izquierdo sobre el piso. Esta es una posición clásica de la escuela alemana. Estaremos cómodos, firmes y con las componentes de fuerzas equilibradas.

Esta es la posición que siempre debe evitarse. Aquí vemos claramente como la componente lineal de la posición se pierde de la cadera hacia abajo. Esto produce: menor superficie de apoyo, tensiones innecesarias en columna lumbar. Este tipo de posiciones trasmiten tensiones al cañón del arma que no permiten una suspensión equilibrada del mismo.

 

Vista de frente una buena posición de los codos debe formar una suerte de bípode. La correa del brazo izquierdo enganchada al tope de mano permitirá que relajemos la posición sin que esta se caiga. Observen como la cara se alinea perfectamente sobre la culata del arma. Esta es una posición sin tensiones donde la cara apoya suavemente sobre la carrillera sin generar tensiones en los músculos de los hombros y la nuca.

Aquí podemos ver como el arma está sostenida en forma firme, sin tensiones y con las medidas del arma adaptadas a la biometría del deportista. Observen especialmente como la mano derecha toma la empuñadura en forma firme, pero relajada y con la articulación de la muñeca totalmente extendida. En esta imagen podemos ver claramente el trabajo pasivo que realiza la correa sobre el sostén del brazo izquierdo pasando por el medio de la cara externa de la palma de la mano.

Aquí veremos dos de los errores más comunes

En este caso pueden observar que el bípode formado por los brazos está compuesto de un pie izquierdo más corto y con un ángulo mayor que su otro pie derecho. Esto hará que el arma esté más alta, que el centro de equilibrio se desestabilice rotando el arma sobre nuestra mano. Esto producirá movimientos, cansancio muscular y tensiones que serán mínimos, pero lo suficientemente relevantes como para que afecten la precisión final.

Esta es una variante de la anterior pero más elevada aún. Podemos ver el hombro derecho elevado tratando de forzar el apoyo para acercar la culata a la cara. La mano izquierda no permite el apoyo en relajación del arma y la correa esta floja no ejecutando debidamente su tarea. Estas posiciones forzadas son muy comunes entre los principiantes, que luego de tirar, terminan doloridos y contracturados.

Posición de descanso

Con el codo debidamente apoyado y sin salir de la posición mantener el arma hacia arriba. Algunos tiradores utilizan una ‘T’ para ayudar al sostén y relajar completamente el brazo y la mano izquierda. Recuerden que esta es la posición más estable y debe ser también la más efectiva. Cualquier movimiento extraño antes durante o después del disparo preanuncia errores técnicos. Sin duda que veremos variaciones a esta posición clásica, pero esto tiene más que ver con cuestiones antropométricas que con la técnica específica aplicada.

Antes de cada tiro tengamos en cuenta verificar los siguientes puntos.

  • Apoyo del culatín en el hombro
  • Apoyo de la cara frente a las miras
  • Correcta empuñadura y toma del disparador
  • Posición del codo izquierdo y tensión en la correa
  • Posición de la mano izquierda y relajación de la misma en el tope de mano

Luego de esto:

  • Respiramos dos o tres veces
  • Corroboramos relación de miras (diopter y túnel)
  • Centramos anilla en la diana
  • Comenzamos proceso de disparo
  • Seguimos mirando a través de las miras durante y después del retroceso
  • Observamos posición final de la mira sobre el blanco

Finalmente quiero mostrar 2 ejemplos distintos pero con resultados similares

Aquí vemos tirando a Glenn Dubis (USA), uno de los más grandes tiradores de todos los tiempos. Tres veces campeón Mundial de Fusil Libre 300 m. e integrante del equipo campeón mundial que ganó la Copa Argentina en Finlandia 2002.Glenn con una posición clásica ha ganado todo lo que un tirador quisiera.

Por otro lado, Bill Meek (USA) un tirador brillante utiliza una posición que se da de boca con la técnica tradicional, pero a Bill, parecer, darle resultados. Ha ganado varias copas del mundo con esta posición que podríamos llamar antitécnica y es uno de los pocos tiradores civiles que tienen un lugar en el equipo de los Estados Unidos.

Por esto siempre recomiendo comenzar con posiciones tradicionales y clásicas, para luego ir desarrollando los cambios más finos que muchas veces son imperceptibles.

No podemos partir de posiciones no ortodoxas pretendiendo lograr buenos resultados. Primero la técnica clásica, para luego ir adaptándola a nuestra biomecánica.

Recuerden: un diez no se obtiene por una cualidad sobresaliente en particular, sino por la suma de acciones técnicas, tácticas y psicológicas precisas, de carácter voluntario, en forma reiterada sobre un blanco, dentro del tiempo óptimo de rendimiento.

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Faja lumbar/abdominal, estabilidad y precisión.

Por Víctor M. Cando

En el momento de apuntar, encaramos, alienamos los elementos de puntería y nos preparamos para realizar el disparo, una única oportunidad cada vez que apretamos el gatillo. En ese momento, deseamos la mayor estabilidad posible, queremos que el tiempo se detenga, que nada altere la visión perfecta, que los elementos de puntería no se alteren lo más mínimo.

Mantenemos la apnea y realizamos el disparo. Es tan decisivo apretar bien el gatillo, como que el cuerpo este inmóvil, que no sufra balanceo de ningún  tipo.

 

 

¿Entonces…?

¿Por qué no entrenamos los músculos que se encargan de este cometido?

¿Por qué no dedicamos un tiempo a entrenar aquellos músculos que también se encargan de mejorar la puntería y por lo tanto nuestras puntuaciones?
Ya hemos hablado de ellos, la musculatura lumbar, la abdominal, serratos, oblicuos…

¿Imagináis por un instante poder competir con una faja abdominal/lumbar? Muchos hemos utilizado este tipo de cinturón. Durante muchos años, personalmente he utilizado uno de cuero,

Contradictoriamente a lo que mucha gente piensa, no ayudan a reforzar la musculatura lumbar. Usado de manera continuada es todo lo contrario, puede ayudar a debilitarla,

¿Por que? Porque evita que esta musculatura se adapte al esfuerzo y se vuelva más fuerte y resistente. Por eso se usa para ejercicios donde la musculatura sufra más riesgo de lesión y luego se retira, debiendo entrenar esta zona de manera específica.

¿Qué hace realmente un cinturón para la zona lumbar? ¿Porque puede ayudar a aliviar los dolores lumbares? El motivo es bien sencillo. Al ponernos el cinturón, de manera que quede ajustado alrededor de la cintura, abarcando desde el abdominal a los lumbares, conseguimos que comprimiendo levemente los órganos internos, “intestinos”, creando un refuerzo en el abdomen, impidiendo que este se dilate hacia adelante, esta fuerza se desplaza hacia atrás, ayudando a que el cinturón por la parte lumbar comprima las vertebras y la musculatura lumbar.

Aquí podemos ver un corte transversal del abdomen, siendo la parte superior la abdominal, la posterior la lumbar. El cinturón crea una presión que estabiliza en todo su recorrido la “faja abdominal”. Este cinturón debe aflojarse tras cada serie para permitir la circulación normal de la sangre y no realizar más presión y esfuerzo del necesario.

Podemos mejorar esta estabilidad sin este cinturón físico, ya que nosotros poseemos un “cinturón” muscular, del cual ya se ha hablado en otro artículo, recto abdominal, oblicuos, serratos, musculatura sacro/lumbar.

Al aumentar de peso, y ganar grasa abdominal, la musculatura frontal pierde tono y efectividad, por consiguiente la musculatura lumbar por la necesidad de compensar este desequilibrio se atrofia y se contractura, perdiendo movilidad y efectividad.

Es importante entrenar los lumbares, los abdominales, permitir que tengan la una sinergia perfecta, una buena elasticidad, la cual nos dará un beneficio, una ventaja y nos ayudara a prevenir muchas lesiones. Practicar tres veces por semana ejercicios específicos para esta musculatura y terminar estirando, es una apuesta por una salud futura.

 

Podemos comprar un buen arma, la mejor, podemos tener el mejor calzado para tirar, el mejor, unas buenas gafas de tiro, una concentración perfecta, una preparación psicológica adecuada, pero si no disponemos de una buena estabilidad, nos puede hacer errar un impacto, echando una competición a perder por un punto.

Aunque tus puntuaciones sean buenas, altas, ¿no haces todo lo posible para mejorarlas? Recargas, buscando la mejor punta, la mejor carga para tener una buena regularidad en los impactos, se acude a psicólogos deportivos, se acude a la galería de tiro a entrenar siempre que se puede. ¿Por qué no valoramos de igual modo un entrenamiento específico para mejorar la estabilidad?

No es necesario ejercicios absurdos, peligrosos. No hay que buscar pócimas mágicas, como practicar ejercicios encima de una pelota. Hay que entrenar los ejercicios que se dedican a este cometido, lumbares, recto abdominal, intercostales, y dotarlos de un buen tono y elasticidad.

Así que piensa en conjunto, imagina todo lo que puedas ganar entrenando, no solo mejorar en el ámbito deportivo que practicas, sino previniendo lesiones,

El conjunto de todo lo que hacemos y ponemos en práctica es el resultado de nuestros frutos. Prepara tu mochila, lleva tu arma ajustada y a punto, ten una buena planificación dietética, que no quede nada al azar, hidrátate adecuadamente, descansa. El último día no vas a solucionar nada, debes ir con todos los deberes hechos.

No esperes soluciones milagrosas, ¡NO EXISTEN!

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Procesos de iniciación deportiva – Dificultades y desafíos del tiro deportivo

Por Ricardo Río

El tiro deportivo es un deporte que tiene muchas dificultades y desafíos por resolver de parte del tirador. Estas dificultades son mayores en aquellos que comienzan a aprender estas técnicas dado que nuestro deporte no tiene que ver con actividades motrices comunes (correr, saltar, lanzar, trepar, etc.) que suponen tener experiencias previas desarrolladas desde el mismo momento del nacimiento. Al revés que en otros deportes donde el movimiento es un constante, nosotros nos entrenamos para quedarnos quietos.

Esta habilidad es una destreza muy particular dado que las sensaciones corporales profundas son la que nos dirán si están dadas todas las condiciones para lograr un buen impacto sobre el blanco. En las especialidades de arma larga y arma corta el tirador debe entrenar su cuerpo para mejorar la estabilidad y posibilitar una ejecución certera y precisa del disparador.

El aprendizaje de estas técnicas supone un alto grado de complejidad en la representación cerebral de los mismos, por esta razón el proceso de aprendizaje de estas técnicas debe ser escalonado, pausado y debidamente planificado.

En este proceso de aprendizaje debemos planificar, paso a paso cada una de las técnicas por desarrollar con el futuro tirador. Así podríamos establecer cuatro tópicos que no podemos dejar de tocar con nuestros deportistas. Ellos son:

  • Posición de tiro (estabilidad, equilibrio y la relación del cuerpo con el arma)
  • Procesos de respiración (estimulando la relajación, las sensaciones profundas del cuerpo y los sentidos)
  • Procesos de puntería (definiendo claramente las miras sobre el blanco)
  • Proceso de disparo (asimilando el proceso de disparo como un acto propio)

Cada uno de estos puntos, como verán, estimulan distintos centros sensorio motores del cerebro. Si nosotros obviamos durante el proceso de aprendizaje alguno de estos puntos, nuestro tirador podrá lograr un rendimiento aceptable pero no podrá sostener en el futuro rendimientos sólidos.

Posición de tiro

En primer lugar debemos desarrollar el contacto del joven con el arma. Esto permitirá que el nuevo tirador conozca la empuñadura, como tomar el arma, sus dimensiones, sus peso, sus mecanismos, su disparador, incluso su color, sus diferentes texturas y hasta su olor. No olvidemos que el arma será su herramienta deportiva más preciada, a través de ella ingresará al mundo del tiro deportivo.

Luego de reconocer el arma puede tomar una posición de tiro en condiciones que ayuden a lograr buenos impactos. Esta posición puede ser sentado con apoyo tanto para arma larga como para arma corta. Esta es una posición cómoda, segura, muy estable que permitirá al joven reconocer perfectamente los sistemas funcionales del arma sin riesgos para su persona.

Procesos de respiración

El siguiente paso es demostrarle como el arma se mantiene más firme manteniendo nuestra respiración. Será fundamental en este proceso que el joven comprenda la importancia de desarrollar un proceso de respiración profundo y diafragmático ocupando así toda la superficie de los pulmones al momento de inspirar. Deben evitarse las respiraciones cortas elevando los hombros.

Debemos explicar que cuanto más profundo y pausado sea el proceso de respiración mejor oxigenaremos nuestro cerebro. Un proceso de respiración profundo y rítmico incentiva los reflejos de tranquilidad mejorando así la concentración y los niveles de tensión muscular.

Luego de dos o tres respiraciones profundas deberíamos mantener la respiración sin agitarnos por falta de aire al menos 20 segundos. Este tiempo nos permitirá disparar entre los 8 y los 10 segundos posteriores a haber tomado una adecuada posición y definido claramente las miras sobre el blanco evitando que lleguemos sin aire al momento crítico del disparo.

Este es el momento donde nuestro alumno comienza a adquirir las destrezas de percibir su propio cuerpo. Aquí debemos motivar a nuestro aprendiz a que sienta las distintas sensaciones corporales; como está ubicado con relación al blanco, los niveles de tensión y relajación muscular, el ángulo de sus articulaciones, la posición de la cabeza, la posición de la mano en la empuñadura, la sensación fina del disparador en el dedo, etc.

Así estaríamos volviendo al primer punto tomando nuevamente la posición, pero siendo más conscientes de nuestra relación con el arma, nuestra ubicación con relación al blanco y los niveles de tensión – relajación muscular.

Voy a dar un simple ejemplo para que vean como cada parte de la técnica tiene que ver con el todo y cuán importante es trabajar cada una por separado para tomar conciencia y estimular la memoria neuromuscular en cada entrenamiento.

Muchos tiradores se preocupan por la empuñadura del arma. Si esta firme, si está segura y si les permite tomar correctamente la cola del disparador (uno de los puntos clave de la posición de tiro).

Tanto se preocupan de esto que muchas veces olvidan entrenar específicamente la presión que los dedos medio, anular, índice y pulgar hacen sobre el arma. Y lo que es mucho más grave es que no comprenden que la mayoría de los errores en la técnica de tiro con pistola se deben a una falta de entrenamiento en la correcta fijación de la articulación de la muñeca y no tanto en la posición de los dedos.

El problema no está mayormente en los dedos o la mano, sino en la muñeca. La muñeca es una de las articulaciones más móviles del cuerpo humano y es la que debe mantenerse estable y rígida al momento del disparo. Este error es muy común y de difícil solución sin el debido entrenamiento.

Por esa razón, es tan importante aprender conscientemente cada uno de los niveles de tensión muscular, articular y la correcta relajación del cuerpo.

Procesos de puntería

La puntería debe ser enseñada utilizando gráficos, esquemas de los distintos tipos de miras. Hoy en día podemos visitar varios sitios de internet donde se puede aprender a apuntar y disparar virtualmente. Considero que estos sitios son herramientas muy buenas que permitirán aprender a apuntar verdaderamente muy bien y de una manera muy sencilla, más aún teniendo en cuenta lo atrapante que resulta la internet para los jóvenes.

Estos polígonos virtuales son manejados con el ratón y permiten tomar las miras debiendo alinear perfectamente el alza y el guión sobre el blanco para lograr buenos impactos.

Procesos de disparo

Al llegar al momento del disparo los tres procesos anteriores (posición, respiración y puntería) se convierten en una sola acción, la ejecución del disparo. Todas nuestras acciones quedarán definidas en un solo acto, el disparo. El tiro deportivo permite cometer pequeños errores en otros procesos técnicos, y aún así lograr un diez. Lo que el tiro no permite es cometer errores al momento del disparo. Por eso el proceso de disparo merecería un tratamiento especial al momento de entrenarlo.

El aprendizaje de la ejecución del disparo debe enseñarse tratando de sensibilizar al máximo el dedo del tirador. Primero con gran cantidad de tiros en seco y con disparadores con descanso. Así el nuevo tirador se verá en la necesidad de hacer una presión pausada y progresiva hasta la liberación final de la aguja de percusión. En caso que cometa errores nosotros podemos colocar nuestra mano sobre la de él, mostrándole suavemente como se debe liberar el disparador correctamente.

Nuestro cerebro se moldeará de acuerdo a las informaciones externas y tratará de acomodar sus patrones motores a la mejor respuesta posible, por ello debemos ser muy cuidadosos en las sensaciones corporales que cada ejercicio produzca.

Por esta razón todo proceso de aprendizaje requiere de un estímulo externo, que pueda ser analizado correctamente por el sistema nervioso para evaluar el tipo de respuesta requerida y su ejecución correcta. Finalmente esta respuesta deberá solucionar la problemática planteada en base a información simple que se le dé y a la propia experiencia personal del tirador.

El cerebro busca, a través de este proceso, liberar espacio del campo de las decisiones conscientes para establecer patrones motores automatizados que den una respuesta de calidad, de acuerdo al entrenamiento y las experiencias previas en el mínimo de tiempo posible. Así quedarán “espacios cerebrales libres” para ocuparse de la resolución de problemas de mayor dificultad, dado que la técnica esta sólidamente fijada a las estructuras motoras.

Como debemos aprender las técnicas de tiro

Desde el punto de vista técnico, las ciencias del entrenamiento intentan resolver dos problemas:

  • Construir modelos motrices, dotando al individuo de los estímulos necesarios para obtener las respuestas correctas desde un punto de vista científico.
  • Ajustar estos modelos motrices a las situaciones reales vividas por el sujeto, y que siempre, tienen un coeficiente cierto de indeterminación.

Hipótesis: La perfección del automatismo para obtener una respuesta precisa y adecuada, no reside en la variable de la suma de acciones musculares (memoria neuromuscular, drilles), sino por el contrario, en sus posibilidades de reorganización en todos los instantes de ejecución y en el curso de ejecuciones sucesivas. Así lograríamos la respuesta adecuada (el disparo) en el momento ideal.

Adquisición de información

El ajuste permanente de las acciones motoras requiere una plasticidad de repertorio motor tal, que impone el abandono de la mecanización y nos incita a poner énfasis en el control sensorial durante el ajuste del aprendizaje.

Entrenamiento inteligente – fases

  • Fase exploratoria global: el sujeto se pone en contacto con el problema a resolver. Puede durar horas, minutos, o fracciones de segundo.
  • Fase de disociación: al principio el movimiento es difuso, inexacto y torpe. Las acciones motrices son imprecisas e implican numerosas contracciones musculares inútiles, incluso aquellas que atentan contra la buena ejecución. Durante esta fase de disociación, el proceso de control y de inhibición neuromuscular actuará con el fin de seleccionar las contracciones eficaces. En esta fase se fijará progresivamente el hábito motor.
  • Fase de estabilización: es el momento en que el hábito motor se automatiza. Esta nueva automatización será aplicada inconscientemente en actividades posteriores y en nuevos aprendizajes.

Entonces, ¿cómo aplicar estas fases durante el aprendizaje del tiro? Muy sencillo: (siempre respetando las normas de seguridad).

  • Permitir que la persona explore el arma, su peso, su contextura, su funcionamiento, su olor, etc. Se debe permitir que la persona deje de sentir a este objeto como extraño y comience a reconocerlo formalmente. Se le deben dar simples nociones de las cuestiones técnicas, y de la puntería. Recuerden que la persona no podrá asimilar mucha información. La información debe ser sencilla, escueta, precisa y segura.
  • Practica de tiro. Se comienza a explicar las bases de la técnica del tiro: posición – respiración – miras y proceso del disparo. Dejando que la persona analice la información que recibe de sus sentidos. La dificultad del aprendizaje estará condicionada por el nivel de dificultad de ejecución. Por esta razón en un primer momento las posiciones deben ser estables y con apoyo, para permitir que el sistema nervioso central pueda discriminar perfectamente las vías sensoriales visuales (ver correctamente las miras sobre el blanco), las zonas de decisión motora (que establecen la orden de disparar) y las vías motoras de ejecución (que ejecutan la orden excitando tan solo el dedo índice e inhibiendo todos los demás músculos en la acción del disparo).Las armas a utilizar deben ser de bajo calibre, si son armas neumáticas mucho mejor. Este adecuado aprendizaje formará las bases de una técnica muy sólida que jamás será olvidada por el sujeto.

En esta fase, la técnica básica está sólidamente establecida en las representaciones cerebrales. Recién ahora podemos comenzar a construir técnicas más complejas disparando desde otras posiciones sin apoyo. Tan solo luego de ser un tirador efectivo y altamente seguro en el manejo de armas podemos avanzar hacia las técnicas más complejas de tiro.

Muchas veces la búsqueda de la perfección no es sinónimo de dificultades. Aquí la sencillez de la perfección está claramente evidenciada. Si podemos formar tiradores excelentes, entonces, ¿por qué no hacerlo? Recuerden que toda primera experiencia marcará por siempre un momento emotivamente vivido. Por esto, toda persona que comienza a tirar independientemente de la edad, debe ser sólidamente formada en las técnicas básicas de tiro.

Un tirador que solo se ha formado para tirar una disciplina en particular desconociendo la técnica fundamental del tiro grabará muy bien el modelo técnico de ejecución, pero mucho le costará salir de ese modelo cerrado y esquemático. Es muy importante tomar contacto con Instructores de reconocida seriedad y trayectoria para iniciarse correctamente, los hay y muchos.

Un adecuadamente programado debe ser sinónimo de simpleza, perfección, economía que nos ofrecerá altísimos resultados en las condiciones mas duras.

La ansiedad de los tiradores, muchas veces, nos hace tomar decisiones apresuradas. No dejemos que esto condicione nuestro futuro como tiradores deportivos, ni que nos frustre en los primeros intentos.

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Ayudas que podemos encontrar para el tiro

Por Víctor M. Cando

En el tiro de precisión podemos encontrar varios artículos que pueden ayudarnos a mejorar un poco la precisión en cuanto a nuestra concentración o visualización. Uno de estos artículos son las gafas de tiro específicas para precisión con arma corta. Como podremos observar tenemos una montura con varios componentes asociados, los cuales podemos ponerlos todos o no.

Uno de estos accesorios son las pantallas laterales, cumplen la importante función de limitar la luz que entra por los lados y al mismo tiempo evitar distracciones de cualquier tipo. (*)

Podemos encontrarlos negros, opacos o traslucidos. Como otros accesorios, debemos probar cuál de estas tonalidades se ajusta más a nuestras necesidades o preferencias, ya que no es del agrado de todos. Del mismo modo, la pantalla nos da la opción de plegarse sobre un eje y quedarse en una posición que permite pasar la luz.

Los tapaojos son de utilidad para para quienes necesitamos ocultar el ojo no directriz, o el contrario con el que efectuamos el ejercicio de puntería, esto es así porque necesitamos disparar con los dos ojos abiertos, ya que si guiñamos el ojo contrario que utilizamos para apuntar, tan solo conseguiremos agotarnos y desconcentrarnos. Si nuestro ojo directriz coincide con la mano que utilizamos para disparar, podríamos con entrenamiento disparar sin ocultar el ojo contrario.  Digo con entrenamiento porque necesitamos aprender a enfocar y visualizar tan solo el punto de mira, algo que precisa de aprendizaje para aislar el resto de imágenes. Si no queremos o no podemos tener ambos ojos al descubierto, este accesorio te será de utilidad.

En el ojo que utilizamos para disparar, podemos colocar un aro, en el cual podemos colocar un cristal graduado si fuera necesario. Sobre este aro, podemos colocar un diafragma, el cual permite mayor o menor paso de luz, y que si sabemos utilizar puede ayudarnos en algunas situaciones, Cuando este está abierto completamente permite la entrada de toda la luz posible, pero con la ventaja, junto con el tapaojos, de limitar la visibilidad periférica, ayudándonos a no perder la concentración con las dianas que tenemos contiguas.

Cuando este está cerrado al máximo, limita la luz que entra al iris. Esto nos permite una visualización con más profundidad de campo, un arma de doble filo, ya que aunque si tenemos una mayor percepción de los elementos de puntería y un contraste mayor con la diana, mejorando su enfoque, esto nos agota en desmesura la vista, con el efecto que cuanto más lo cerremos mas lo necesitamos. Lo ideal es usarlo abierto en su totalidad y que tan solo por motivos ambientales, que tengamos exceso de luz y tengamos reflejos, o luz que nos afecte de frente, o bien que ese día nos cueste enfocar, cerremos lo necesario para compensar.

Si vamos a utilizar un diafragma, necesitaremos un cono centrador. Si no utilizamos este, será una labor complicada conseguir una perfecta alineación del iris con centro del diafragma.

El cono centrador se coloca en el aro por su parte exterior, cerramos el diafragma al máximo y con el aro aflojado iremos moviendo este mirando al frente, hasta que veamos un pequeño orificio por el que entra luz. En ese momento tendremos alineados el iris de nuestro ojo con el centro de la lente, que es donde está la graduación, y el centro del diafragma. Si no hacemos esto, al apuntar no haremos más que buscar los elementos de puntería moviendo la cabeza, síntoma de que no tenemos las gafas alineadas.

Podemos encontrar también unos filtros de diferentes tonalidades, los cuales son de gran ayuda al diafragma, ya que pueden evitar la necesidad de cerrarlos para limitar la entrada de luz, o en caso contrario mejorar la visión cuando la visibilidad es más complicada. El color  amarillo nos ayudara en días muy nublados o cuando compitamos en galerías cubiertas o con menos luz de la que habitualmente tenemos, ya que este color potencia la luminosidad. Marrón o verde, hacen la función como unas gafas de sol, siendo de utilidad en el caso contrario al anterior, cuando tenemos un día muy soleado y mucha luz. También tenemos un azul amatista que evita los reflejos si la luz la tenemos de frente o esta incide directamente sobre la diana… hay una variedad de colores para escoger.

Con una gorra, aumentaremos el efecto de estar encerrados en nuestro cometido. Tenemos las pantallas laterales, el parche en el ojo y con la gorra limitamos la luz que puede incidir desde la parte superior de la cabina, esto permite no sufrir reflejos pero también mejorar la visión con las gafas, ya que limitamos la luz que puede entrarnos entre las gafas y el iris, Puesto que de nada o muy poco nos serviría tener el diafragma cerrado al máximo para limitar la luz que nos llega al ojo si luego tenemos luz que nos llega desde arriba. Esta luz nos haría cerrar el iris, restando el efecto al diafragma.

Debemos tener en cuenta que todos estos accesorios, están sujetos a unas medidas específicas, esto quiere decir que no podemos llevar unas pantallas laterales que nos tapen hasta delante del ojo, o un parche que cubra el ojo en su totalidad. Las viseras de las gorras también tienen una medida específica, algo que ya tendremos en cuenta si salimos fuera de nuestro club a competir, ya que deben pasar un control de verificación.

No debemos olvidar un buen calzado. Tenemos modelos específicos para el tiro, pero es ideal buscar una bamba con una suela rígida, con poco puente muy poco talón, para que esto no nos desequilibre hacia adelante. Debemos mirar que la suela sea rígida y el calzado de piel, para que nos sujete bien el pie. Esto nos dará más estabilidad y precisión, al evitar el balanceo durante el proceso de disparo. Es importante recalcar, que este calzado tan solo lo deberemos usar para tirar, nunca para caminar, lo ideal es llevarlas en la mochila y ponérselas antes del campeonato o entreno y quitárselas posteriormente para evitar que se deformen. Ya que su característica principal es la rigidez y forma de su suela.

Como siempre, recordar que son opiniones personales, basados en mi experiencia y sujetas como siempre a gustos y características personales.

(*) – Este artículo fue escrito antes de las últimas modificaciones a la normativa por parte de la ISSF, en la que se prohíben las pantallas laterales.

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El tiro deportivo – Fuego central

 

Por José Ramón Lázaro

El fuego central es una modalidad de tiro deportivo para calibres intermedios de cartuchos de percusión central (como luego explicaremos).

Las diferencias de las tiradas de fuego central con las de pistola standard son básicamente dos:

  • La utilización de calibres superiores al calibre 22 lr
  • La forma de realización de la tirada.

Características de la pistola de fuego central

Las tiradas y competiciones para fuego central se pueden realizar tanto con pistola como con revolver. Los calibres que se admiten son desde el 7,62 milímetros al 9,65 milímetros, lo que permite una amplia gama donde elegir, si bien quizá el más popular para este tipo de competiciones es el calibre .32 S&W Long Wadcutter, debido a su gran precisión y a su bajo retroceso, y caracterizadas por tener la punta del proyectil plana.

En la actualidad es frecuente encontrar fabricantes de pistolas con cañones intercambiables para calibre .22 y .32, de forma que con una única arma se puedan practicar las modalidades de pistola standard y fuego central.

El peso máximo permitido de la pistola para fuego central es de 1.400 gramos, y el peso del disparador, es decir la fuerza que hay que realizar para que se produzca el disparo es como mínimo de 1.000 gramos.

¿Por qué el nombre de fuego central?

La modalidad deportiva de pistola standard utiliza el calibre 22 lr, y esta munición se denomina de percusión anular, ya que el fulminante que se utiliza para detonar la pólvora, cubre totalmente la base del cartucho. En el caso del calibre 22 lr, lo normal es que el percutor del arma impacte en un lateral del cartucho para producir el disparo.

La munición para fuego central es, al contrario que el calibre 22 lr, de percusión central. Esto implica que el fulminante se encuentra en el centro del cartucho y que no cubre totalmente la base, por lo que el percutor del arma debe de impactar en el centro de la misma.

La utilización de este tipo de munición, al contrario que en la de percusión anular, es que permite sustituir el fulminante de una vaina ya disparada, y recargar de nuevo el cartucho con pólvora y un nuevo proyectil. Esta práctica es muy usada por tiradores expertos, ya que permite recargas con menor carga de pólvora; no olvidemos que la distancia que tiene que recorrer el proyectil es de solo 25 metros, por lo que con menor cantidad de pólvora se consigue cubrir esa distancia y se reduce su retroceso, aunque es necesario realizar un curso especial y obtener un permiso de la Guardia Civil para realizar recargas de munición.

Las competiciones de fuego central

En la modalidad de pistola de fuego central, la competición consiste en realizar 60 disparos a un blanco situado a 25 metros de distancia dividida en dos tandas de 30 disparos cada una.

La primera tanda se realiza sobre un blanco de precisión, en 6 series de 5 disparos y de 5 minutos de duración cada una.

La segunda tanda se realiza sobre un blanco de velocidad (también llamados de duelo), en 6 series de 5 disparos cada una. En cada serie de la segunda tanda, el blanco se oculta durante 7 segundos y es visible durante 3 segundos. Es en esos 3 segundos cuando hay que realizar el disparo, con la peculiaridad de que la posición en este caso es con el brazo hacia abajo en un ángulo de 45 grados, por lo que en esos 3 segundos hay que subir el brazo, apuntar al blanco y realizar el disparo, volviendo a bajar el brazo para el siguiente disparo.

Es imprescindible que, una vez realizado el disparo, se vuelvan a coger las miras, esto es, volver a apuntar al blanco como si fuéramos a realizar el disparo, y bajar el brazo lentamente hasta los 45 grados, de forma que al volver a tener el blanco de frente, levantemos el brazo con las miras en posición de disparo. Tampoco hay que precipitarse. Tres segundos no parece mucho, pero conviene agotar el tiempo (podemos usar 2,5 segundos para levantar el brazo y apuntar y el resto para realizar el disparo).

Por supuesto, y en la serie de velocidad sobre todo, el minuto de tiempo que se da desde la orden de ¡carguen!, hasta la orden de ¡atención!, se utilizara para introducir los cinco cartuchos en el cargador, y coger miras entre los últimos 5-8 segundos. Es conveniente, por tanto, el uso de un cronometro.

Para los primeros 30 disparos se da un tiempo de preparación de 5 minutos, y antes de comenzar los siguientes 30, se permite un tiempo de 3 minutos para ajustar las miras de las armas. Lo normal es tirar en precisión con la pistola ajustada para apuntar al 6, y regular luego el alza para apuntar al centro del blanco de velocidad.

Tirando con revólver

En las competiciones de fuego central, como ya hemos comentado anteriormente (véase artículo), está permitido tirar con revolver, siempre que cumpla las condiciones de calibre, peso de disparador, etc.

Para aquellos que gusten de este tipo de armas, comentaros que existen unas pautas para lograr que el disparo salga con la mayor fluidez y precisión posible.

El revólver siempre se disparará amartillado, lo cual no supone un problema en el primer disparo, pero en la serie de velocidad, hay siete segundos para amartillarlo, coger de nuevo las miras y bajar la mano a 45 grados hasta que el blanco se vuelva de frente los tres segundos necesarios para realizar el disparo.

Hay que practicar mucho estos movimientos hasta conseguir que se conviertan en una rutina, y sobre todo el movimiento de, una vez realizado el disparo, traer el revólver hacia uno mismo, siempre apuntando hacia adelante, amartillarlo con la mano contraria (nunca hacerlo con la misma mano que lo sujeta, pues perderemos el agarre), y de nuevo estirar el brazo para coger las miras de nuevo.

 

Hay que tener en cuenta, en el caso de tirar con revolver, que, independientemente del número de recamaras que tenga el tambor, solamente se pueden cargar cinco cartuchos. Si hubiera más de cinco recámaras, se llenaran solamente cinco consecutivas, y habrá que situar el tambor en una posición tal que, cuando se amartille por primera vez, y gire el tambor, nos quede el primer cartucho en la recamara que va a ser disparada, así como en las sucesivas.

Concretando

Esta modalidad tiene la dificultad añadida de las series de 3 segundos, en los que hay que tener cierta práctica y preparación para levantar el brazo con las miras de la pistola (o revólver) prácticamente ya alineadas.

Es obvio también que, al ser cartuchos más potentes que el .22, el retroceso también será mayor, incrementándose la dificultad a medida que se utilizan calibres más grandes.

No obstante, es una modalidad muy interesante, ya que combina una gran precisión (5 minutos para 5 disparos), con una serie de velocidad compleja (7 + 3 segundos). Esto hace que el fuego central sea odiado por unos y querido por otros, pero una vez que se coge práctica, es una modalidad muy adictiva, habiendo verdaderos profesionales.

Aquellos que estéis interesados en saber más sobre los cartuchos de percusión central y su diferencia con el fuego anular, os dejamos este enlace a un interesante artículo de la wikipedia, titulado “Cápsula fulminante”.

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