Faja lumbar/abdominal, estabilidad y precisión.

Por Víctor M. Cando

En el momento de apuntar, encaramos, alienamos los elementos de puntería y nos preparamos para realizar el disparo, una única oportunidad cada vez que apretamos el gatillo. En ese momento, deseamos la mayor estabilidad posible, queremos que el tiempo se detenga, que nada altere la visión perfecta, que los elementos de puntería no se alteren lo más mínimo.

Mantenemos la apnea y realizamos el disparo. Es tan decisivo apretar bien el gatillo, como que el cuerpo este inmóvil, que no sufra balanceo de ningún  tipo.

 

 

¿Entonces…?

¿Por qué no entrenamos los músculos que se encargan de este cometido?

¿Por qué no dedicamos un tiempo a entrenar aquellos músculos que también se encargan de mejorar la puntería y por lo tanto nuestras puntuaciones?
Ya hemos hablado de ellos, la musculatura lumbar, la abdominal, serratos, oblicuos…

¿Imagináis por un instante poder competir con una faja abdominal/lumbar? Muchos hemos utilizado este tipo de cinturón. Durante muchos años, personalmente he utilizado uno de cuero,

Contradictoriamente a lo que mucha gente piensa, no ayudan a reforzar la musculatura lumbar. Usado de manera continuada es todo lo contrario, puede ayudar a debilitarla,

¿Por que? Porque evita que esta musculatura se adapte al esfuerzo y se vuelva más fuerte y resistente. Por eso se usa para ejercicios donde la musculatura sufra más riesgo de lesión y luego se retira, debiendo entrenar esta zona de manera específica.

¿Qué hace realmente un cinturón para la zona lumbar? ¿Porque puede ayudar a aliviar los dolores lumbares? El motivo es bien sencillo. Al ponernos el cinturón, de manera que quede ajustado alrededor de la cintura, abarcando desde el abdominal a los lumbares, conseguimos que comprimiendo levemente los órganos internos, “intestinos”, creando un refuerzo en el abdomen, impidiendo que este se dilate hacia adelante, esta fuerza se desplaza hacia atrás, ayudando a que el cinturón por la parte lumbar comprima las vertebras y la musculatura lumbar.

Aquí podemos ver un corte transversal del abdomen, siendo la parte superior la abdominal, la posterior la lumbar. El cinturón crea una presión que estabiliza en todo su recorrido la “faja abdominal”. Este cinturón debe aflojarse tras cada serie para permitir la circulación normal de la sangre y no realizar más presión y esfuerzo del necesario.

Podemos mejorar esta estabilidad sin este cinturón físico, ya que nosotros poseemos un “cinturón” muscular, del cual ya se ha hablado en otro artículo, recto abdominal, oblicuos, serratos, musculatura sacro/lumbar.

Al aumentar de peso, y ganar grasa abdominal, la musculatura frontal pierde tono y efectividad, por consiguiente la musculatura lumbar por la necesidad de compensar este desequilibrio se atrofia y se contractura, perdiendo movilidad y efectividad.

Es importante entrenar los lumbares, los abdominales, permitir que tengan la una sinergia perfecta, una buena elasticidad, la cual nos dará un beneficio, una ventaja y nos ayudara a prevenir muchas lesiones. Practicar tres veces por semana ejercicios específicos para esta musculatura y terminar estirando, es una apuesta por una salud futura.

 

Podemos comprar un buen arma, la mejor, podemos tener el mejor calzado para tirar, el mejor, unas buenas gafas de tiro, una concentración perfecta, una preparación psicológica adecuada, pero si no disponemos de una buena estabilidad, nos puede hacer errar un impacto, echando una competición a perder por un punto.

Aunque tus puntuaciones sean buenas, altas, ¿no haces todo lo posible para mejorarlas? Recargas, buscando la mejor punta, la mejor carga para tener una buena regularidad en los impactos, se acude a psicólogos deportivos, se acude a la galería de tiro a entrenar siempre que se puede. ¿Por qué no valoramos de igual modo un entrenamiento específico para mejorar la estabilidad?

No es necesario ejercicios absurdos, peligrosos. No hay que buscar pócimas mágicas, como practicar ejercicios encima de una pelota. Hay que entrenar los ejercicios que se dedican a este cometido, lumbares, recto abdominal, intercostales, y dotarlos de un buen tono y elasticidad.

Así que piensa en conjunto, imagina todo lo que puedas ganar entrenando, no solo mejorar en el ámbito deportivo que practicas, sino previniendo lesiones,

El conjunto de todo lo que hacemos y ponemos en práctica es el resultado de nuestros frutos. Prepara tu mochila, lleva tu arma ajustada y a punto, ten una buena planificación dietética, que no quede nada al azar, hidrátate adecuadamente, descansa. El último día no vas a solucionar nada, debes ir con todos los deberes hechos.

No esperes soluciones milagrosas, ¡NO EXISTEN!

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Procesos de iniciación deportiva – Dificultades y desafíos del tiro deportivo

Por Ricardo Río

El tiro deportivo es un deporte que tiene muchas dificultades y desafíos por resolver de parte del tirador. Estas dificultades son mayores en aquellos que comienzan a aprender estas técnicas dado que nuestro deporte no tiene que ver con actividades motrices comunes (correr, saltar, lanzar, trepar, etc.) que suponen tener experiencias previas desarrolladas desde el mismo momento del nacimiento. Al revés que en otros deportes donde el movimiento es un constante, nosotros nos entrenamos para quedarnos quietos.

Esta habilidad es una destreza muy particular dado que las sensaciones corporales profundas son la que nos dirán si están dadas todas las condiciones para lograr un buen impacto sobre el blanco. En las especialidades de arma larga y arma corta el tirador debe entrenar su cuerpo para mejorar la estabilidad y posibilitar una ejecución certera y precisa del disparador.

El aprendizaje de estas técnicas supone un alto grado de complejidad en la representación cerebral de los mismos, por esta razón el proceso de aprendizaje de estas técnicas debe ser escalonado, pausado y debidamente planificado.

En este proceso de aprendizaje debemos planificar, paso a paso cada una de las técnicas por desarrollar con el futuro tirador. Así podríamos establecer cuatro tópicos que no podemos dejar de tocar con nuestros deportistas. Ellos son:

  • Posición de tiro (estabilidad, equilibrio y la relación del cuerpo con el arma)
  • Procesos de respiración (estimulando la relajación, las sensaciones profundas del cuerpo y los sentidos)
  • Procesos de puntería (definiendo claramente las miras sobre el blanco)
  • Proceso de disparo (asimilando el proceso de disparo como un acto propio)

Cada uno de estos puntos, como verán, estimulan distintos centros sensorio motores del cerebro. Si nosotros obviamos durante el proceso de aprendizaje alguno de estos puntos, nuestro tirador podrá lograr un rendimiento aceptable pero no podrá sostener en el futuro rendimientos sólidos.

Posición de tiro

En primer lugar debemos desarrollar el contacto del joven con el arma. Esto permitirá que el nuevo tirador conozca la empuñadura, como tomar el arma, sus dimensiones, sus peso, sus mecanismos, su disparador, incluso su color, sus diferentes texturas y hasta su olor. No olvidemos que el arma será su herramienta deportiva más preciada, a través de ella ingresará al mundo del tiro deportivo.

Luego de reconocer el arma puede tomar una posición de tiro en condiciones que ayuden a lograr buenos impactos. Esta posición puede ser sentado con apoyo tanto para arma larga como para arma corta. Esta es una posición cómoda, segura, muy estable que permitirá al joven reconocer perfectamente los sistemas funcionales del arma sin riesgos para su persona.

Procesos de respiración

El siguiente paso es demostrarle como el arma se mantiene más firme manteniendo nuestra respiración. Será fundamental en este proceso que el joven comprenda la importancia de desarrollar un proceso de respiración profundo y diafragmático ocupando así toda la superficie de los pulmones al momento de inspirar. Deben evitarse las respiraciones cortas elevando los hombros.

Debemos explicar que cuanto más profundo y pausado sea el proceso de respiración mejor oxigenaremos nuestro cerebro. Un proceso de respiración profundo y rítmico incentiva los reflejos de tranquilidad mejorando así la concentración y los niveles de tensión muscular.

Luego de dos o tres respiraciones profundas deberíamos mantener la respiración sin agitarnos por falta de aire al menos 20 segundos. Este tiempo nos permitirá disparar entre los 8 y los 10 segundos posteriores a haber tomado una adecuada posición y definido claramente las miras sobre el blanco evitando que lleguemos sin aire al momento crítico del disparo.

Este es el momento donde nuestro alumno comienza a adquirir las destrezas de percibir su propio cuerpo. Aquí debemos motivar a nuestro aprendiz a que sienta las distintas sensaciones corporales; como está ubicado con relación al blanco, los niveles de tensión y relajación muscular, el ángulo de sus articulaciones, la posición de la cabeza, la posición de la mano en la empuñadura, la sensación fina del disparador en el dedo, etc.

Así estaríamos volviendo al primer punto tomando nuevamente la posición, pero siendo más conscientes de nuestra relación con el arma, nuestra ubicación con relación al blanco y los niveles de tensión – relajación muscular.

Voy a dar un simple ejemplo para que vean como cada parte de la técnica tiene que ver con el todo y cuán importante es trabajar cada una por separado para tomar conciencia y estimular la memoria neuromuscular en cada entrenamiento.

Muchos tiradores se preocupan por la empuñadura del arma. Si esta firme, si está segura y si les permite tomar correctamente la cola del disparador (uno de los puntos clave de la posición de tiro).

Tanto se preocupan de esto que muchas veces olvidan entrenar específicamente la presión que los dedos medio, anular, índice y pulgar hacen sobre el arma. Y lo que es mucho más grave es que no comprenden que la mayoría de los errores en la técnica de tiro con pistola se deben a una falta de entrenamiento en la correcta fijación de la articulación de la muñeca y no tanto en la posición de los dedos.

El problema no está mayormente en los dedos o la mano, sino en la muñeca. La muñeca es una de las articulaciones más móviles del cuerpo humano y es la que debe mantenerse estable y rígida al momento del disparo. Este error es muy común y de difícil solución sin el debido entrenamiento.

Por esa razón, es tan importante aprender conscientemente cada uno de los niveles de tensión muscular, articular y la correcta relajación del cuerpo.

Procesos de puntería

La puntería debe ser enseñada utilizando gráficos, esquemas de los distintos tipos de miras. Hoy en día podemos visitar varios sitios de internet donde se puede aprender a apuntar y disparar virtualmente. Considero que estos sitios son herramientas muy buenas que permitirán aprender a apuntar verdaderamente muy bien y de una manera muy sencilla, más aún teniendo en cuenta lo atrapante que resulta la internet para los jóvenes.

Estos polígonos virtuales son manejados con el ratón y permiten tomar las miras debiendo alinear perfectamente el alza y el guión sobre el blanco para lograr buenos impactos.

Procesos de disparo

Al llegar al momento del disparo los tres procesos anteriores (posición, respiración y puntería) se convierten en una sola acción, la ejecución del disparo. Todas nuestras acciones quedarán definidas en un solo acto, el disparo. El tiro deportivo permite cometer pequeños errores en otros procesos técnicos, y aún así lograr un diez. Lo que el tiro no permite es cometer errores al momento del disparo. Por eso el proceso de disparo merecería un tratamiento especial al momento de entrenarlo.

El aprendizaje de la ejecución del disparo debe enseñarse tratando de sensibilizar al máximo el dedo del tirador. Primero con gran cantidad de tiros en seco y con disparadores con descanso. Así el nuevo tirador se verá en la necesidad de hacer una presión pausada y progresiva hasta la liberación final de la aguja de percusión. En caso que cometa errores nosotros podemos colocar nuestra mano sobre la de él, mostrándole suavemente como se debe liberar el disparador correctamente.

Nuestro cerebro se moldeará de acuerdo a las informaciones externas y tratará de acomodar sus patrones motores a la mejor respuesta posible, por ello debemos ser muy cuidadosos en las sensaciones corporales que cada ejercicio produzca.

Por esta razón todo proceso de aprendizaje requiere de un estímulo externo, que pueda ser analizado correctamente por el sistema nervioso para evaluar el tipo de respuesta requerida y su ejecución correcta. Finalmente esta respuesta deberá solucionar la problemática planteada en base a información simple que se le dé y a la propia experiencia personal del tirador.

El cerebro busca, a través de este proceso, liberar espacio del campo de las decisiones conscientes para establecer patrones motores automatizados que den una respuesta de calidad, de acuerdo al entrenamiento y las experiencias previas en el mínimo de tiempo posible. Así quedarán “espacios cerebrales libres” para ocuparse de la resolución de problemas de mayor dificultad, dado que la técnica esta sólidamente fijada a las estructuras motoras.

Como debemos aprender las técnicas de tiro

Desde el punto de vista técnico, las ciencias del entrenamiento intentan resolver dos problemas:

  • Construir modelos motrices, dotando al individuo de los estímulos necesarios para obtener las respuestas correctas desde un punto de vista científico.
  • Ajustar estos modelos motrices a las situaciones reales vividas por el sujeto, y que siempre, tienen un coeficiente cierto de indeterminación.

Hipótesis: La perfección del automatismo para obtener una respuesta precisa y adecuada, no reside en la variable de la suma de acciones musculares (memoria neuromuscular, drilles), sino por el contrario, en sus posibilidades de reorganización en todos los instantes de ejecución y en el curso de ejecuciones sucesivas. Así lograríamos la respuesta adecuada (el disparo) en el momento ideal.

Adquisición de información

El ajuste permanente de las acciones motoras requiere una plasticidad de repertorio motor tal, que impone el abandono de la mecanización y nos incita a poner énfasis en el control sensorial durante el ajuste del aprendizaje.

Entrenamiento inteligente – fases

  • Fase exploratoria global: el sujeto se pone en contacto con el problema a resolver. Puede durar horas, minutos, o fracciones de segundo.
  • Fase de disociación: al principio el movimiento es difuso, inexacto y torpe. Las acciones motrices son imprecisas e implican numerosas contracciones musculares inútiles, incluso aquellas que atentan contra la buena ejecución. Durante esta fase de disociación, el proceso de control y de inhibición neuromuscular actuará con el fin de seleccionar las contracciones eficaces. En esta fase se fijará progresivamente el hábito motor.
  • Fase de estabilización: es el momento en que el hábito motor se automatiza. Esta nueva automatización será aplicada inconscientemente en actividades posteriores y en nuevos aprendizajes.

Entonces, ¿cómo aplicar estas fases durante el aprendizaje del tiro? Muy sencillo: (siempre respetando las normas de seguridad).

  • Permitir que la persona explore el arma, su peso, su contextura, su funcionamiento, su olor, etc. Se debe permitir que la persona deje de sentir a este objeto como extraño y comience a reconocerlo formalmente. Se le deben dar simples nociones de las cuestiones técnicas, y de la puntería. Recuerden que la persona no podrá asimilar mucha información. La información debe ser sencilla, escueta, precisa y segura.
  • Practica de tiro. Se comienza a explicar las bases de la técnica del tiro: posición – respiración – miras y proceso del disparo. Dejando que la persona analice la información que recibe de sus sentidos. La dificultad del aprendizaje estará condicionada por el nivel de dificultad de ejecución. Por esta razón en un primer momento las posiciones deben ser estables y con apoyo, para permitir que el sistema nervioso central pueda discriminar perfectamente las vías sensoriales visuales (ver correctamente las miras sobre el blanco), las zonas de decisión motora (que establecen la orden de disparar) y las vías motoras de ejecución (que ejecutan la orden excitando tan solo el dedo índice e inhibiendo todos los demás músculos en la acción del disparo).Las armas a utilizar deben ser de bajo calibre, si son armas neumáticas mucho mejor. Este adecuado aprendizaje formará las bases de una técnica muy sólida que jamás será olvidada por el sujeto.

En esta fase, la técnica básica está sólidamente establecida en las representaciones cerebrales. Recién ahora podemos comenzar a construir técnicas más complejas disparando desde otras posiciones sin apoyo. Tan solo luego de ser un tirador efectivo y altamente seguro en el manejo de armas podemos avanzar hacia las técnicas más complejas de tiro.

Muchas veces la búsqueda de la perfección no es sinónimo de dificultades. Aquí la sencillez de la perfección está claramente evidenciada. Si podemos formar tiradores excelentes, entonces, ¿por qué no hacerlo? Recuerden que toda primera experiencia marcará por siempre un momento emotivamente vivido. Por esto, toda persona que comienza a tirar independientemente de la edad, debe ser sólidamente formada en las técnicas básicas de tiro.

Un tirador que solo se ha formado para tirar una disciplina en particular desconociendo la técnica fundamental del tiro grabará muy bien el modelo técnico de ejecución, pero mucho le costará salir de ese modelo cerrado y esquemático. Es muy importante tomar contacto con Instructores de reconocida seriedad y trayectoria para iniciarse correctamente, los hay y muchos.

Un adecuadamente programado debe ser sinónimo de simpleza, perfección, economía que nos ofrecerá altísimos resultados en las condiciones mas duras.

La ansiedad de los tiradores, muchas veces, nos hace tomar decisiones apresuradas. No dejemos que esto condicione nuestro futuro como tiradores deportivos, ni que nos frustre en los primeros intentos.

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Ayudas que podemos encontrar para el tiro

Por Víctor M. Cando

En el tiro de precisión podemos encontrar varios artículos que pueden ayudarnos a mejorar un poco la precisión en cuanto a nuestra concentración o visualización. Uno de estos artículos son las gafas de tiro específicas para precisión con arma corta. Como podremos observar tenemos una montura con varios componentes asociados, los cuales podemos ponerlos todos o no.

Uno de estos accesorios son las pantallas laterales, cumplen la importante función de limitar la luz que entra por los lados y al mismo tiempo evitar distracciones de cualquier tipo. (*)

Podemos encontrarlos negros, opacos o traslucidos. Como otros accesorios, debemos probar cuál de estas tonalidades se ajusta más a nuestras necesidades o preferencias, ya que no es del agrado de todos. Del mismo modo, la pantalla nos da la opción de plegarse sobre un eje y quedarse en una posición que permite pasar la luz.

Los tapaojos son de utilidad para para quienes necesitamos ocultar el ojo no directriz, o el contrario con el que efectuamos el ejercicio de puntería, esto es así porque necesitamos disparar con los dos ojos abiertos, ya que si guiñamos el ojo contrario que utilizamos para apuntar, tan solo conseguiremos agotarnos y desconcentrarnos. Si nuestro ojo directriz coincide con la mano que utilizamos para disparar, podríamos con entrenamiento disparar sin ocultar el ojo contrario.  Digo con entrenamiento porque necesitamos aprender a enfocar y visualizar tan solo el punto de mira, algo que precisa de aprendizaje para aislar el resto de imágenes. Si no queremos o no podemos tener ambos ojos al descubierto, este accesorio te será de utilidad.

En el ojo que utilizamos para disparar, podemos colocar un aro, en el cual podemos colocar un cristal graduado si fuera necesario. Sobre este aro, podemos colocar un diafragma, el cual permite mayor o menor paso de luz, y que si sabemos utilizar puede ayudarnos en algunas situaciones, Cuando este está abierto completamente permite la entrada de toda la luz posible, pero con la ventaja, junto con el tapaojos, de limitar la visibilidad periférica, ayudándonos a no perder la concentración con las dianas que tenemos contiguas.

Cuando este está cerrado al máximo, limita la luz que entra al iris. Esto nos permite una visualización con más profundidad de campo, un arma de doble filo, ya que aunque si tenemos una mayor percepción de los elementos de puntería y un contraste mayor con la diana, mejorando su enfoque, esto nos agota en desmesura la vista, con el efecto que cuanto más lo cerremos mas lo necesitamos. Lo ideal es usarlo abierto en su totalidad y que tan solo por motivos ambientales, que tengamos exceso de luz y tengamos reflejos, o luz que nos afecte de frente, o bien que ese día nos cueste enfocar, cerremos lo necesario para compensar.

Si vamos a utilizar un diafragma, necesitaremos un cono centrador. Si no utilizamos este, será una labor complicada conseguir una perfecta alineación del iris con centro del diafragma.

El cono centrador se coloca en el aro por su parte exterior, cerramos el diafragma al máximo y con el aro aflojado iremos moviendo este mirando al frente, hasta que veamos un pequeño orificio por el que entra luz. En ese momento tendremos alineados el iris de nuestro ojo con el centro de la lente, que es donde está la graduación, y el centro del diafragma. Si no hacemos esto, al apuntar no haremos más que buscar los elementos de puntería moviendo la cabeza, síntoma de que no tenemos las gafas alineadas.

Podemos encontrar también unos filtros de diferentes tonalidades, los cuales son de gran ayuda al diafragma, ya que pueden evitar la necesidad de cerrarlos para limitar la entrada de luz, o en caso contrario mejorar la visión cuando la visibilidad es más complicada. El color  amarillo nos ayudara en días muy nublados o cuando compitamos en galerías cubiertas o con menos luz de la que habitualmente tenemos, ya que este color potencia la luminosidad. Marrón o verde, hacen la función como unas gafas de sol, siendo de utilidad en el caso contrario al anterior, cuando tenemos un día muy soleado y mucha luz. También tenemos un azul amatista que evita los reflejos si la luz la tenemos de frente o esta incide directamente sobre la diana… hay una variedad de colores para escoger.

Con una gorra, aumentaremos el efecto de estar encerrados en nuestro cometido. Tenemos las pantallas laterales, el parche en el ojo y con la gorra limitamos la luz que puede incidir desde la parte superior de la cabina, esto permite no sufrir reflejos pero también mejorar la visión con las gafas, ya que limitamos la luz que puede entrarnos entre las gafas y el iris, Puesto que de nada o muy poco nos serviría tener el diafragma cerrado al máximo para limitar la luz que nos llega al ojo si luego tenemos luz que nos llega desde arriba. Esta luz nos haría cerrar el iris, restando el efecto al diafragma.

Debemos tener en cuenta que todos estos accesorios, están sujetos a unas medidas específicas, esto quiere decir que no podemos llevar unas pantallas laterales que nos tapen hasta delante del ojo, o un parche que cubra el ojo en su totalidad. Las viseras de las gorras también tienen una medida específica, algo que ya tendremos en cuenta si salimos fuera de nuestro club a competir, ya que deben pasar un control de verificación.

No debemos olvidar un buen calzado. Tenemos modelos específicos para el tiro, pero es ideal buscar una bamba con una suela rígida, con poco puente muy poco talón, para que esto no nos desequilibre hacia adelante. Debemos mirar que la suela sea rígida y el calzado de piel, para que nos sujete bien el pie. Esto nos dará más estabilidad y precisión, al evitar el balanceo durante el proceso de disparo. Es importante recalcar, que este calzado tan solo lo deberemos usar para tirar, nunca para caminar, lo ideal es llevarlas en la mochila y ponérselas antes del campeonato o entreno y quitárselas posteriormente para evitar que se deformen. Ya que su característica principal es la rigidez y forma de su suela.

Como siempre, recordar que son opiniones personales, basados en mi experiencia y sujetas como siempre a gustos y características personales.

(*) – Este artículo fue escrito antes de las últimas modificaciones a la normativa por parte de la ISSF, en la que se prohíben las pantallas laterales.

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El tiro deportivo – Fuego central

 

Por José Ramón Lázaro

El fuego central es una modalidad de tiro deportivo para calibres intermedios de cartuchos de percusión central (como luego explicaremos).

Las diferencias de las tiradas de fuego central con las de pistola standard son básicamente dos:

  • La utilización de calibres superiores al calibre 22 lr
  • La forma de realización de la tirada.

Características de la pistola de fuego central

Las tiradas y competiciones para fuego central se pueden realizar tanto con pistola como con revolver. Los calibres que se admiten son desde el 7,62 milímetros al 9,65 milímetros, lo que permite una amplia gama donde elegir, si bien quizá el más popular para este tipo de competiciones es el calibre .32 S&W Long Wadcutter, debido a su gran precisión y a su bajo retroceso, y caracterizadas por tener la punta del proyectil plana.

En la actualidad es frecuente encontrar fabricantes de pistolas con cañones intercambiables para calibre .22 y .32, de forma que con una única arma se puedan practicar las modalidades de pistola standard y fuego central.

El peso máximo permitido de la pistola para fuego central es de 1.400 gramos, y el peso del disparador, es decir la fuerza que hay que realizar para que se produzca el disparo es como mínimo de 1.000 gramos.

¿Por qué el nombre de fuego central?

La modalidad deportiva de pistola standard utiliza el calibre 22 lr, y esta munición se denomina de percusión anular, ya que el fulminante que se utiliza para detonar la pólvora, cubre totalmente la base del cartucho. En el caso del calibre 22 lr, lo normal es que el percutor del arma impacte en un lateral del cartucho para producir el disparo.

La munición para fuego central es, al contrario que el calibre 22 lr, de percusión central. Esto implica que el fulminante se encuentra en el centro del cartucho y que no cubre totalmente la base, por lo que el percutor del arma debe de impactar en el centro de la misma.

La utilización de este tipo de munición, al contrario que en la de percusión anular, es que permite sustituir el fulminante de una vaina ya disparada, y recargar de nuevo el cartucho con pólvora y un nuevo proyectil. Esta práctica es muy usada por tiradores expertos, ya que permite recargas con menor carga de pólvora; no olvidemos que la distancia que tiene que recorrer el proyectil es de solo 25 metros, por lo que con menor cantidad de pólvora se consigue cubrir esa distancia y se reduce su retroceso, aunque es necesario realizar un curso especial y obtener un permiso de la Guardia Civil para realizar recargas de munición.

Las competiciones de fuego central

En la modalidad de pistola de fuego central, la competición consiste en realizar 60 disparos a un blanco situado a 25 metros de distancia dividida en dos tandas de 30 disparos cada una.

La primera tanda se realiza sobre un blanco de precisión, en 6 series de 5 disparos y de 5 minutos de duración cada una.

La segunda tanda se realiza sobre un blanco de velocidad (también llamados de duelo), en 6 series de 5 disparos cada una. En cada serie de la segunda tanda, el blanco se oculta durante 7 segundos y es visible durante 3 segundos. Es en esos 3 segundos cuando hay que realizar el disparo, con la peculiaridad de que la posición en este caso es con el brazo hacia abajo en un ángulo de 45 grados, por lo que en esos 3 segundos hay que subir el brazo, apuntar al blanco y realizar el disparo, volviendo a bajar el brazo para el siguiente disparo.

Es imprescindible que, una vez realizado el disparo, se vuelvan a coger las miras, esto es, volver a apuntar al blanco como si fuéramos a realizar el disparo, y bajar el brazo lentamente hasta los 45 grados, de forma que al volver a tener el blanco de frente, levantemos el brazo con las miras en posición de disparo. Tampoco hay que precipitarse. Tres segundos no parece mucho, pero conviene agotar el tiempo (podemos usar 2,5 segundos para levantar el brazo y apuntar y el resto para realizar el disparo).

Por supuesto, y en la serie de velocidad sobre todo, el minuto de tiempo que se da desde la orden de ¡carguen!, hasta la orden de ¡atención!, se utilizara para introducir los cinco cartuchos en el cargador, y coger miras entre los últimos 5-8 segundos. Es conveniente, por tanto, el uso de un cronometro.

Para los primeros 30 disparos se da un tiempo de preparación de 5 minutos, y antes de comenzar los siguientes 30, se permite un tiempo de 3 minutos para ajustar las miras de las armas. Lo normal es tirar en precisión con la pistola ajustada para apuntar al 6, y regular luego el alza para apuntar al centro del blanco de velocidad.

Tirando con revólver

En las competiciones de fuego central, como ya hemos comentado anteriormente (véase artículo), está permitido tirar con revolver, siempre que cumpla las condiciones de calibre, peso de disparador, etc.

Para aquellos que gusten de este tipo de armas, comentaros que existen unas pautas para lograr que el disparo salga con la mayor fluidez y precisión posible.

El revólver siempre se disparará amartillado, lo cual no supone un problema en el primer disparo, pero en la serie de velocidad, hay siete segundos para amartillarlo, coger de nuevo las miras y bajar la mano a 45 grados hasta que el blanco se vuelva de frente los tres segundos necesarios para realizar el disparo.

Hay que practicar mucho estos movimientos hasta conseguir que se conviertan en una rutina, y sobre todo el movimiento de, una vez realizado el disparo, traer el revólver hacia uno mismo, siempre apuntando hacia adelante, amartillarlo con la mano contraria (nunca hacerlo con la misma mano que lo sujeta, pues perderemos el agarre), y de nuevo estirar el brazo para coger las miras de nuevo.

 

Hay que tener en cuenta, en el caso de tirar con revolver, que, independientemente del número de recamaras que tenga el tambor, solamente se pueden cargar cinco cartuchos. Si hubiera más de cinco recámaras, se llenaran solamente cinco consecutivas, y habrá que situar el tambor en una posición tal que, cuando se amartille por primera vez, y gire el tambor, nos quede el primer cartucho en la recamara que va a ser disparada, así como en las sucesivas.

Concretando

Esta modalidad tiene la dificultad añadida de las series de 3 segundos, en los que hay que tener cierta práctica y preparación para levantar el brazo con las miras de la pistola (o revólver) prácticamente ya alineadas.

Es obvio también que, al ser cartuchos más potentes que el .22, el retroceso también será mayor, incrementándose la dificultad a medida que se utilizan calibres más grandes.

No obstante, es una modalidad muy interesante, ya que combina una gran precisión (5 minutos para 5 disparos), con una serie de velocidad compleja (7 + 3 segundos). Esto hace que el fuego central sea odiado por unos y querido por otros, pero una vez que se coge práctica, es una modalidad muy adictiva, habiendo verdaderos profesionales.

Aquellos que estéis interesados en saber más sobre los cartuchos de percusión central y su diferencia con el fuego anular, os dejamos este enlace a un interesante artículo de la wikipedia, titulado “Cápsula fulminante”.

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Procesos de iniciación en el tiro deportivo con armas cortas – Elección del calibre adecuado

 

Por Ricardo Río

Si tengo un amigo que desea comenzar a tirar: ¿qué debo hacer?

Muchas personas se inician en el ámbito del tiro disparando con armas cortas de grueso calibre. Este, podemos asegurar, es el error más común, y más grave a la vez. Esto es así porque el novato, sin importar la edad que tenga, se encuentra ante un desafío emocional único, el cual supone disparar por primera vez con un arma de fuego.

Por ello, al querer iniciar a una persona en el hermoso mundo del tiro deportivo debemos tener ciertas cuestiones perfectamente claras.

A pesar de querer saber cómo se utilizan las armas, la persona que se inicia se encuentra ante un reto emocional fuera de lo común. Disparar un arma supone una predisposición especial para autocontrolarse y vivenciar un retroceso después del disparo que va más allá de lo real. A la ficción, la fantasía y los mitos acerca de las armas, se sumará el desconocimiento y el miedo natural que encierra su uso, para quien no ha tenido experiencias previas. El estampido y las deflagraciones exteriores del disparo magnifican los efectos del retroceso.

Desconocer un ámbito particular como lo es un polígono, hace que la persona se deje llevar más por la observación genérica de los acontecimientos que por la observación minuciosa de normas de seguridad, usos y costumbres. Muchas veces quien está enseñando a un amigo está más preocupado por mostrarle todo rápido, aquí y ahora, que ir poco a poco para que el novato pueda ir asimilando armoniosamente todas las técnicas que le son ajenas.

Si la primera experiencia no es segura y placentera, nuestro amigo se verá frustrado por no haber tenido un primer encuentro agradable y divertido.

Entonces, para evitar estos problemas, debemos:

Antes de ir a tirar con nuestro amigo, debemos explicar perfectamente las normas de seguridad y hacerle una pequeña reseña del funcionamiento de las armas. Esta charla debe ser fuera del ámbito del tiro, tomando un café en un lugar que sea común para el futuro tirador y que le permita estar relajado y con toda la atención puesta en esa primera presentación del mundo que está por conocer. Debemos explicarle claramente que el uso de armas en películas o series de televisión tiene que ver más con cuestiones de la ficción y el súper dramatismo del impacto visual que con la realidad del tiro deportivo.

Una vez en el polígono nuestro amigo debe tener todos los elementos de protección colocados. Protectores auditivos y anteojos son fundamentales para que el novato se sienta cómodo en un ambiente que le resultará extraño y ruidoso. Antes de ir a la línea de tiro muéstrele que un polígono es un lugar seguro, donde la gente va a disfrutar de un deporte, respetando las normas de seguridad. Muéstrele otros tiradores, mientras lo va acostumbrando a distintas armas en funcionamiento. Así se irá acostumbrando al estampido y al retroceso.

Una vez en su línea de tiro deje manipularle el arma, sin sacar los cartuchos de sus cajas. De esta forma el novato se puede acostumbrar al manejo seguro de un arma sin el más mínimo peligro para él. Permítale colocar y sacar el cargador varias veces, accionar la corredera / tambor para que poco a poco se vaya acostumbrando a su funcionamiento. De esta forma irá perdiendo el miedo y podrá ir asimilando pausadamente todos los conceptos nuevos.

Luego de esto comience a enseñarle las técnicas básicas de puntería. Muéstrele las miras del arma, alza y punto de mira, para que las vaya reconociendo. Hágale un dibujo de cómo deben verse las miras correctamente sobre el blanco.

A partir de este momento usted está en condiciones de enseñarle a empuñar el arma correctamente (que es lo que todos hacen), pero ante de hacer esto, muéstrele a su amigo cómo pararse adecuadamente.

Consideramos a la posición del cuerpo fundamental para poder disparar bien, razón por la cual antes de tomar el arma deberíamos enseñarle a pararse adecuadamente. Lamentablemente muchas veces vemos cómo se enseña a empuñar y apuntar, sin que se le haya enseñado a la persona a colocarse en una posición adecuada.

Desde el primer encuentro enséñele a armar su posición de tiro desde el cuerpo hacia el blanco y no a la inversa, como muchos hacen erróneamente, construyendo la posición del blanco al tirador. ¿A que nos referimos con esto? A que gran cantidad de personas comienzan este deporte sólo enfocados en el objetivo cuando, deberíamos estar atentos por sobre todas las cosas, a la construcción sólida de una buena posición de tiro.

Creemos que la mejor posición para disparar por primera vez es la posición de tiro isósceles. Esta es una posición estable, equilibrada y muy firme para quien dispara por primera vez. Con los pies paralelos, con una distancia entre sí de ancho de hombros se empuña el arma con ambas manos (o una mano en el caso del tiro deportivo), y se estiran los brazos. Esta posición lleva su nombre porque los hombros y los brazos, vistos desde arriba, se convierten en un triángulo isósceles donde el arma es el vértice distante.

Para que la experiencia se agradable, nuestro amigo debería disparar varios tiros ‘en seco’ antes de colocar balas en la recámara. De esa forma podremos observar los dedazos que muevan el arma o respuestas emocionales inconscientes cómo cerrar los ojos y bajar el arma al apretar la cola del disparador. Este es el momento adecuado de enseñarle a respirar y mantener la respiración correctamente para que pueda controlar las secuencias de disparos.

Luego de varios tiros en seco, podemos ir colocando cartuchos uno a uno para que el novato vaya tomando confianza tanto con el manejo y funcionamiento del arma, cómo de las normas de seguridad. Un buen diagnóstico del estado emocional de nuestro aprendiz lo podremos observar en sus manos. Si ellas se muestran sudadas y temblorosas, pongamos especial atención para revertir las sensaciones del nuevo tirador. Si nuestro amigo se encuentra nervioso, aunque no lo aparente, volvamos a los ejercicios de tiros en seco y correcta respiración. Allí encontraremos muchas de las claves para mejorar las técnicas de tiro.

Cuando estamos con una persona sin experiencia debemos ser cuidadosos y serios al extremo, no tan solo por los accidentes que se pudieran provocar, sino porque la primer sensación del novato será la que cuente para el futuro. Si la experiencia inicial es buena, eso lo marcará positivamente el resto de su vida deportiva. Si la experiencia es mala, nosotros, y tan solo nosotros seremos responsables de una experiencia fallida.

Demás está decir que la única arma adecuada para iniciar a alguien en el tiro deportivo son las armas neumáticas y las de calibre .22 LR. Estas dos, únicamente, nos aseguran que la experiencia será agradable y placentera. Sólo estos calibres le abrirán la puerta para experiencias posteriores positivas.

No se dejen engañar, el grueso calibre es una experiencia apasionante, pero sólo cuando uno es un tirador experimentado y que domina las técnicas de tiro. Si usted no sabe disparar adecuadamente, por buena que sea el arma o las cualidades balísticas de su calibre, si usted no sabe dominar las técnicas básicas que le aseguren muchos X nunca alcanzará sus máximos rendimientos.

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La relajación en el deporte de precisión

Por Laura S. (Akaleph coach fusional) Terapeuta de Reiki y meditación  – Cortesía de Deporte, ocio y precisión.

LA RELAJACIÓN EN EL DEPORTE

La respuesta del cuerpo a la relajación natural es un potente antídoto contra el estrés. Las técnicas de relajación como la respiración profunda, visualización, relajación muscular progresiva y la meditación pueden ayudar a activar esta respuesta, consiguiendo así un estado óptimo para practicar nuestro deporte (en este caso el tiro de precisión).

Hay dos técnicas que bien podemos utilizar antes o durante nuestros entrenos en la galería, para ayudarnos a conseguir la máxima concentración y con ella un tiro perfecto.

1 -la respiración profunda

Es una simple, pero potente técnica de relajación. Es fácil de aprender, se puede practicar en cualquier lugar y proporciona una manera rápida de mantener los niveles de estrés bajo control, tan importante a la hora de conseguir mejorar en nuestra afición deportiva.

La clave para la respiración profunda es respirar profundamente desde el abdomen, obteniendo todo el aire fresco posible para sus pulmones. Cuando respiras profundamente desde el abdomen, en lugar de respiraciones cortas desde tu parte superior, inhalas mas oxigeno.

La próxima vez que vayas a la galería a entrenar y/o tengas una tirada, tomate un minuto para disminuir la velocidad y respirar profundamente:

  • Siéntate cómodamente con la espalda recta. Pon una mano en el pecho y otra en el estomago.
  • Inhala por la nariz. La mano sobre el estomago debe levantarse. La mano en el pecho debe moverse muy poco.
  • Exhala por la boca, expulsando el aire tanto como puedas mientras contraes los músculos abdominales. La mano sobre el estomago debe moverse al exhalar, pero la otra mano debe moverse muy poco.
  • Continúa respirando por la nariz y exhalando por la boca. Trata de inhalar suficiente aire para que la parte baja del abdomen se eleve y Cuenta lentamente mientras exhalas.

2 – La relajación muscular progresiva

Se trata de un proceso de dos etapas en las que, sistemáticamente, se tensan y se relajan los músculos de diferentes grupos en el cuerpo.

Con la práctica regular, la relajación muscular progresiva te da una intima familiaridad de lo que la tensión representa a tus músculos, así como una relajación total que sientes en diferentes partes del cuerpo. Esta toma de conciencia ayuda a detectar y contrarrestar los primeros síntomas de la tensión muscular que acompaña a la tensión, tan habitual en la práctica de tiro y como tu cuerpo se relaja, tu mente también.

Puedes combinar la respiración profunda con la relajación muscular progresiva para un nivel adicional de alivio y/o prevención del estrés.

Secuencia de relajación muscular progresiva

  • Pie derecho
  • Pie izquierdo
  • Muslo derecho
  • Muslo izquierdo
  • Las caderas y las nalgas
  • Estómago
  • Pecho
  • Espalda
  • el brazo derecho y la mano
  • el brazo izquierdo y la mano
  • Cuello y hombros
  • Cara

Pasos a seguir

  • Afloja la ropa, quítate los zapatos y ponte cómodo.
  • Tómate unos minutos para relajarte, respirar y realizar respiraciones lentas y profundas.
  • Cuando estés relajado y listo para empezar, centra tu atención en tu pie derecho. Tómate un momento para observar cómo lo sientes.
  • Poco a poco tensa los músculos de tu pie derecho, apretando tan fuerte como puedas. Mantén la posición contando hasta 10.
  • Relaja el pie derecho. Concéntrate en cómo la tensión se evapora y siente cómo tu pie se queda sin fuerzas y suelto.
  • Permanece en este estado de relajación por un momento, respirando profunda y lentamente.
  • Cuando estés listo, mueve tu atención a tu pie izquierdo. Sigue la misma secuencia de la tensión muscular y la liberación.
  • Muévete lentamente a través de tu cuerpo: piernas, abdomen, espalda, cuello, cara. Contraer y relajar los grupos musculares.

OTRAS TÉCNICAS DE RELAJACIÓN

Estas son para realizar fuera del campo de tiro (ya que necesitamos un lugar tranquilo donde nadie nos pueda interrumpir).

Meditación

Se define como el proceso que lleva al individuo hacia un estado mental de máxima calma considerando algo con atención y detenimiento para estudiarlo o comprenderlo bien (vipassana).

¿Cómo se logra? Enfocando toda la atención sobre un aspecto corporal particular como puede ser la respiración, excluyendo cualquier otro pensamiento de la mente.

Todo lo que necesitas para empezar a meditar es lo siguiente:

  • Un ambiente tranquilo: Elegir un lugar aislado en tu casa, oficina, jardín, lugar de culto o al aire libre donde podrás relajarte sin distracciones o
  • Una posición cómoda: Ponte cómodo pero evita acostarte ya que esto puede conllevar a que te quedes dormido. Siéntate con la columna recta, ya sea en una silla o en el suelo.
  • Un punto de enfoque: Elije una palabra o frase significativa y repítela a lo largo de tu sesión. También puedes optar por centrarte en un objetivo de tu entorno para mejorar tu concentración o alternativamente, puedes cerrar los ojos.
  • Se un observador, no un crítico: No te preocupes acerca de las distracciones que pasan por tu mente o de lo  bien que lo estás haciendo. Si se presentan pensamientos intrusos durante la sesión de relajación, no hay que combatirlos. En su lugar, gira suavemente tu atención de nuevo a tu punto de enfoque.

La visualización guiada

Es una variante de la meditación tradicional. Cuando se utiliza como una técnica de relajación, la visualización guiada consiste en imaginar una escena en la que te sientes en paz, libre de dejar ir toda la tensión y la ansiedad. Establece lo que es más tranquilizador para ti, ya sea una playa tropical, un lugar favorito de la infancia, o un valle tranquilo y arbolado. Puedes hacer este ejercicio de visualización por tu cuenta, con ayuda de un terapeuta, o mediante una grabación de audio.

Cierra los ojos y deja que tus preocupaciones desaparezcan. Imagina tu lugar de descanso.

Imaginarlo tan vívidamente como te sea posible: lo puedes ver, oír, oler y sentir.

La imaginación guiada funciona mejor si incorporas tantos detalles sensoriales como sea posible. Por ejemplo, si estas pensando en un bosque:

  • Ver la puesta de sol sobre los arboles.
  • Escucha el sonido de las horas.
  • El olor de las flores y los arbustos.
  • Siente la tierra en los pies descalzos.

Si esta técnica la extrapolamos al tiro, podemos imaginarnos en la galería de tiro, tranquilamente posicionados en nuestra cabina…visualizarnos empuñando nuestra pistola, ver como municionamos el arma, escuchar el sonido del proyectil al salir del cañón, el olor de la pólvora…

Realizando estas técnicas conseguimos grandes beneficios para nuestro organismo, y no solo a nivel deportivo, pues se ha demostrado que ayudan a aumentar nuestro sistema inmune y con ello disminuir el riesgo de contraer enfermedades.

Sin olvidar que alcanzamos paz interior, liberándonos del peso que por el modo de vida nos persigue (presión laboral, familiar…), soltando las cadenas del stress para así gozar de una vida plena.

Laura S. (Akaleph, coach fusional) Terapeuta de Reiki y meditación.

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Tecnología aplicada al tiro deportivo – ¿En que puede incidir?

Por Ricardo Río

Introducción

En los últimos años hemos visto como el uso de las nuevas tecnologías han impactado directamente en la construcción de armas de fuego. Sin caer en lugares comunes podemos decir que las pistolas desarrolladas por Gastón Glock son un claro ejemplo de esto.

Ahora bien, ¿en que puede incidir la tecnología aplicada en otros campos en la construcción de un arma? La respuesta aunque obvia debe ser precisa, la construcción de un arma y la tecnología por aplicar debe estar directamente relacionada con el uso que se le dará.

Hemos visto grandes avances en el desarrollo de las armas cortas, sin embargo, pareciera que han pasado desapercibido los avances relacionados con las armas largas. Al respecto podemos señalar que los avances en el desarrollo de las armas largas siempre se han relacionado con dos puntos clave. En primer lugar intentando obtener un poder de fuego más eficaz y contundente, intentando reducir el tamaño de las mismas para uso bélico. En segundo lugar lograr la máxima precisión a las mayores distancias posibles según el calibre.

Del primer punto, del cual se escribe prolíficamente no ahondaremos. Pero si desarrollaremos unos breves conceptos con relación al segundo, que en definitiva son nuestra pasión: los fusiles y carabinas de pequeño y grueso calibre que se desarrollan con la única finalidad de obtener la máxima precisión posible.

Desarrollo

Por curioso que parezca las máximas precisiones con armas largas de grueso calibre ya se habían alcanzado en 1909, gracias al Mauser Argentino desarrollado bajo la estricta supervisión del Gral. Pablo Richieri quien fuera comisionado del gobierno nacional en Europa para equipar al ejército argentino. Richieri y el armero general de los arsenales nacionales probaron todos y cada uno de los lotes surgidos de la DWM de Alemania hasta lograr el grado de confiabilidad y precisión casi absoluta que este noble fusil nos asegura aún hoy en día.

Con relación a los fusiles calibre .22 de precisión la combinación perfecta durante casi 40 años fueron los fusiles finlandeses tiro a tiro VALMET y los cartuchos también finlandeses LAPUA.

En este punto hay una curiosidad muy interesante los fusiles Valmet fueron a través del tiempo también llamados Leijona y esto se debió a que el uso y las costumbres derivo en tal sentido a tal punto que el RENAR acepta las dos marcas para la misma arma como veraces.

Hablando con un viejo dirigente federativo este me contó que al ser importadas allá por la década de los 60 gran cantidad de estas armas a nuestro país se la comenzó a llamar Leijona (leona) pues en las cajas de cartón donde venían embalados los fusiles estaba escrita la leyenda Leijona, Finland, ciudad y país de procedencia razón por la cual se comenzó a adoptar ese nombre para el arma.

Tanto el Mauser, como la Valmet hoy en día nos aseguran máxima precisión en bancos de prueba, lo que no se ve plasmado en la práctica real con el tirador empuñándola por una razón fundamental, la imposibilidad de adaptar ergonómicamente el arma para cada tirador. Esto es, sus culatas tradicionales sin tener en cuenta la biomecánica del tirador hacían que los fusiles sean difíciles de encarar y acoplar perfectamente a cada individuo. De hecho los tiradores debían si o si adaptarse al arma. Esto durante 25 años (1940-1965) no fue inconveniente alguno dado que los grandes blancos utilizados permitían puntajes razonablemente buenos.

Pero el punto de inflexión en el desarrollo de las armas largas devino de la frenética competencia deportiva surgida durante la guerra fría entre Estados Unidos y La Unión de repúblicas socialistas soviéticas. Estas dos naciones fueron las primeras en introducir cambios a la estética de las armas competitivas. Si, en este caso los avances tecnológicos y biomecánicos proceden de las disciplinas competitivas y no del campo militar, aunque también hay que hacer esta salvedad, los tiradores competitivos de ambas naciones eran militares, de carrera o profesionales asimilados.

Hay tres ejemplos bien claros:

Por un lado el fusil militar de precisión soviético Dragunov, que si bien no hay bibliografía en castellano que lo confirme, pareciera ser un híbrido surgido del AK-47 Kalasnikov y el fusil ruso cal. .22 largo rifle olímpico de tiro en movimiento MTs-81-5 derivado a su vez del fusil de tiro olímpico calibre 5.6mm clase Typhoon-3. Consultado mi amigo, el varias veces campeón mundial y militar Bielorruso Georgi Nekaev (quien utilizo todas estas armas) acerca de esta posibilidad me comentó que todos los desarrollos eran realizados y probados en la fábrica militar de TULA lugar donde también se desarrollaron cartuchos de alta precisión. Destacó muy especialmente que todos los tiradores soviéticos de competición eran consultados acerca de los distintos desarrollos aplicados a este tipo de armas.

Por el otro lado el Fusil Starndart AVL 7,62mm provisto en el ejército de EEUU es un desarrollo del sistema a repetición Remington con una culata de tiro olímpico Anschutz modelo Match-54.

Finalmente el Walter 2000 diseñado directamente por el área de armas olímpicas de dicha firma. Este fusil bellísimo, fue desarrollado con tecnología pura de alta competencia con fines tácticos. Surgido del Fusil olímpico calibre .22 largo rifle modelo KK-Match tiene la particularidad de tener el mismo sistema de disparador de un arma olímpica dándole así una precisión asombrosa. La otra cualidad distintiva es su sistema bull-pup, permitiendo así que el tirador apoye su cara por sobre delante de la recámara haciendo un arma muy equilibrada y estable durante el disparo.

Tuve la oportunidad de disparar con los tres, al Dragunov lo disfrute por ser un arma rara y muy selecta de gran precisión para un arma semiautomática, el Standart AVL es muy común en nuestro país, y finalmente el Walter 2000 con el cuál disparé a 500 mts y 800 mts, puedo decir sinceramente que es un arma absolutamente fantástica. Estas tres son un claro ejemplo de cómo la tecnología y las técnicas de tiro olímpico se han aplicado en el campo de armas militares.

Aquí llegamos al punto de inflexión definitivo, donde desde finales de la década de los 70 todas las armas largas de precisión tomaron los alineamientos de construcción introducidos por la Firma ANSCHUTZ (Ulm-Alemania) en sus fusiles para competiciones olímpicas. Este salto cualitativo en la precisión real y absoluta de un arma se debió a combinaciones exacta entre cañón/cartuchos y el excelente acoplamiento arma/tirador gracias a las infinitas variantes de regulaciones que nos da este tipo de culatas.

Desde esa época Anschutz supo vislumbrar que el futuro en la obtención de mejores rendimientos con los fusiles era el desarrollo de las culatas y todas las regulaciones posibles en los puntos de apoyo y toma del arma, dado que los cañones y las municiones habían llegado a los máximos niveles de precisión balística. La firma alemana Anschutz va a la vanguardia en el desarrollo de estas tecnologías aplicadas.

Así llegamos al cambio de las tradicionales culatas estáticas de madera a las culatas de madera regulables y el gran salto que se dio en el año 1995 introduciendo las primeras culatas de aluminio.

En las culatas de aluminio el cañón se sujeta firmemente (7 newton) a la aleación de aluminio gracias a dos o cuatro tornillos según el modelo, que ajustan por delante y detrás de la recámara del arma dejando al cañón flotando en el aire.

El culatín es totalmente regulable y se desplaza en todos los sentidos con relación al eje del cañón, la empuñadura y la mejillera exactamente igual, permitiendo que cada arma sea única y dando la posibilidad a cada tirador de ajustarla perfectamente a su cuerpo y posición de tiro. Tanto empuñadura y mejillera que son los puntos de contacto directo arma / piel son de madera dado la calidez del material que permite un mejor sostén de la misma.

En estos casos la diferencia en los retrocesos es llamativo, los fusiles de culata de madera tienen un retroceso firme pero absorbido por la nobleza de la madera lo que da una sensación de suavidad. En el caso de las culatas de aluminio el retroceso da la impresión del chasquido de un latigazo que se traslada al cuerpo como el impacto que producen dos metales al golpearse. Sé que es muy difícil explicar sensaciones pero creo haberme acercado bastante a lo que sucede con este tipo de culatas.

Finalmente les muestro diferentes tipos de armas largas, tanto de uso militar como de uso deportivo, para que sigamos pensando y debatiendo quien va a la vanguardia en el desarrollo de las armas, ¿las de uso militar o las de uso deportivo?

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