Los campeones del entrenamiento y las frustraciones de las competiciones

Por Ricardo Río

¿Qué nos pasa cuando disparamos y cuando competimos?

 Muchas veces la realidad de la competición nos golpea como mazazo no deseado al término de la última serie. Finalizado el torneo uno puede escuchar sinnúmero de excusas, explicaciones, algunas técnicas, muchas de ellas racionales otras tanto esotéricas y muchas cabalísticas.

Hay tiradores que durante los entrenamientos hacen puntuaciones escandalosamente buenas. Estos tiradores parecieran haber dominado las artes maestras ocultas del tiro. Cual Harry Potter, han logrado, mágicamente, colocar todos los disparos en las zonas más privilegiadas del blanco.

Otros tiradores, en cada entrenamiento componen brebajes secretos con las pólvoras menos conocidas. Esto sumado al arte de la alquimia balística aventuran un campeonato prodigioso donde los primeros lugares no le serán esquivos. El plomo de la bala se convertirá en el oro del primer lugar.

Otros tiradores, en entrenamiento, establecen intrincadas sumas algebraicas y sumatorias logarítmicas que les permiten suponer que la relatividad del evento competitivo le darán un resultado ubicado en el eje positivo y superior del listado oficial de puntuaciones.

A otros tiradores, los 4000 tiros disparados en su entrenamiento diario, le aseguran una resistencia física digna del Iron Man Challenge y le hacen suponer que podrá sobreponerse a las presiones de la competición (que tan solo dura 60 disparos).

A otros tiradores, el último artilugio técnico les permite suponer racionalmente que está a la vanguardia de la tecnología al servicio del tiro, razón por la cuál y dado su superioridad tecnológica, la competición no será más que un trámite ante el choque con tecnologías parasitarias que ya han demostrado ser obsoletas.

Por último vemos al tirador cabalístico que entrenó y competirá con los cartuchos recargados con pólvora bendita y que luego de armados fueron colocados bajo una pirámide orientada al norte para que la energía de los faraones guíe al proyectil hasta el centro de Diana hija de Júpiter. Por supuesto que el arma comprada a un viejo masón templario, ha sido finamente lubricada con óleo traído de tierra santa.

Más allá de lo risueño que pueda parecer esto, todos hemos escuchado extrañas historias y raras justificaciones luego de cada competición a pesar que durante los entrenamientos los rendimientos aparentes parecían dignos del campeón mundial.

Cuando entrenamos, lamentablemente, muchos tiradores sólo evalúan las puntuaciones realizadas cometiendo así un error gravísimo. Suponer que lo realizado en entrenamiento se repetirá en competición es un fatal error.

Esto tiene varias razones:

  • No será el mismo día. Nosotros no seremos los mismos.
  • Estaremos acotados en tiempo y por un reglamento.
  • La puntuación no la sumaremos nosotros, lo sumarán otros por nosotros.
  • Pensar que haremos la misma puntuación que en entrenamiento es limitante. Uno también puede hacer más puntos.

Esto nos lleva a pensar que en un entrenamiento no se deben ponderar resultados por suma de puntos.

En un entrenamiento serio, uno debería anteponerse metas y objetivos a lograr en ese entrenamiento puntualmente.

Por ejemplo, disparar bien mientras uno está realizando cambios técnicos en el arma, como cambiar la mira, regular el disparador, utilizar otra munición, utilizar otros resortes, otra empuñadura, incluso cambiar el arma, etc. nada tiene que ver con un entrenamiento como tirador.

En ese momento lo que estamos haciendo es una evaluación acerca del material que más nos conviene utilizar. Ahí, estamos haciendo pruebas de material, no de tirador.

Muchas veces vemos tiradores que no dejan de hacer cambios “mágicos y reveladores” en sus armas. Conozco tiradores que hacen cambios desde hace varios años y no han llegado a entrenar más de un mes en las mismas condiciones. Entonces, ¿quieren ser tiradores o armeros? Creo que cada uno debería darse una respuesta sincera para sus inquietudes.

El entrenamiento como tirador debe ser el momento donde (no hablemos de un plan general de entrenamiento) nos pongamos un claro objetivo y estemos decididos a cumplirlos. Voy a dar tres casos y sus respectivos ejemplos.

Los tres tiradores entrenaron, según sus creencias, adecuadamente. Los tres en sus entrenamientos lograban fantásticas puntuaciones.

Durante la competición el tirador A al bajar “su promedio” comienza a meter dedazos infernales a la cola del disparador. Lo que no se sabe es si comenzó a meter los dedazos por su bajo rendimiento o su bajo rendimiento es consecuencia de los dedazos no observados.

El tirador B durante la competición estaba más quieto que nunca, el arma parecía apoyada dado que permanecía “muerta” sobre el blanco. Pero el tiro no salía. De hecho la cola del disparador parecía estar soldada. Finalmente cada disparo era una tortura y cada comprobación del lugar del impacto, un suplicio.

El tercero, dispara bien las primeras series, comienza a ponerse nervioso, baja considerablemente su rendimiento y “como la prueba está perdida” comienza a disparar aceleradamente sin cuidar de la técnica para terminar la prueba cuanto antes con los consecuentes resultados.

Entonces ¿qué hace cada uno de estos tiradores?

El tirador A en su próximo entrenamiento establece que lo razonable es aumentar su promedio para “perder” menos puntos en la competición. Así veremos a este tirador sumando los puntos obtenidos con cada tiro y juntando todos los blancos al finalizar el entrenamiento para sumarlos correctamente en su casa. Los blancos de sus entrenamientos, por supuesto, son mostrados a todos quienes están en el polígono en ese momento.

El tirador “B” le quita peso a su disparador porque en las competiciones se pone muy duro. Así este tirador se pasa todo el entrenamiento con una llave en la mano tocando y tocando su gatillo. Así se le “escapan” unos cuantos disparos antes de poder regularlo correctamente. Este tirador, también da cuenta a quien lo quiera escuchar de las nuevas bondades de su disparador. Nuevamente cada entrenamiento se convierte en un “service” exclusivo de disparadores nuevos.

El tercero trata de sobreponerse buscando la forma de no “caerse” en la próxima prueba luego de haber disparado muy bien. Se encuentra desconcertado y cada entrenamiento es la búsqueda de un camino que no conoce, para llevarlo donde no sabe llegar.

El quiebre

Para cada uno de estos tiradores esta desilusión ha marcado un quiebre importante. De hecho con cada quiebre, suelen reforzar la idea que los lleva a repetir los mismos errores.

Ante el quiebre, estos tiradores hacen un juicio de sus acciones que solo los llevará a repetirlas. ” Soy un estúpido”, “Cuando demonios voy a aprender”, “Con esta puntuación lo único que demuestro es que soy un inútil”, “Esto no hace más que confirmar que debo dedicarme a otra cosa”, “Este resultado demuestra que nunca podré disparar bien”.

Estos juicios sólo hacen que el tirador se hunda más aún en su impotencia. Pero también están las otras justificaciones, las que ponen las responsabilidades afuera, “que suerte tuve”, “hoy los astros me acompañaron”, “la recarga fue excelente”, “la charla con Juan me vino bárbaro”, ” los demás tiraron peor”, “el disparador estaba perfecto”, “use la ropa que tenía que usar” etc.

Si analizamos un poco cada uno de estos juicios nos podemos dar cuenta que en el primer caso toda la responsabilidad están dentro del tirador y que, al parecer, nunca se podrán cambiar con la consecuente frustración. Esto es la profecía auto cumplida.

En el segundo, la eventualidad de un buen desempeño estuvo puesta en hechos externos, como la suerte. Así también nos auto limitamos estableciendo que dependemos de hechos fortuitos para poder tener un buen rendimiento.

Al mismo tiempo de hacer estos juicios comenzamos a tejer una serie de justificaciones para nosotros mismos y para los demás, que lo único que hacen es construir una maraña de excusas e historias subjetivas que no hacen más que auto engañarnos y perjudicarnos más aún.

Ante estos quiebres como tiradores debemos ser, ante todo, realistas.

Si queremos mejorar debemos hacer juicios acertados acerca de nuestros rendimientos para ajustar nuestros entrenamientos. De esta forma estamos encarando un gran cambio, que parece minúsculo, pero que en realidad será un cambio esclarecedor. Haciendo un juicio acertado estaremos mostrando un claro criterio de observación, que finalmente nos permitirá definir claramente el problema por resolver. Como ejemplo podemos dar algunos juicios que consideramos positivos para encarar cambios.

  • Hoy no estaba bien en lo personal y se vio reflejado en mi bajo rendimiento.
  • Hoy disparé mal, esto demuestra que aún debo ajustar algunas cuestiones en mi preparación.
  • Estos cartuchos no resultaron ser lo que parecían. No debo cambiar de cartuchos sin probarlos seriamente antes de la competición.
  • Mis pensamientos me jugaron una mala pasada en la competición. Debo cambiar mis métodos de entrenamiento.
  • Me cansé durante la prueba. Debo aumentar mi preparación física.
  • Hoy disparé muy bien, aunque podría hacerlo mejor. Debo profundizar las líneas de entrenamiento que programe, voy por el buen camino.

Si nosotros no estamos preparados para hacer un juicio acertado y realmente queremos mejorar, debemos recurrir a quien pueda hacer un juicio mesurado de lo que nos pasa como tiradores para poder así dar respuesta a nuestro problema. Lo que sí es importante decir es que, el primero que debe aceptar la necesidad de encontrar respuestas acertadas es uno mismo. Sin esto, cualquier búsqueda será improductiva.

Entonces, utilizando estos criterios, como ejemplos ¿cómo ayudaríamos a cada uno de nuestros tiradores, A, B y C?

El tirador A

Claramente comete un grosero error técnico al sacar ferozmente el disparo. No es relevante si lo hace antes o después de la merma en su rendimiento. La cuestión es que lo hace y es un error fatal para todo tirador y de cualquier nivel. Ejercicios recomendados:

  • En posición de tiro 20 minutos, por día, de tiro en seco contra una pared.
  • En polígono, mismo ejercicio contra un blanco.
  • En polígono contra blanco al revés 1 tiro real, dos en seco durante media hora.
  • En polígono, con blanco Diana, tomar posición, respirar, apuntar, cerrar los ojos y disparar. Verificar que el arma esta correctamente alineada.

 El tirador B

Sufre evidentemente, de lo que podríamos llamar “miedo escénico”. El trauma que genera la competición bloquea la decisión de sacar el disparo. Este tipo de problema es común en quienes se inician en el ámbito de la competición. En primer lugar le pediríamos que no toque más su disparador y le podríamos dar dos tipos de ejercicios.

El primero donde le pautemos previamente en cuantos minutos deberá disparar la serie de 10 tiros de modo tal acelerar su proceso de disparo para evitar las dudas y toda esa conversación interna que surge al momento del miedo escénico. El segundo es tratar de entrenar siempre rodeado de tiradores manteniendo la metodología de entrenamiento. Por último, y único, ejercicio para superar esto: participar en todas las competiciones que se pueda.

La experiencia como tirador no se logra entrenando, se logra compitiendo. No hay secretos, cuantas más competiciones disparemos, aunque sean competiciones de pocos concursantes, mejor. Recuerden que la importancia de la competición no está dada por el evento en sí mismo, sino por el valor subjetivo que nosotros le otorgamos.

 El tirador C

Al tercer tirador le diríamos, que tiene grandes condiciones para ser un competidor de nivel, algunas series en competición así lo demuestran, sin embargo debe afinar algunos puntos en su preparación. Quizás el primer punto a tratar, es ¿por qué pensó que la prueba estaba perdida y decidió disparar más rápido?, ¿Era momento de pensar en los demás, o era momento de superar técnicamente los desafíos?, En este caso más que cambios en sus entrenamientos lo que deberíamos evaluar es la táctica que este tirador debería utilizar para anticiparse a los errores.

Como ustedes pueden apreciar cada tirador tuvo una problemática distinta y una propuesta de entrenamiento diferente. Seguramente se habrán dado cuenta que el nivel de cada uno de ellos también era distinto.

Aquí no sirve copiar modelos o técnicas extrañas a nosotros, aquí solo sirve evaluar correctamente la problemática con juicios acertados tratando de dejar de lado las cuestiones emocionales. Muchos se preguntarán, ¿pero si disparo bien en entrenamiento y mal en competición, no es una cuestión emocional al fin de cuentas?

La respuesta es SÍ. Pero nosotros la hacemos emocionalmente negativa al hacer juicios terriblemente terminantes que lo único que hacen es que nos auto censuremos como tiradores cegándonos de otras posibilidades que están a nuestro alcance.

Nadie puede hacer lo que la biología humana no permite por más que se empeñe en hacerlo. Pero tampoco nadie está excluido de potenciar toda su biología humana, en la medida que prime su permiso emocional. Un visionario se permite soñar, dentro de sus posibilidades. Si cada uno de ustedes se permite una visión positiva como tiradores a futuro, sin lugar a dudas mejorarán considerablemente.

No por cuestiones mágicas o esotéricas, sino por el simple poder de la palabra. Después de la próxima competición emitan un juicio serio emocionalmente y acertado técnicamente acerca del resultado.

Si así lo hacen algo habrá cambiado. Las puertas de la superación se estarán abriendo.

Si además de esto confían en un entrenador para construir juntos el camino que se abrió a través de la puerta, tanto mejor.

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Manipulación de armas y seguridad

Por José Ramón Lázaro

Viendo un video de youtube el otro día se me ha ocurrido escribir este artículo. Es un video que aparenta ser gracioso, pero que tiene un trasfondo realmente importante. En él se ve como una chica joven mete las balas en el cargador de una pistola, la monta y hace algunas tonterías delante de la cámara. Posteriormente saca el cargador, pero se olvida que hay una bala en la recamara. Al apretar el disparador la pistola se dispara, afortunadamente hacia el suelo. Esto me dio la idea de preguntarme hasta que punto sabemos manejar un arma en cuestiones de seguridad.

Siempre ha habido y, desgraciadamente habrá, accidentes con armas, pero hay una cosa muy clara al respecto. En el 99,9% de las veces la culpa es de la persona que manipula el arma, y el resto se puede deber a un mal funcionamiento del arma. Desde “despistes” como el del video mencionado, hasta experimentos con munición no adecuada pueden hacer que se produzca un accidente que pueda costar la vida a alguien de nuestro alrededor o a nosotros mismos.

Es por esto que voy a repasar un decálogo sobre las normas de seguridad que hay que respetar siempre que manipulemos un arma.


1-NUNCA preguntar si un arma esta cargada antes de manipularla.

gun-1340246_960_720Siempre hay que comprobarlo personalmente. El error puede ser cometido por la persona que estuviera utilizando el arma antes que nosotros. Siempre que se coja un arma por primera vez hay que cerciorarse de que está descargada y con la recámara vacía antes de cualquier manipulación.


2-NUNCA hay que apuntar con un arma hacia donde no pensemos disparar.

images-1Da igual si el arma está cargada o descargada. De esta manera, en caso de que el arma pudiera estar cargada evitamos que se pueda producir un accidente. No solamente estamos hablando de no apuntar a personas o animales. Apuntar un arma (que pueda estar lista para disparar) a objetos en los que pudiera rebotar el proyectil es igual de peligroso.


3-NUNCA realizar un disparo a través de obstáculos u objetos que impidan observar lo que hay detrás.

man-886601_960_720Muchos accidentes de caza se producen al disparar a través de arbustos tras los cuales se pueden encontrar personas, animales u otros objetos susceptibles de hacer rebotar el proyectil. Hay que ser consciente además del alcance que tiene tu arma. Disparar un rifle calibre .308 a través de obstáculos puede alcanzar un objetivo a varios kilómetros de distancia.


4-NO tomar bebidas alcohólicas o drogas mientras se maneja un arma.

drunk-driving-40574_960_720 no-drugs-156771_960_720Al igual que nuestros sentidos pueden estar mermados si bebemos o tomamos drogas cuando conducimos un coche, manipular un arma en estas condiciones puede hacer que olvidemos las normas de seguridad y que demos por hecho determinadas circunstancias que pueden acabar en un accidente.


5-SIEMPRE que manipules un arma de fuego, hay que hacerlo COMO SI ESTUVIERA CARGADA.

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Solamente teniendo en cuenta este punto se conseguirá aumentar los factores de seguridad hasta un nivel optimo: Nunca apuntar a nada, cerciorarse de que el arma esta descargada, etc. Hay que acostumbrarse a verificar siempre que se vaya a manipular un arma que esta está sin munición en el cargador ni en la recámara (o recámaras en caso de un revólver). Ya sea cada vez que la saquemos o metamos en el armero, antes y después de un entrenamiento, antes de proceder a su limpieza y antes de prestarla. Si es necesario, la corredera se moverá atrás y adelante las veces necesarias para asegurar que no quedan cartuchos en la recámara, y el cargador es lo primero que hay que extraer cuando cojamos el arma en nuestra mano la primera vez. Por supuesto, todo esto apuntando a un sitio seguro por si se pudiera producir un disparo fortuito.


6-TENER CLARO que los accidentes con armas de fuego los causan las negligencias.

sculpture-1434154_960_720No verificar que guardamos las armas totalmente descargadas, no verificar su estado después de utilizarlas o antes de proceder a su limpieza… Todo esto serán posibles causas de accidente. Su grado de limpieza y lubricación y el estado de las piezas y el interior del cañon son fundamentales.


7-MANTENER SIEMPRE el arma descargada,

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y nunca dejarla donde pueda ser alcanzada por niños o personas inexpertas. Aun incluso en el caso de que el arma este totalmente descargada, no podemos descartar que alguien pueda insertar un proyectil en la misma, sobre todo tratándose de personas no acostumbradas a su manejo y especialmente los niños, los cuales, debido a su curiosidad, tienen especial fascinación por lar armas de fuego.


8-NUNCA jugar con las armas de fuego.

imagesLas armas tienen un propósito, ya sea para cazar, para tiro o para defensa. Fuera de estos cometidos, las armas de fuego NO SON JUGUETES. Deben ser únicamente utilizadas para el fin al que se destinan, y una vez que ha finalizado su uso se deben guardar descargadas y en lugar seguro, al cual solamente tengamos acceso nosotros mismos. ¡CUIDADO. LAS ARMAS MATAN¡.


9-Hay que verificar el correcto funcionamiento de las armas de fuego.

images-2Realizar una limpieza periódica para evitar que la acumulación de la suciedad pueda producir un funcionamiento incorrecto del arma. Verificar que la munición que utilizamos es la correcta para ese tipo de arma y calibre. Mantener las partes móviles perfectamente lubricadas, y la recámara y el cañón secos de grasa y lubricante. Ante la mínima duda sobre su funcionamiento hay que acudir a un armero experto para que verifique el buen funcionamiento de todas las piezas antes de utilizar el arma.


10-Revisar completamente el arma en caso de caída o golpes.

gun-166507_960_720En estos casos, pueden sufrir daño algunas piezas, incluida la boca del cañón, la cual puede quedar, aunque no se aprecie a simple vista, obstruida por alguna esquirla del propio acero. En este caso, el proyectil puede encontrar obstáculos en el momento de abandonar el cañón, y llegar a producirse roturas de piezas móviles más delicadas e incluso llegar a rajarse el propio cañón debido a que no puede expulsar correctamente los gases de ignición de la pólvora.


Las armas de fuego son cada vez más seguras, y sobre todo, cuando hablamos de armas de defensa, estas medidas se han extremado al máximo (seguro de martillo, seguro de cargador, seguro de empuñadura e incluso seguro en la aguja percutora), sin embargo las armas para tiro olímpico y deportivo muchas veces carecen de estas medidas de seguridad, bien sea porque se intenta reducir el peso de las mismas o porque su uso y finalidad no lo justifican.

Es por esto que la ISSF ha adoptado medidas de seguridad como la utilización de banderas señalizadoras que en las competiciones, y mientras el arma este “descansando”, hay que introducir a través de la recámara y el cañón para asegurar que el arma esté descargada. Al final de la competición, será el árbitro quien revisará las armas antes de permitir a los tiradores guardarlas. El arma y el cargador solo pueden ser manipulados por el tirador después de la orden de CARGUEN y nunca después de la orden de DESCARGUEN.

Pero esto no quita responsabilidades al tirador. Los entrenamientos no están controlados, la manipulación en los domicilios es responsabilidad única del propietario del arma, así como guardarla en lugar seguro.

Cumpliendo estas normas anteriores, garantizaremos que no se produzcan accidentes que, como dijimos al inicio, se podrían haber evitado en un 99,9% de las veces.

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El tiro olímpico – La pistola neumática

Por José Ramón Lázaro

Personas ajenas a este deporte, e incluso tiradores que consideran las armas de fuego como las únicas que se pueden definir como verdaderas armas, ven a la pistola neumática como un juguete, no obstante, la pistola neumática es el verdadero concepto de la precisión en el tiro, y de hecho está considerada como modalidad olímpica.

Hay muchas modalidades, olímpicas y deportivas que se pueden realizar con arma corta, pero la pistola neumática y su modalidad en precisión a 10 metros, está considerada como el punto de partida para todos aquellos que piensen en competir posteriormente con armas de fuego.

Características de la pistola neumática

whatsapp-image-2017-02-20-at-10-25-53-2La pistola neumática ó de aire comprimido (también existen las que utilizan bombonas de CO2), es un arma pura de precisión. Debido a su mínimo retroceso, y a las características de las competiciones, hacen de ella uno de los elementos más utilizados en el tiro olímpico.

A diferencia de las armas de fuego, en las que el proyectil sale propulsado debido a la presión de los gases que se producen en la combustión de la pólvora, en la pistola neumática dicha presión es provocada por una carga de aire o gas comprimido.

lp10La pistola neumática tradicional, con carga de aire comprimido, lleva una bombona adosada que se carga con presiones de hasta 200 bares. Normalmente las pistolas neumáticas pueden realizar entre 120 – 150 disparos con una bombona llena, y para aquellos que piensen en ellas como meros juguetes, recordad que las velocidades de salida de los balines son de unos 150 – 175 metros / segundo.

Mantener esa velocidad de salida dosificando adecuadamente las cargas de aire, son lo que hacen de estas pistolas verdaderas maquinas de precisión.

Hoy día, además, la tecnología permite fabricar estas armas con determinadas características, todas ella enfocadas a obtener la máxima precisión: Disparadores electrónicos o mecánicos de alta sensibilidad y ajustables, compensadores y frenos de boca para eliminar aun más el retroceso, cachas anatómicas totalmente adaptables, contrapesos, etc.

La elección de la pistola neumática

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Al igual que en otras modalidades en las que se exija gran precisión, no hay que escatimar en el momento de adquirir una buena pistola, ya que de ello depende el éxito. Si hablamos de precios, no tiene nada que envidiar al respecto a un buen arma de fuego, y al igual que éstas, debe reunir las condiciones adecuadas que nos permitan usarla cómodamente; un peso adecuado para nuestro brazo y muñeca, y una buena adaptación a la mano es primordial para resistir el tiempo que dura una competición. Lo ideal es poder probarla en la galería de tiro y practicar con ella durante media hora como mínimo para ver cómo se comporta conforme el cansancio del brazo y la mano aumentan.

En cualquier caso, el peso del disparador (fuerza que hay que realizar sobre el disparador para que se produzca el disparo) no puede ser inferior a 500 gramos. Además, las dimensiones de la pistola deben de ser las necesarias para que ésta quepa en una caja especial diseñada a tal efecto. El peso total de la pistola no puede exceder de los 1,5 kilogramos.

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A la pistola se le pueden acoplar contrapesos para ajustar el centro de gravedad o simplemente el peso a los gustos del tirador (siempre que no supere en total los 1.500 gramos). Hay pistolas muy ligeras con un peso total de unos 700 gramos, hasta pistolas más pesadas de hasta 1.200 gramos o más. Cualquier elección del peso de la pistola depende únicamente de las preferencias del tirador. El ancho del punto de mira, las propias miras, la cacha…prácticamente todo es regulable en una  buena pistola, y esas pequeñas adaptaciones es lo que hará que la pistola se vaya ajustando a nuestras exigencias.

Respecto a los 500 gramos que tiene que “pesar” el disparador, se distribuyen entre lo que se llama primero y segundo tiempo. El primer tiempo es el recorrido/peso que tiene el disparador hasta hacer tope en el punto de disparo, y el segundo tiempo es el peso que hay que hacer sobre el disparador para que se libere el fiador y la carga de aire expulse el balín. Estos tiempos son ajustables, y los tiradores los modifican para adaptarlos a sus gustos. Por ejemplo, una buena relación con un primer tiempo ligero puede ser 150-350 gramos. Para tiradores con muchas sensibilidad que son capaces de parar bien en el segundo tiempo, se puede llegar a ratios de 450-50 gramos, mientras que otro podrían preferir todo el peso en el segundo tiempo, con un ratio de 50-450 gramos. Yo personalmente disparo con unos 400-100 gramos, lo cual me permite con tan solo una presión de 100 gramos más sacar el disparo.

whatsapp-image-2017-02-20-at-10-25-53-1Si se tiene en mente competir en esta modalidad, es importante huir de las llamadas “pistolas de iniciación”, las cuales resultan “algo” más baratas que una buena arma, pero que a largo plazo se nos queda “corta” debido a sus limitaciones. Comprar un arma barata será tirar el dinero; siempre es conveniente que la pistola “sea mejor” que el tirador.

Las competiciones de pistola neumática

En la modalidad de pistola aire 10 m., la competición consiste, para hombres,  en realizar 60 disparos a un blanco situado a 10 metros en 1 hora y 30 minutos. En el caso de pistola damas, se realizarán 40 disparos en 1 hora. Se proporcionan blancos de prueba previamente a la competición, dando un tiempo de 15 minutos para realizar todos los disparos que se quiera, ya sea para calentar o para poner a tiro la pistola (tiempo de preparación y ensayo), pero una vez que se comience la competición, se deberán de realizar todos los disparos seguidos sin posibilidad de volver a utilizar los blancos de prueba. Esta modalidad se realiza disparo a disparo, no pudiendo cargar más de un balín a la vez en la pistola, aunque esta disponga de la opción.

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Otras modalidades con pistola neumática

whatsapp-image-2017-02-20-at-10-25-53La modalidad de precisión a 10 metros no es la única existente para pistolas neumáticas. Existen otras dos modalidades en las que poder demostrar la pericia del tirador, aunque estas se realizan con pistolas que disponen de cargadores para albergar 5 balines y realizar los 5 disparos seguidos sin necesidad de recargar.

whatsapp-image-2017-02-22-at-09-29-46En la modalidad de pistola velocidad aire, se realizarán 40 disparos en series de 5 disparos cada una y de 10 segundos de duración por serie. Se utilizarán 5 blancos distintos, debiendo realizar un disparo en cada blanco. Los blancos son abatibles, y se trata básicamente de voltearlos siempre que se acierte en la zona del 9-10 de un blanco de prueba tradicional. Los blancos de cartón que se sitúan delante de los blancos abatibles van agujereados en la zona central, para tener la sensación de un blanco tradicional.

La modalidad de pistola standard aire se realiza con los mismos blancos de precisión que en pistola aire 10 metros. Se realizarán 40 disparos en series de 5 disparos cada una y de 10 segundos de duración por serie sobre el mismo blanco, contabilizándose cualquier puntuación que se haga.

Para finalizar

Todo aquel que se haya dedicado a esta verdadera modalidad de precisión, habrá sido capaz de adquirir los hábitos, la habilidad y las buenas prácticas necesarios para posteriormente aplicarlos a otras modalidades de tiro olímpico y deportivo con armas cortas de fuego. De hecho, podemos considerar como modalidades de precisión pura con arma corta, junto a la de pistola aire 10 metros, la de pistola libre a 50 metros (con munición del calibre .22), y para quien haya disparado y competido con pistola neumática, pasar a la modalidad de de pistola libre a 50 metros le resultará mucho más sencillo. Si además se compite en pistola standard aire, el resto de modalidades de fuego (pistola standard, fuego central, grueso calibre…) resultará mucho más fácil.

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Un poco de historia…

Por Víctor M. Cando.

 

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Me gustaría compartir con todos los amantes unas líneas referentes a lo que ha sido la evolución de las armas.

No voy a decir nada nuevo, nada que no se pueda encontrar por las redes, pero me gustaría tener un escrito sobre ello, puesto que todo lo que podemos disfrutar hoy, es producto de todo lo que ha pasado en un lapsus de tiempo relativamente corto.

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Las armas de fuego fueron creadas por la necesidad del hombre para cazar y defenderse, dando un gran salto evolutivo en este aspecto, desde el uso del arco y la espada, marcando una diferencia en quien disponía de dicha “tecnología”.

La RAE define las armas de fuego como “Instrumento, maquina o medio destinados a atacar o defenderse”.

Podemos hacer un pequeño viaje detallado por las épocas de evolución por las que han pasado las armas.

arpones-y-flechasPrehistoria: desarrollo de las primeras armas arrojadizas, lanzas, piedras, hasta llegar al arco.

Antigua Grecia: desarrollo de las armas masivas (catapultas). Es en esta época en la que se empiezan a desarrollar y analizar la balística como interés Bélico, intentando calcular y diseñar armas más mortíferas.

Siglo XV: introducción de las armas de fuego en Europa occidental.


Como arma de fuego, se conoce cualquier artefacto capaz de propulsar uno o múltiples proyectiles a través de un tubo con ayuda de un propelente que en sus inicios era pólvora negra, la cual estaba formada por una mezcla de salitre-azufre-carbón poco estable y fácilmente alterable por la humedad del clima.

En la historia del hombre, las armas han evolucionado para defenderse, alimentarse, pero también para las guerras. El fin bélico ha sido el más cruel de todos, pero también el que ha incidido más en la necesidad de evolución de estas armas.

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La pólvora negra fue inventada por los chinos, en el siglo IX, pero fue de la mano de los árabes que llego a Europa, facilitando de este modo la evolución armamentística. En sus inicios, fue más utilizada como producto incendiario que como propelente. Siendo utilizada ésta (pólvora negra) para impregnar proyectiles de larga distancia junto con aceite, como en catapultas.

En 1343 se tiene constancia de la primera mención escrita del uso de la pólvora  en la península ibérica, la cual posteriormente vino de la mano de musulmanes y se expandió al resto del continente.

a9c104e99ef575c4437040732bbdd73aEl tubo por el que viaja el proyectil o proyectiles, lo denominamos cañón. Los  cañones rudimentarios impulsaban gracias a la combustión de la pólvora desde su interior piedras esféricas creadas a mano. Hay indicios de que en china, se utilizaron cañas de duro bambú como dichos cañones.

arma-de-canaPosteriormente, se fundieron metales para sustituir estas piedras como proyectiles.

 

ancient bronze cannons and the marble cannon balls to Castel Sant'Angelo in Rome, Italy

Las armas de fuego, eran armas de gran tamaño. Por la evolución de éstas pudieron reducir su tamaño. No fue hasta 1350 que se tienen referencias de la utilización de armas de menor tamaño, que podían ser utilizadas por una única persona.

Uno de los acontecimientos que hizo cambiar radicalmente el uso de la piedra, lanza o el arco a lo que hoy conocemos, fue el conocimiento de manejar y alterar la forma de los metales, consiguiendo con la mezcla de cobre y estaño el valioso bronce, dando posteriormente paso a la fabricación de armas de fuego más precisas.

En sus inicios las primeras armas de fuego, no eran más que tubos de hierro fundido de gran tamaño, en el que eran necesarias varias personas para hacerlo funcionar, en los que se metía pólvora como propelente y una bola que en sus principios eran de piedra. Prendiendo fuego a esta pólvora, se conseguía disparar el proyectil.

Le siguieron cañas de bambú en la antigua China, dando lugar a las primeras armas portátiles, dejando paso poco a poco a las antiguas ballestas, formando parte de la infantería estas primitivas armas de fuego.

9340218230603a2e9753c9f2bfca1f98Esto dio paso a los primeros mosquetones, que eran rudimentarios tubos de bronce sin estriado, que permitió usar el arma por una sola persona, por el cual se introducía primeramente la pólvora como propelente, posteriormente se introducía el proyectil, que sería de plomo, hecho con un molde “turquesa”, con la ayuda de una baqueta, con la que se prensaba este contra la pólvora, se cebaba posteriormente la cazoleta u oído con mas pólvora, el cual se comunicaba con el tubo y la pólvora que estaba comprimida por el proyectil. Posteriormente con la ayuda de una mecha, se prendía fuego e iniciaba la combustión y detonación, era una tarea lenta y laboriosa, puesto que con una mano debían sostener el arma y apuntar y con la otra prender la pólvora.

mosqueton-pedernalEsto dio paso a las armas ligeras de infantería.

Siguieron reduciendo de tamaño, dando paso a las armas de mano, revólveres, pedreñal, arcabuz, más pequeñas y con menos alcance.

Tal reducción de tamaño fue algo sumamente importante, ya que podían ser utilizadas individualmente o al menos en sus inicios, por menos personal. La función principal de estas armas de fuego era infundir la muerte a otro ser vivo con la ventaja de poder realizarlo desde una distancia mayor que con las armas más rudimentarias, esta ventaja fue rápidamente utilizada por los ejércitos que disponían del acceso a esta materia

matchlock_pistol1El sistema de encendido de la pólvora evoluciono, dando paso a un serpentín que se colocaba en un lateral del arma y que era accionado por lo que hoy conocemos como gatillo, al presionarlo este hacia caer la mecha sobre el cebador y prendía.

Algo lento e impreciso, este mecanismo posteriormente se mejoro por el sistema de chispa, se cambio la mecha por un pedernal, que al golpear cerca de la cazoleta cebada con pólvora, esta prendía.

8d1Posteriormente, se envolvía en papel la pólvora, teniendo de este modo la carga preparada, con lo que también se protegía esta de la humedad.

Se evoluciono hasta crear una envoltura que contenía la pólvora y el proyectil juntos, algo que aunque más cómodo, no dejaba de ser una ardua y lenta tarea ya que los cañones estriados impedían la entrada del proyectil, con lo que se debía empujar fuertemente la mezcla, algo que terminaba dañando el proyectil y por lo tanto su precisión.

Esto, fue solucionado con la implantación de un nuevo proyectil, el cual tenía un diámetro ligeramente inferior al calibre del arma, de forma cilindro ojival, pero que disponía de la base hueca, donde se colocaba una pieza tronco cónica de madera, entrado fácilmente por el ánima del tubo, y que cuando era empujado por los gases producidos por la pólvora, esta pieza de madera, empujaba el proyectil por su base hueca, la cual se expandía, tomando estría y girando, aumentando su efectividad. Nació la bala Minie. Posteriormente los ingleses mejoraron este proyectil, eliminando la pieza troncocónica de madera.

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Todo esto, facilito la velocidad de disparo de la infantería, en 1799 se descubrieron las pólvoras fulminantes, que podían hacer explosión o prender por impacto. Posteriormente en 1807, un sacerdote escocés, inventa la llave de percusión,  donde se utiliza esta capacidad de las pólvoras fulminantes… esto evoluciona hasta el pistón.

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Eevolución del cartucho Dreyse

dreyse-evolucionEn 1836, Juan Nicolás DREYSE, gracias a dos grandes inventos, el fusil de aguja y el cartucho combustible, dio origen al cartucho DREYSE, el cual se compone de 3 elementos, el proyectil, el propelente y el cebo fulminante, envuelto en papel. Pero colocado de un modo inusual, el proyectil, el cebo fulminante y el propelente. El fulminante se encontraba en medio del proyectil y la pólvora, por lo que la aguja debía atravesar esta ultima para poder detonarlo.

Fue posteriormente en Francia, donde se modifico este cartucho. Con la necesidad de disminuir la longitud de la aguja percutora, apareció el cartucho chassepot, el cual lleva la cápsula iniciadora en el centro de un disco de cartón, que constituye el culote del cartucho. La envoltura es entonces de papel parafinado con cobertura de muselina de seda. Esto es lo que, con la vaina de latón, dio paso al cartucho actual.

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Se pasó por el cartucho de aguja, el cual estaba formado por una vaina de cartón reforzado con culote metálico, en dicho culote se colocaba una aguja percutora, donde golpeaba el martillo del arma. El pistón iniciador estaba dentro del cartucho. Con este diseño se consiguió corregir algunos problemas que tenía el diseño chassepot. Al dispararse, el cartón expandía y quedaba pegado a las paredes de la recamara, impidiendo que los gases ensuciaran esta, con el anterior diseño, la recamara iba acumulado suciedad hasta el punto de que era imposible introducir otro cartucho sin limpiarla. Uno de los inconvenientes era el peligro de accionar por accidente el cartucho por un golpe. Posteriormente en 1846, se modifico el cartucho para pasar a ser completamente metálico, evitando además los problemas de acumulación de humedad del mismo.

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A medida que el sistema de disparo evoluciona, las armas se van adaptando y evolucionando al mismo tiempo, puesto que un nuevo cartucho, más potente, necesita mejores materiales. Un cartucho que puede recargarse más rápidamente, da paso a armas con mecanismos de palanca o cerrojo que permite expulsar un cartucho usado e introducir uno nuevo. Diferentes calibres y formas de cartuchos se crean para dar uso a una demanda cada vez más grande, llegando a las armas automáticas y con una gran carencia de disparo actualmente.

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Toda evolución, sea a nivel de munición o mecánica, necesita de una adaptación por la otra parte, la posibilidad de utilizar un cartucho más potente, necesita la necesidad de un arma  más resistente. Del mismo modo, una mejora de los mecanismos de disparo, precisa de un cartucho que pueda dispararse más rápido, llegado a un punto tal que disponemos de armas que necesitan disparar con un sistema de recamara abierta, y el cartucho es disparado cuando el sistema del cerrojo, todavía no está completado, ya que de este modo no se completaría el ciclo lo suficientemente rápido.

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Ajuste de miras no telescópicas – Pistola y rifle

Por José Ramón Lázaro

Aunque se ha publicado anteriormente sobre este tema, en concreto en el artículo titulado “El tiro deportivo y los elementos de puntería”, del mes de Agosto de 2016, en esta ocasión mostramos un vídeo de Youtube en el que de forma práctica nos enseña cómo realizar el ajuste de las miras para conseguir dar en el punto deseado, así como la teoría sobre la posición de las miras y su relación con la dirección del proyectil y por tanto en el punto de impacto.

Es un interesante vídeo que nos ayuda a comprender la repercusión que tienen el alza y la deriva cuando queremos que los disparos vayan al blanco.

Espero que os sea de utilidad.

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Mecanismos de disparo y su ejecución – Retención y al pelo

Por Ricardo Río

 Más allá de las generalidades del caso vamos a definir la existencia de dos sistemas de mecanismos de disparo.

  • Retención
  • Al pelo

El primero de ellos implica un sistema de cola de disparador con descanso. Esto es, luego de un recorrido inerte se llega a un bloqueo o “descanso”, a partir de este momento la presión a vencer es la última barrera de contención para liberar la aguja percutora. En estos casos las presiones pueden ir 100 g. a 1.500 g.

Muchas veces el recorrido inerte lleva consigo parte de la presión final de la cola del disparador. Por ejemplo 1.200 g. de recorrido, presión a vencer en el descanso 300 g., peso total del disparador 1.500 g.

En los disparadores de retención es fundamental que al momento del bloqueo y descanso la presión final no tenga arrastres. Estos arrastres posteriores al descanso perturbarán un buen disparo. La salida del bloqueo debe ser seca, limpia sin arrastres y pareja tiro a tiro.

El segundo mecanismo permite tener una cola de disparador de altísima sensibilidad donde se puede regular el escape del disparo hasta 20 grs. En estos casos de altísima sensibilidad un golpe en el arma o el mismo peso del gatillo al colocar el arma en posición vertical producen el disparo.

Esto disparadores normalmente son acompañados por un segundo gatillo para armar la acción de disparo. Al cerrar el cerrojo el mecanismo de disparo no está montado razón por la cual se debe accionar el gatillo de montado del mecanismo.

Conociendo estos sistemas, para ejecutar un buen disparo, debemos tener en cuenta las siguientes cuestiones:

  • La presión en la cola del disparador debe ser acompañada de una visión precisa y certera de las miras sobre el blanco.
  • Que la acción del mecanismo de disparo no altere el proceso de puntería.

Por otro lado un buen mecanismo de disparo debe tener las siguientes características:

  • Que el movimiento de sus piezas sean rápidos y sin arrastres. La descarga debe ser vigorosa y seca sin producir movimientos perceptibles.
  • Que la presión sea estable y constante permaneciendo inalterable para todos los disparos.
  • Que la liberación de las tensiones a medida que las partes funcionales se vayan desenganchando no produzcan vibraciones perceptibles en el disparador.

Distintos métodos de ejecución del disparo

Podemos definir claramente dos formas de ejecutar el disparo que serán convenientes de acuerdo a la posición de tiro y al tipo de disparador que tengamos en nuestra arma.

El primer método es el de presión progresiva lenta, este método consiste en realizar una presión constante sobre la cola del disparador hasta que se produzca el disparo. Este método es ideal en posiciones de gran estabilidad con el arma correctamente alineada al centro del blanco.

El segundo método lo llamaremos presión controlada rápida. Este método establece que el tirador presiona el disparador al momento de menor movimiento de las miras sobre el blanco. Este proceso debe ser igual que el anterior pero ejecutado más rápido.

La conveniencia de uno u otro método dependerá del tipo de arma, del tipo de cola de disparador y sobre todo, del nivel de entrenamiento del tirador.

La posición del dedo sobre la cola del disparador 

La posición del dedo dependerá del peso a vencer en la cola del disparador, aunque el factor fundamental será: que la línea de fuerza ejercida durante la presión del disparador siga alineada al axis del cañón, evitando así movimientos espurios.

Como ejemplo podemos mostrar el siguiente gráfico:

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Recuerden: No importa con que parte del dedo se ejecuta el disparo. Solo importa que la resultante de esa fuerza siga la línea del cañón.

Disparador con retención

La presión del dedo debe ser progresiva y constante sin efectuar tirones o “latigazos” a partir del descanso del disparador. La presión debe ser de compresión del disparador venciendo la tensión del mismo. Luego del disparo el dedo índice debe seguir presionando la cola del disparador hasta tanto finalizado el retroceso.

Este método progresivo y suave debe ser aplicado por quienes se inician en el tiro deportivo por ser el mejor método para adquirir las destrezas necesarias para un buen disparo.

Esta técnica permitirá que el principiante realice la acción del dedo sin producir presiones y movimientos innecesarios en el arma.

Por estas razones quienes se inician deben disparar desde posiciones facilitadas o con apoyo para colocar las miras sin movimientos sobre el blanco y solo concentrarse en la respiración y la ejecución del tiro.

La mejor forma de enseñarlo es colocando la mano sobre quien está aprendiendo y realizar la presión sobre su dedo hasta vencer la presión total del disparador. Esto le dará la posibilidad a quien se instruye en sentir la forma correcta de ejecutar un disparo.

Como segundo paso, el principiante será quien empuñe sobre nuestra mano, así nosotros podremos percibir la forma en que realiza el trabajo muscular de sus manos y dedos sobre la empuñadura y el gatillo.

Disparador al pelo

Para poder utilizar este tipo de disparador debemos estar seriamente entrenados dado que la mas mínima presión soltará el tiro, y como bien sabemos un tiro disparado jamás será recuperado.

En este tipo de disparador la ejecución debe ser desde el punto de vista neuromotor, sub cortical. ¿Qué significa esto?

Las decisiones motoras conscientes se encuentran en los niveles corticales superiores de las áreas motoras del cerebro. Una orden lanzada desde aquí por el cerebro para ejecutar un disparo tendrá seguramente más energía que la necesaria para lograr un buen disparo. Conclusión: moveremos el arma al disparar.

Los más claros ejemplos son: estoy apuntando, el arma se mueve sobre el blanco y cuando veo “pasar” las miras sobre el diez digo “ahora” tirando violentamente del disparador.

El otro es estar con el arma “clavada” en el blanco y decimos “ahora es diez” y cometo el mismo fatal error con un terrible dedazo.

A diferencia de esto las decisiones motoras sub corticales implican una respuesta certera, adecuada y automática gracias a un excelente nivel de entrenamiento consciente previo.

Los gatillos al pelo necesitan de este tipo de respuestas dado que ejecutan la presión en forma automática al ver las miras correctamente posadas sobre el blanco ejerciendo tan solo la presión necesaria.

En ambas técnicas de tiro debemos tener absolutamente la certeza de apoyar zonas sensibles para poder definir la sensación de las presiones y poder así trasladar las fuerzas al gatillo con la sola resultante paralela al cañón.

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Nota del blogger: Solamente un comentario sobre este interesante artículo de nuestro colaborador Ricardo Río. Recordad que la única modalidad olímpica en la que se permite el “disparador al pelo” es en Pistola 50 m. El resto de modalidades tienen cada una un peso mínimo de disparador, el cual puede ser incluso controlado por los arbitros en las competiciones.

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Cómo iniciarse en el tiro de precisión con pistola

Por José Ramón Lázaro

Para los amantes de las armas cortas, el tiro deportivo es una de las actividades más interesantes

Son muchas las personas que han disparado alguna vez un arma, y si realmente les gusta hacerlo con fines deportivos, este artículo puede ser de gran utilidad, ya que no es un deporte al que los medios de comunicación dediquen tiempo, pero aquellos que lo practican saben que exige una gran preparación y un entrenamiento continuado si se quiere conseguir la continua superación.

Las federaciones de tiro

Existen federaciones de tiro a nivel regional, así como a nivel nacional. Para aquellos que estén interesados en este deporte, lo primero que habría que hacer es afiliarse a una federación de tiro, la más próxima que les corresponda en función de su residencia.

Las federaciones de tiro ponen a disposición de sus afiliados las galerías de tiro, tanto para practicar como para realizar competiciones, así como la venta de munición de los calibres más utilizados en el tiro deportivo.

Hay que señalar que no todas las modalidades deportivas de tiro son modalidades olímpicas, por lo que existe una amplia gama de modalidades en las que iniciarse y en las que practicar.

A nivel nacional/regional, actualmente existen las siguientes federaciones:

  • Real Federación Española de Tiro Olímpico
  • Federación Andaluza de tiro Olímpico
  • Federación Aragonesa de Tiro Olímpico
  • Federación de Tiro Olímpico del Principado de Asturias
  • Federación Balear de Tiro Olímpico
  • Federación Canaria de Tiro Olímpico
  • Federación Cántabra de Tiro Olímpico
  • Federación Castellano Leonesa de Tiro Olímpico
  • Federación Castellano Manchega de Tiro Olímpico
  • Federación Catalana de Tiro Olímpico
  • Federación Ceutí de Tiro Olímpico
  • Federación Extremeña de Tiro Olímpico
  • Federación Gallega de Tiro Olímpico
  • Federación Madrileña de Tiro Olímpico
  • Federación Melillense de Tiro Olímpico
  • Federación Murciana de Tiro Olímpico
  • Federación Navarra de Tiro Olímpico
  • Federación Riojana de Tiro Olímpico
  • Federación Valenciana de Tiro Olímpico
  • Federación Vasca de Tiro Olímpico

En las federaciones de tiro, se paga una cuota anual por el uso de las instalaciones, aunque cada una tiene sus propios estatutos y programas, ya que son autónomas en este sentido.

Podéis obtener más información sobre cada una de ellas en el siguiente enlace de la Federacion Española.

 Los clubs de tiro

Otra idea interesante, además de las federaciones, es la pertenencia a un club de tiro, puesto que por una pequeña cuota anual, es posible presentarse a concursos inter clubs, utilizar instalaciones del propio club, y participar en concursos nacionales y regionales de distintas modalidades de tiro. Además muchos de ellos proporcionan cursos de formación y otras actividades relacionadas con el tiro deportivo. Existen multitud de clubs de tiro en España, y es muy probable que haya alguno cerca del lugar de residencia del tirador.

La licencia de armas deportiva

Para poseer un arma, según la legislación vigente, es necesario poseer un permiso de armas expedido por la Guardia Civil. Hay distintos permisos de armas en función de la finalidad del uso del arma, y no todos están disponibles para cualquier persona. Las armas de defensa, por ejemplo, solamente están autorizadas para las fuerzas de seguridad del estado, así como casos especiales de vigilancia, y algunos casos muy particulares de personal civil. Las armas de caza están amparadas bajo dos tipos de licencia, según se trate de escopetas o de rifles.

En el caso de armas deportivas, están sujetas a la obtención de una licencia tipo “F”, y para la obtención de esta licencia es necesario estar federado en una de las federaciones de tiro del territorio español. Normalmente, es la propia federación la que pone a disposición de los federados los cursos teóricos y prácticos necesarios para certificar la superación de las pruebas de aptitud para la expedición de un permiso de armas tipo “F”.

Tras la presentación en la Guardia Civil del certificado de superación de las pruebas y del certificado médico correspondiente, se procede a la expedición del permiso de armas tipo “F”. Este permiso de armas, según se concede, es de tercera categoría, lo que da opción a la posesión de un arma de concurso, pero a través de competiciones para ascenso de categoría, promocionadas por las propias federaciones, y tras superar una puntuación mínima, se puede subir a segunda categoría, lo que da opción a poseer hasta cinco armas.

Existe, en cualquier caso, toda una legislación sobre categorías de armas y tipos de permisos que se puede consultar para estar mejor informado.

Podéis consultarlo en el siguiente enlace de la página de la Guardia Civil.

Las armas de competición

Es muy común entre los federados que superan las pruebas adquirir armas de gran calibre y de bajo coste, lo cual lleva a muchos a la decepción por este deporte.

Lo primero que hay que tener en cuenta y meditar mucho es sobre que modalidad vamos a practicar. De entrada se permite una única arma, y la tentación de comprar una 9 milímetros barata es muy grande.

En primer lugar hay que tener en cuenta que la práctica del tiro deportivo no es una actividad barata, al coste de pertenecer a una federación y a un club de tiro, hay que añadir el precio de un arma, de la munición, y el de las tiradas y/o competiciones. Hay que tener en cuenta además que las armas de fuego para tiro deportivo, hay que tenerlas guardadas en armeros especiales que cumplan con la normativa de reglamentación de armas, y que es otro coste añadido que hay que sumar.

Respecto a esto, el primer consejo es no escatimar en la compra de un buen arma, huir de las armas baratas que pocas veces dan en el blanco, y además ir a una munición barata. Las armas de calibre 22 son las mejores para iniciarse y para no quedar defraudado. Una vez que hayamos conseguido práctica y experiencia suficiente con un arma de este tipo, y podamos ascender de categoría, ya se puede pensar en otros calibre, como un 32 para fuego central, 9 milímetros para grueso calibre, etc.

También hay que plantearse desde el principio que es lo que nos gusta: arma corta o arma larga. Hay muchas modalidades con carabina y fusil que son muy interesantes. Lo mejor es pensarlo despacio, no precipitarse y decidir por donde comenzar. Otro consejo bastante importante es que es preferible, antes de realizar el curso para la obtención del permiso de armas, dedicar un tiempo al tiro con pistola neumática, para la cual no se requiere permiso de armas, es modalidad olímpica, y aunque el coste de la pistola puede parecer excesivo, tiene un mantenimiento en munición muy barato, y además sirve de aprendizaje para las técnicas principales de tiro en otras modalidades.

Resumiendo

No precipitarse en la compra del primer arma. Aunque una pistola de 9 milímetros parabellum nos pueda parecer impresionante, hay que ser prácticos.

No gastar dinero en armas baratas y de pocas prestaciones. Esto terminará frustrando al tirador al no conseguir buenas puntuaciones, y al final se terminará gastando más dinero.

Empezar tirando con aire comprimido. Esto proporcionará técnica y entrenamiento que posteriormente se podrá aplicar a las armas de fuego.

Elegir una modalidad y dedicarse a ella es mejor que pretender dominar varias desde el principio. Es muy distinto el tiro de pistola standard con calibre 22 que el tiro con armas de grueso calibre.

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