Epicondilitis, el temido “ITIS” del tirador de precisión

Por Víctor M. Cando 

Me gustaría empezar explicando, qué es una tendinitis.

Sea del carácter que sea, viene dada por una mala adaptación al entrenamiento o ejercicio. El músculo es la parte contráctil de la articulación, el que facilita la abducción o aducción de la articulación. El músculo no tiene “elasticidad” cuando estiramos o practicamos esta cualidad; es el tendón el que gana elasticidad. también tenemos que tener presente que el músculo tiene la capacidad de evolucionar más rápidamente que el tendón, se hipertrofia más rápido y se recupera más rápido de los esfuerzos y traumatismos creados por el trabajo físico, quedando, de este modo, el tendón en desventaja ante un exceso de trabajo físico.

El epicóndilo es una parte en la cual se insertan seis vientres musculares, que son los extensores de la muñeca. La lesión provocada por la inflamación de esta zona es conocida como epicondilitis: inflamación del epicóndilo, más conocido como codo del tenista. Esto ocurre por una mala ejecución o un movimiento repetitivo por llevar al límite la articulación del codo/muñeca. También puede ser producido por una mala postura.

Cuando empezamos a entrenar, sea en la modalidad que sea, si entrenamos más intensamente de lo que el cuerpo puede soportar, empezara a dar señales de dolor. El proceso inflamatorio ha comenzado.

En el tiro de precisión, este problema se produce al realizar la posición de tiro. Se suele llevar más allá la articulación del codo para lo que realmente esta preparada, creando un bloqueo de ésta y forzando de este modo una y otra vez la articulación, forzando el tendón que esta posicionado sobre el epicóndilo, creando una inflamación.

Ésto viene agravado si se dispara con una empuñadura anatómica, que aunque facilita el agarre de la mano, fuerza aun más la posición de la muñeca, extendiéndola y obligando a trabajar más los músculos y por lo tanto el tendón.

Una inflamación, puede convertirse en crónica, creando calcificaciones. A su vez esto impide el correcto riego sanguíneo, limitando la llegada de nutrientes e impidiendo la eliminación de líquido y toxinas propias del organismo, aumentando más aún el problema y la inflamación. Si no se pone remedio, esta inflamación puede llegar a producir rotura de fibras del tendón y si se agrava, la rotura total.

Al igual que sucede con la tendinitis de la corredera bicipital, el supraespinoso, el subescapular, todo es consecuencia de un mal acondicionamiento físico, no se entrena el músculo, no se realizan estiramientos, los músculos se atrofian y acortan, creando una tensión aun más elevada en el tendón. Éste último tiene un roce excesivo por el entrenamiento con el arma de fuego, agravando el problema

Una falta de interés en las lesiones; solo nos acordamos de éstas cuando no podemos tirar o hacerlo es un suplicio. Solo se intenta poner remedio cuando el mal ya es muy grave o no nos deja practicar nuestra afición.

A todo esto, tenemos que sumar una mala alimentación, alcohol, tabaco, todos los números para favorecer un proceso inflamatorio; por si ya fuera poco el problema, lo alimentamos.

Un modo de poner remedio es reposo, y frío varias veces al día para facilitar desinflamar la zona.

Deberíamos estirar progresivamente, entrenar la musculatura periférica para descargar la tensión en la zona. Realizar una correcta postura de tiro. También podemos ayudarnos tomando productos específicos para la inflamación, como la yuca, el sulfato de glucosamina, el msm, el arpagofito, la vitamina C, etc. Aplicando masajes y frio podemos facilitar la recuperación. Un tratamiento de ultrasonidos también podría acortar la recuperación.

Como siempre, una combinación de entrenamiento y alimentación correcta nos llevará a disfrutar más y sufrir menos lesiones.

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Dolores cervicales, problemas de equilibrio, ¿cuidas tu postura de tiro?

Por Victor M. Cando

Tenemos un buen arma, la mejor que podemos tener, un calzado adecuado para el tiro, podemos o no usar unas gafas de tiro, nos hemos preocupado en aprender cual es nuestra mejor opción para disparar.

Pero, ¿eres consciente de la postura que adquieres para el tiro? Muchos tiradores no tienen el concepto de que la postura de tiro de precisión, es una postura forzada y que mantenemos durante mucho tiempo durante los entrenos. estamos lateralmente colocados al blanco, giramos la cabeza para enfocar con claridad los elementos de puntería. por el cuello pasan muchos capilares y la arteria carótida, la encargada de que la sangre circule hacia la cabeza y retorne al corazón.

Esta es una de las causas, que al permanecer durante unos excesivos segundos en la posición de puntería podamos sufrir mareos o problemas de visión, ya que la sangre no puede fluir con naturalidad.

Esta postura unida a la apnea que realizamos para el tiro de precisión, disminuye el aporte de oxigeno al celebro, mermando nuestra concentración.

Esto no es todo, tenemos músculos que se encargan de mantener esta postura, los erectores de la columna, trapecio, rotadores de la escapula… todos mantenidos en una posición durante segundos, día tras día, mes tras mes, año tras año. Como ya he comentado anteriormente, cuando unos músculos se sobre esfuerzan sin compensar sus antagonistas, estos se ven forzados a trabajar en exceso, creando problemas como contracturas, acortamientos…

Deberíamos entrenar cada día, o al menos 3 veces por semana, para evitar la sobrecarga y atrofia/acortamiento de estos músculos implicados, ya que esto poco a poco nos ira dificultando nuestro cometido.

Cuando los músculos que intervienen en el movimiento van sufriendo, por su afán en mantener un equilibrio, se acortan y se atrofian, creando dolor. este dolor también puede afectar a una zona totalmente opuesta del cuerpo, ya que estos deben trabajar para evitar el exceso que le estamos aportando. Es muy posible que nos duela el trapecio contrario a la mano con la que disparamos, porque éste, en un esfuerzo por ayudar, se sobrecarga más que el que implicamos en el tiro.

Tenemos el dolor reflejo, que puede ser una zona afectada no relacionada con la mano con la que disparamos, pero también, podemos tener dolor reflejo en los dedos, un hormigueo que si nos llega al dedo con el que disparamos, perderemos sensibilidad y precisión. Esto es debido a que la musculatura del cuello, la que envuelve también las cervicales, al contracturarse, se acortan y comprimen las vertebras cervicales, creando compresión de terminaciones nerviosas. esto mismo también puede suceder en la articulación del hombro, en el manguito rotador, inflamación del manguito con posterior compresión de terminaciones nerviosas, arruinando la temporada.

Además de entrenar con algo de peso, podemos dedicar algo de tiempo a estirar, al realizar esto ¿que conseguimos? Que los músculos retomen su tono correcto, que tras un entreno no queden tensos y empeore aun más la situación.

Una salud postural, ser conscientes de cuando el cuerpo nos avisa de que el nivel de entrenamiento que le estamos dando es superior a su capacidad de recuperación, algo que nos ayudara a no tener lesiones.

Debemos tener presente que una compresión de las cervicales nos puede dar desde mareos, vértigos, a no ser capaces de tener un optimo equilibrio en la postura que necesitamos adoptar para el tiro.

Un buen Fisio de vez en cuando, que nos descontracture, que alivie tensiones musculares, ayude a desbloquear vertebras y compresiones que nos pueden dar problemas a corto medio plazo. Todo es por un buen motivo, seguir mejorando.

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Tirando a ciegas – Un ejercicio para tiradores experimentados de disciplinas olímpicas

Por Ricardo Río

Muchas veces los tiradores no toman en cuenta la importancia de entrenar las sensaciones corporales que hacen a una buena posición. Si bien el arma, larga o corta, esta sostenida por los miembros superiores, la base de equilibrio esta formada por la posición de los pies sobre el piso.

Una posición de los pies ancho de hombros con las puntas levemente abiertas es apta para comenzar. Esta base tiene una forma trapezoidal y una proyección del centro de gravedad al piso debe estar ubicado dentro de este.

Los pies, las piernas, la cadera y el torso sentarán las bases para una posición firme y estable. En el caso de las posiciones estáticas como por ejemplo tendido o bench rest,  este tipo de entrenamiento es también una forma alternativa de mejorar la técnica de tiro y la técnica de disparo.

¿En que consiste esta técnica , y cuáles son las ventaja de disparar con ojos cerrados?

En primer lugar disparar con ojos cerrados permite mejorar el equilibrio. El sistema nervioso central por no encontrar referencias visuales de equilibrio apoyará su regulación en la sensibilidad propioceptiva permitiendo así mantener a través de pequeños ajustes musculares el equilibrio de nuestro cuerpo en el espacio.

En segundo lugar, disparar con ojos cerrados permite al tirador abstraerse totalmente de cuestiones ajenas a la ejecución misma del tiro. Este tipo de entrenamiento potencia la correcta ejecución del disparador.

Tercero, permite al tirador sentir perfectamente el retroceso natural del arma en la mano o en el cuerpo. Esto es de vital importancia para sostener el arma con todos los disparos de la misma forma y reconocer el retroceso óptimo en un buen disparo.

Hemos realizado pruebas tanto en arma larga como con arma corta logrando resultados que sorprenden. Hemos alcanzado rendimientos muy cercano al disparo tradicional con ojos abiertos contrariamente a lo que muchos hubieran creído.

Ahora bien, ¿como entrenar entonces?

En primer lugar debemos adoptar la posición y disparar la cantidad de tiros suficientes como para sentirnos seguros, haciendo las correcciones necesarias para lograr una posición que naturalmente y sin esfuerzos centre las miras dentro del blanco.

A partir de ese momento debemos comenzar con la técnica específica de tiro.

  • Proceso de respiración y relajación del cuerpo adquiriendo el tono muscular óptimo que no traslade tensiones innecesarias al arma.
  • Fijación de miras en paralelo, tanto sea las de alza y guión como las de diopter y túnel. Debemos definir claramente el bastón delantero o el anillo sin perder la correcta relación de miras.
  • Buscar el objetivo – la diana del blanco – dejando que las miras comiencen a reducir su movimiento hasta el mínimo.

En ese momento debemos cerrar los ojos y luego de 1 segundo efectuar el disparo.

Para sorpresa de muchos las agrupaciones serán muy buenas si sabemos tener la tranquilidad de mantener la posición firme y estable durante la ejecución del disparo.

He realizado esta prueba con numerosos tiradores y al principio me plantearon sus dudas acerca de los posibles resultados. Muchos de ellos expresaban que no podrían hacerlo. La realidad era marcada por su cara de asombro ante los impactos producidos en distancias de 10mts. y 50 mts.

De ninguna manera digo: esto es un acto de fe de connotaciones místicas o mágicas. De ninguna manera, esto es una técnica mundialmente probada y utilizada en los principales centros de entrenamiento del mundo.

La verdad es que si un tirador respeta los pasos técnicos que hacen a un buen disparo, sin importar la disciplina -desde posiciones estáticas a blancos estáticos – este ejercicio es excelente para mejorar los procesos neurofisiológicos que rigen el equilibrio corporal, las presiones necesarias para un buen disparo, la ejecución del mismo y el adecuado retroceso del arma.

Y recuerden un buen entrenamiento técnico de pocos disparos y alta precisión es siempre mucho mejor que gran cantidad de disparos y bajo rendimiento.

Nunca sigan entrenando si están disparando en un bajo nivel, pues esto tan solo produce que el sistema nervioso central refuerce mensajes negativos y bajos rendimientos.

Prueben este ejercicio con sus entrenadores, trabajando en equipo podrán mejorar sus técnica de tiro.

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No desanimes… sigue entrenando

 Por Víctor M. Cando

Cada día que paso en el club de tiro, tengo más contacto con todos los que empezáis en este gran deporte del tiro de precisión.

Cada vez dedico más horas a estar con los que empiezan y tienen ganas de aprender, también los que no saben por dónde empezar. Desde aquí he dado algunos consejos que creo pueden ser útiles y de mucha orientación para no perder mucho tiempo, no siempre disponible, ni dinero gastando cajas y cajas de munición.

Debemos intentar que nuestro tiempo en la galería de tiro sea productivo y que le saquemos el máximo rendimiento a cada disparo que realicemos. De esta manera disfrutemos de nuestra estancia y nos sobre algo de tiempo para quizás hablar y comentar con los compañeros sobre nuestra evolución. Algo que siempre es agradable y enriquecedor para ambas partes.

Algo con lo que nos encontramos es la falta de resultados en un periodo corto de tiempo, en muchas ocasiones producido porque usamos un arma del club de tiro, la cual utiliza mucha gente y que tocan sin conocimientos para hacerlo. En otras ocasiones ya disponéis de vuestra arma tras muchos meses esperando la licencia. Al recibir ésta volvemos a tener una gran mejoría, ya que seguramente este arma se encuentra en mejores condiciones y podemos adaptar la cacha y el disparador a nuestros gustos o necesidades.

No debemos desanimarnos. Debemos aprender a analizar lo que hacemos, pararnos y meditar por qué no nos va bien, porque hemos dejado de progresar. Bueno, daré una pista… “a todos nos ocurre “. Recordad: inspiramos… expiramos y ponemos el brazo en posición de 45º con la muñeca encajada y el brazo completamente extendido. Volvemos a inspirar subiendo el arma, sobrepasando el blanco, paramos… expiramos bajando y al llegar a la línea de disparo, hacemos una apnea alineando los elementos de puntería… hacemos presión sobre el gatillo y el disparo nos sorprende, retomamos la respiración y bajamos el arma a 45º y desde aquí a la mesa…

¿Lo hacéis todo? Seguramente no. Hemos olvidado de seguir las pautas: o no inspiramos antes de sacar el arma, o bien tras el disparo bajamos rápidamente… o quizás tras disparo y disparo no respiramos lo suficiente, no nos relajamos…

Recordad, un 10 viene seguido de otro 10, o de un 9 seguido de otro 9, porque todo lo hacemos del mismo modo, al mismo ritmo; cuando algo cambia, el disparo cambia. Si no estamos tranquilos, si no podemos relajarnos, no podremos realizar un buen disparo.

Entrena como compites, Compite como entrenas…..

Recuerda lo que aprendiste. En muchas ocasiones el secreto está en volver al principio, no querer ir mas adelante. Muchas veces tenemos que recordar lo que hacíamos cuando aprendimos para ver qué es lo que hacemos mal o simplemente no hacemos. También recuerda que un entreno monótono solo te llevara a hacer agujeros sin más en el papel. Intenta buscar un compañero de entreno, alguien a quien también le guste disparar precisión, hacer pequeños retos para entrenar, 10 disparos por diana en 3 tandas y contar. Ese reto, es lo que te motivara y te forzara a ir a más, mejorar, analizar….

No te conformes con hacer agujeros en el negro, aprende a que entren más juntos, analiza tras el disparo donde crees que ha ido y por qué. Tómate tu tiempo para pensar, no tengas prisa, la diana no va a salir corriendo. No dramatices ese impacto fuera del negro o fuera del 9, si sabes que se ha escapado, si notas que se ha ido, es bueno, porque has sabido sentirlo. Ahí radica el aprendizaje. Pregunta. En ocasiones una cosa tan tonta como quedarse detrás observando cómo disparan los que lo hacen bien es la mejor de las lecciones. Puedes ver qué hacen y cómo lo hacen, como cargan, empuñan, encaran, renuncian… que hacen. Piensa que un día, ellos también estuvieron donde estas tu, nadie nace enseñado. Uno aprende por el camino y con los que se va encontrando.

Un mal día de entreno lo tiene cualquiera, así que no desesperes si un día no va tan bien como el anterior, no significa que no mejores, simplemente que éste no es un buen día para entrenar. Aprovecha para charlar con alguien si puedes e intercambia ideas, quizás te diga algo que te motive a entrenar y un mal día se convierta en un perfecto entreno. Si aun así, el día sigue girado, no pierdas el entreno, practica encare en seco, posicionamiento en la cabina, visualización…

También es atractivo salir de casa con un entreno estipulado,

  • 10 encares en seco.
  • 10 disparos x 3 dianas a precisión.
  • 10 disparos x 3 dianas giradas.
  • 3 series de 5 disparos a 20 segundos.

Esto nos puede llevar un par de horas, descansando entre series, entre cambios de dianas. Podemos anotarlo, hacer fotos a las dianas y en una semana o quince días repetir, así podemos ir viendo nuestros progresos, y nuestra motivación subirá.

Hay varios métodos para entrenar y mejorar ciertas cualidades, poco a poco las iremos conociendo.

Recordad que hoy el entreno puede haber sido bueno o malo……pero sea lo que fuere, ha sido el mejor entreno que ha podido ser hoy. Eso es lo importante, salir con la seguridad que ha sido lo mejor que ha podido ser.

No hay que perder la motivación, hay que seguir entrenando y mejorando. Los resultados no vienen solos y todos los tiradores, buenos o malos tienen altibajos. Un día u otro todos pasamos por eso.

La mente es la que nos juega las malas pasadas, no olvidéis de entrenarlo, dale satisfacciones, no le deis malos estímulos… No es un 6… Es un 10 alto o bajo… ¡¡¡¡¡pero siempre es un 10…!!!!!

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Entrenamiento visual, entrenamiento invisible

Por Ricardo Río

Luke Skywalker, al ver a Yoda levantar su nave del pantano usando sólo la energía de su mente dijo: “¡No puedo creerlo!”. El Maestro Yoda respondió: “Y por eso fallas”.

A lo largo de mi carrera, tanto deportiva como de entrenador, he observado las profundas frustraciones que viven tiradores con excelsas condiciones físicas y técnicas. He podido observar cómo gran cantidad de tiradores invertían muchas horas a la semana disparando y disparando sin llegar a convertirse siquiera en tiradores de buen nivel dentro del ámbito de su propio club. Tenían excelentes equipos, disparaban con munición de primera y analizaban sesudamente todas y cada una de sus participaciones deportivas, sin embargo, nunca terminaban de concretar actuaciones respetables.

Muchos de estos tiradores analizan sus actuaciones tanto en entrenamientos como en competencias, pensando reflexivamente con una capacidad crítica destacable todas y cada una de las variables sistémicas que hacen del tiro un deporte sumamente complejo. En este punto debo subrayar que el sentido crítico y analítico es el camino correcto para formular juicios y ordenar lo conocido, articulando correctas estrategias de entrenamiento, sin embargo, estos tiradores parecen caer en la vorágine de la hipercriticidad sobreacentuando los análisis críticos de racionalidad cuestionadora sin llegar a los momentos que todo tirador debiera experimentar; los momentos de reposo en la excelencia de las técnicas verdaderas.

Antes de seguir con mis reflexiones quisiera demostrar que la excelencia de las técnicas verdaderas son inherentes a todas las disciplinas de tiro de tal modo que todo tirador, de cualquier disciplina o modalidad puede verse beneficiado potenciando su inteligencia psicomotriz aplicando la excelencia de las técnicas verdaderas.

Pierre Parlebas (2001) define a la Inteligencia Psicomotriz como la capacidad cognitiva, tanto de representación intelectual como de decisión estratégico – táctica, aplicada por el sujeto durante la resolución de una tarea corporal individual o deportiva. Esta inteligencia psicomotriz es mayor o menor de acuerdo a la cantidad de práctica y experimentación que un individuo haya tenido en un ámbito deportivo determinado. Ruiz Pérez (1994) señala que fue Howard Gardner en 1983 quien definió este tipo de inteligencia en particular como Inteligencia Cinestésico Corporal siendo esta la capacidad del individuo para aprender y realizar movimientos complejos con eficiencia. El mismo autor muestra que Newell y Barclay utilizan el término Conocimiento sobre las acciones al componente cognitivo que actúa durante el aprendizaje de acciones corporales y deportivas. El investigador Ruiz Pérez señala que las investigaciones de Thomas, French y Humpries demostraron que los niños y niñas que tenían mayor conocimiento intelectual acerca de las habilidades estratégico – tácticas específicas, demostraron mayor capacidad para tomar decisiones acertadas durante la competición.

Investigadores de distintos campos de conocimiento han demostrado que las habilidades que intervienen en el movimiento corporal y deportivo, en el desarrollo de técnicas deportivas complejas, parten de las conceptualizaciones intelectuales que son propias de la acción. Por ello las habilidades físicas y de movimientos, son en gran medida consideradas como habilidades mentales (Singer, 1986), (Grosser et.al., 1986), (Ruiz Pérez, 1994), (Ruiz Pérez y Sánchez Buñuelos, 1996), (Wilson, 2002), (Tamorri, 2004), (Rieder y Fischer, 1990), (Hermann y Zintl, 1991), (Torres, 2005), (Meinel y Schnabel, 1988), (Parlebas, 2001), (Piaget, 1973).

Entonces, ¿qué es lo que pasa con ese tirador que invierte gran cantidad de tiempo entrenando y no puede superarse? Si bien los diagnósticos pueden ser varios en el estricto marco del presente artículo podemos pensar que su rendimiento se ve acotado por que en sus entrenamientos hipercríticos se amalgaman ciertas circunstancias:

– Entrena obsesivamente depositando todas sus expectativas en su equipamiento. Cree que sólo por disparar con armas de última generación mejorará su rendimiento.
– Entrena copiando las posiciones, técnicas y estrategias de tiro de campeones reconocidos.
– Cree que el volumen de horas de entrenamiento le permitirá superar las tensiones de la competencia.
– Descree de sus aciertos y exacerba negativamente sus errores.

A todo esto le suma su cuota personal de pesimismo hipercrítico dejando de lado razonamientos maduros y realistas, camino que dejando de lado conocerse a sí mismo, lo distancia dramáticamente del verdadero arte de la excelencia en la precisión.

Estas circunstancias comunes a los tiradores que fracasan en su intento por superarse, en mi opinión, puede deberse a la constante circularidad negativa de sus propios pensamientos que no le permite observar que en realidad lo que deben hacer es potenciar su inteligencia psicomotriz aplicando la excelencia de las técnicas verdaderas desde adentro hacia fuera y no a la inversa pues entrenar con el mejor equipo no asegura buenos rendimientos. La clave es el tirador, no su arma. De nada sirve copiar las posiciones, técnicas y estrategias de tiro de campeones reconocidos pues cada tirador es único, y lo que le sirve a un campeón seguramente no le servirá a usted. Hay razones biomecánicas, psicológicas y estratégicas que muestran que aplicar modelos corporales externos es sumamente perjudicial para el rendimiento.

El volumen de horas de entrenamiento sólo mejora la condición física y técnica. Superar la presión de las competencias sólo se consigue compitiendo. Descreer de los aciertos y exacerbar negativamente los errores sólo perfora la confianza del tirador.

Al respecto el filósofo Eugen Herrigel (1996, 91) es contundente al afirmar “el arco, la flecha, el blanco y yo, estamos enredados de tal manera que ya no me es posible separar nada”. Esta frase encierra profundas implicancias epistemológicas para comprender la complejidad circular de hacerse con el elemento que utilizamos para nuestro deporte. En esta circularidad, asumir la complejidad implica un retorno a la simpleza que los momentos de reposo en la excelencia producen.

Superarse, también una cuestión de imagen (mental).

El múltiple recordman mundial y campeón olímpico de tiro, Lanny Bassham (1995), propone que para superarse deportivamente uno debe construir una imagen mental realista y positiva de sí mismo, a partir de la cuál sustentar rendimientos que tiendan a la excelencia.

¿A qué se refiere Lanny con esto? Este brillante tirador, al igual que muchos otros, ha utilizado las técnicas de visualización cognitiva como método de entrenamiento alternativo al entrenamiento real. Estos procesos de visualización son estrategias óptimas para producir estados de inmersión mental profunda en todas aquellas técnicas o estrategias que deseamos mejorar, de hecho, este el principio bajo el cual se utilizan simuladores de realidad virtual. Según muestran las investigaciones del Swiss Federal Institute of Technology – Lausanne la persona inmersa en espacios de realidad virtual se ve sometida a complejos mecanismos mentales que lo llevan a desarrollar habilidades emocionales y cognitivas que le permiten superar distintos tipos de fobias sociales (Herbelin, Vexo, Thalmann, 2002).

Cabe destacar que este proceso de inmersión no es exclusivo, necesariamente, de la realidad virtual (*). La inmersión, también, podemos vivenciarla al compenetrarnos en una lectura profunda, podemos sentirla ante la tensión psíquica y muscular que nos produce una película con alto grado de suspenso, o la profunda relajación que nos propone una melodía que nos remonte a recuerdos muy gratos. Cuando el entorno virtual tiene un interés narrativo tan fuerte, puede provocar un efecto muy intenso en nosotros. Así el término inmersión aplicado al entrenamiento utilizando imágenes es una representación metafórica para señalar la predisposición intelectual de sumergirnos en un mundo diferente al nuestro.

(*) Las técnicas de realidad virtual utilizan cascos, visores y guantes especialmente preparados para visualizar teniendo retornos sensibles al tacto o al olor en un entorno digitalizado por imágenes de síntesis. De esta forma, el usuario puede girar su cabeza y moverse en un ambiente completamente artificial al tiempo que tiene sensaciones prensiles en sus manos. Las simulaciones de realidad virtual son los ambientes de inmersión por excelencia, pues uno se encuentra sintéticamente digitalizado en un espacio de simulación. Sin embargo, según otros autores, las técnicas de realidad virtual y de inmersión subjetiva no sólo se evocan con estos elementos, sino que también pueden utilizarse otros medios informáticos interactivos tan accesibles como las computadoras hogareñas.

Antes que las actuales tecnologías surgieran, mirar un acontecimiento, reflexionar e interactuar con él a través de la visualización cerebral, ha sido una estrategia cognitiva para desarrollar habilidades práxicas. Todo movimiento, individual o técnico deportivo, necesita de una imagen mental que lo acompañe. Esta imagen, como modelo de movimiento, no necesariamente debe ser consciente, pues una vez observado y aprendido se guarda en los centros de asociación emocional y motora constituyéndose en una actividad cerebelosa y de los centros de decisión motora (Tamorri, 2004).

De hecho las imágenes mentales, son una información tan impactante en un proceso reflexivo, que la sola práctica mental genera cambios fisiológicos comprobables. Así lo demostró el fisiólogo Edmund Jacobsen al solicitarle a un grupo de atletas que se visualizaran corriendo. Estos deportistas, que se mantuvieron acostados durante la experiencia, comenzaron a observarse mentalmente a ellos mismos realizando gestos atléticos. Este fisiólogo observo, a través de su electro miógrafo, que los músculos participantes en aquellos movimientos imaginarios aumentaban sus niveles de contracciones específicas que, si bien eran pequeñas, resultaban mensurables científicamente. Esta serie de estudios llevo a comprender la importancia de las imágenes mentales, y sus representaciones, en procesos de aprendizaje deportivo.

De esta forma en Australia, se organizaron tres grupos de jugadores de básquet elegidos al azar que entrenarían durante veinte días. El primer grupo entrenó veinte minutos de tiros libres con pelota durante veinte días. El segundo grupo sólo entrenó lanzamientos con pelota el primer y último día. El tercer grupo entrenó igual que el segundo grupo pero, del segundo día al décimo octavo dedicaron veinte minutos diarios al entrenamiento de visualización mental. Los resultados se vieron de manera inmediata. El segundo grupo sin práctica no mejoró. El primer grupo con práctica real, y el tercer grupo con práctica mental lograron casi el mismo progreso.

Una de las teorías que explica las reacciones corporales demostradas por Jacobsen, es la teoría psiconeuromuscular. Esta teoría, también llamada efecto Carpenter es el movimiento muscular leve y preciso, provocado por imágenes mentales. Se ha demostrado que la activación muscular mensurada por electro miógrafos, durante la visualización de imágenes corporales en movimiento, tiene directa relación con la musculatura implicada en la ejecución real de dicho movimiento. Esta teoría sostiene que la representación anticipatoria de una acción, prepara al individuo para una respuesta acorde a las circunstancias. Estos procesos de información visual interna son los que aumentan los niveles de activación que favorecen la producción de un rastro mnésico. Por ello ante situaciones de inmersión emocional con imágenes mentales, estos procesos permiten anticipar fisiológicamente las reacciones deportivas adecuadas (Tamorri, 2004).

De esta forma podemos comprobar cómo a nuestros entrenamientos tradicionales podemos sumarles procesos de entrenamiento con imágenes mentales utilizando las técnica de visualización. Lanny Bassham mientras integraba el equipo competitivo de la Unidad Avanzada de Tiro de los estados unidos fue enviado durante seis meses a un centro de entrenamiento que tenía el polígono de tiro olímpico más cercano a 1.500 km. De modo tal que Lanny no podía entrenar regularmente como preparación para las pruebas clasificatorias para los juegos olímpicos de Montreal. Lanny utilizó como método de entrenamiento las siguientes estrategias.

Todos los días entrenaba durante 2 horas las posiciones de tiro en su cuarto realizando tiros en seco (disparaba con su arma descargada sólo percibiendo el golpe del percutor) contra una pared. Lanny sólo se preocupaba de mantener una posición firme, equilibrada y estática, al momento del disparo. Su entrenamiento era técnica pura.

Durante veinte minutos diarios se relajaba mental y físicamente en un ambiente tranquilo con los ojos cerrados. Utilizando imágenes mentales se visualizaba entrenando en un polígono olímpico real. En sus imágenes mentales se veía disparando como si una cámara externa lo estuviera filmando de modo tal que él podía “ver” externamente toda su posición de tiro. En esa visualización repetía mentalmente a través de imágenes todas y cada una de las fases técnicas que hacen a un tiro perfecto; tomar el arma, respirar serenamente, enfocar las miras, definir el blanco, mantener la respiración y finalmente, jalar del disparador con justa seguridad y firmeza. Luego de esto visualizaba el impacto sobre el blanco como si lo estuviera mirando a través de su telescopio. Lanny con esta técnica de visualización mental repetía a la perfección todas las acciones que hacen a un tiro perfecto. El resultado de esto fue que Lanny Basham participo de las competencias eliminatorias para esos juegos olímpicos no tan sólo ganándolas sino que estableció dos nuevos récords mundiales (no oficiales) sin haber disparado un solo tiro en un polígono en los seis meses previos a las pruebas.

Esto demuestra que los entrenamientos con imágenes mentales convierten a las visualizaciones en “trucos conceptuales técnicos y tácticos” que para el cerebro se muestran como reales.

Di el ejemplo de Lanny pero podría dar muchos más, en una entrevista a Schumaher él contaba que antes de cada carrera primero recorría el circuito trotando, luego en bicicleta, luego con un auto de calle y finalmente, recorría el circuito mentalmente conduciendo su Ferrari. En la carrera mental recordaba todos y cada uno de los lugares del circuito que había recorrido y establecía cuál era la mejor estrategia para sacar la mayor ventaja posible. Sólo subía a su Ferrari a recorrer el circuito luego de haber hecho el circuito completo varias veces mentalmente.

Greg Lugannis, el múltiple campeón de saltos ornamentales, repetía mentalmente el salto por hacer varias veces antes de subir a la plataforma. El se veía mentalmente a sí mismo saltando en la perfección, repitiendo una y otra vez cada una de las técnicas que le aseguraran el salto ideal.

Lamentablemente muchos atletas utilizan estas y otras técnicas pero nunca dan cuenta de ello sino hasta haber dejado de competir. Si bien no tengo ni el nivel ni la categoría de estos monstruos deportivos que puse como ejemplos, puedo decir que utilizo mucho este tipo de estrategias de entrenamiento cognitivo a través de visualizaciones mentales. Como tirador de competición me han dado excelentes resultados y he podido lograr excelentes rendimientos casi sin haber entrenado en polígono.

Por supuesto que este tipo de técnicas requieren de personas que estén convencidas que les servirá. De hecho este tipo de técnicas no es para todos, pues no todas las personas tienen características psicológicas que le permitan utilizar las imágenes como medios para administrar un entrenamiento cognitivo. Curiosamente uno de los críticos más severos de este artículo, seguramente será mi preparador psicológico el brillante psicoanalista Ricardo Antonowicz para quien estas técnicas no terminan de resolver los conflictos personales que pueden afectar al rendimiento de un deportista.

Es cierto, estas técnicas no los solucionan, sin embargo a mi me han dado excelentes resultados y como de resultados se trata, toda estrategia noble de entrenamiento es válida para alcanzar el máximo rendimiento.

Podemos concluir, analizando las palabras del maestro Yoda, que no sólo basta ver para creer sino que también, primero hay que creer en lo que se ve para potenciar toda la energía que ponemos en cada entrenamiento y en cada competencia.

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ANSCHUTZ: Máxima precisión

“Die meistermacher” (Anschutz, hacedor de campeones)

por Ricardo Río 

La fábrica de la familia Anschutz ubicada en la ciudad Alemana de Ulm es la cuna de una de las armas mas precisas del mundo. Desde la fabricación de su primer modelo competitivo Match 54 esta familia ha venido desarrollando con gran éxito la industria armamentista de armas de fuego y aire comprimido.

Todo comenzó en 1856 cuando Julies G. Anschutz y su esposa Louise Anschutz, fundan J.G. Anschutz manufactura de armas. Siendo su primera fabricación pequeñas pistolas, armas sistema flobert, escopetas y tercero las Lancaster.

La 2º Guerra Mundial hace que la fabrica quede fuera del control familiar hasta que se restituye en 1950 comenzando sus actividades con 7 empleados y 25 máquinas. Los primeros trabajos fueron reparaciones de armas usadas y la fabricación de armas neumáticas y carabinas de tiro deportivo.

En muy poco tiempo el éxito fue mayúsculo, incrementando la fuerza laboral a 250 empleados y el comienzo de investigaciones en el campo de las armas de competición. Su gran éxito se debió al desarrollo de los fusiles calibre .22LR de la línea Match que comenzaron a batir el rendimiento de la viejas y respetadas Valmet-Leijona utilizadas por europeos y americanos y los fusiles de competición rusos de la clase Thypoon.

La clave de su éxito se debió entre otros a la producción en serie de alta calidad para todos sus productos sin discriminar al tirador ocasional, al deportivo, al profesional y al competitivo. Todos sus productos están fabricados y desarrollados con las misma prestaciones de calidad, terminación y precisión.

En el caso de las armas de competición solo algunas son ensambladas con cañones especialmente fabricados a pedido con las prestaciones de lo que comúnmente se llama un cañón “seleccionado”.

Desde 1972 la marca registrada es ANSCHUTZ “Die meistermacher” (Anschutz, hacedor de campeones), la cual mantiene en la actualidad por mérito propio. En 1992 Jochen Anschutz toma la conducción de la corporación siendo él la 5ª generación que ocupa ese cargo desde 1856.

Armas neumáticas

Ha desarrollado para procesos de iniciación deportiva armas de aire a resorte por quiebre de cañón de excelentes prestaciones. Con una excelente terminación, culata y miras regulables es un arma ideal para iniciarse en la actividad.

Las competitivas neumáticas están utilizando desde hace varios años el sistema de cilindro con aire comprimido el cuál se enrosca en la recámara por debajo de la línea del cañón. Estas armas utilizan un sistema de pre-cámara donde el aire mantiene la presión estable durante 200 tiros a pesar que en el cilindro la misma vaya disminuyendo.

El mecanismo de disparo es idéntico al de un arma de fuego salvo que la aguja percutora no impacta en ningún fulminante sino en la llave de paso de aire de la pre cámara a la recámara del balín.

Anschutz también ha desarrollado armas cortas para el tiro a siluetas metálicas:

He tenido la oportunidad de tirar con estas bellísimas pistolas siendo de una precisión asombrosa incluso a 100 mts.

A pesar de estar claramente emparentada con el tiro olímpico la familia Anschutz nunca descuido a los tiradores deportivos. Así podemos ver su línea de carabinas y fusiles de la línea “Monte Carlo” en distintos calibres.

Estas agrupaciones son casi las mismas que se obtienen con fusiles de competición, esto demuestra claramente la importancia que Anschutz le otorga sus armas de fabricación en serie.

Personalmente siempre he competido con un Fusil Anschutz, en la actualidad disparo con un modelo Match 1813 que tiene un cañón original de calidad superlativa. Esta arma en ciertas ocasiones, dado la excelente adaptación de ciertas partidas de cartuchos Eley y Lapua, me aseguró agrupaciones de 9mm a 50 mts.

Personalmente encuentro en estas armas la posibilidad de rendimientos fantásticos sin importar que sean de fabricación en serie, tanto para tiradores deportivos como para tiradores de clase mundial.

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Gruesos calibres para arma corta

Por José Ramón Lázaro

La llegada del calibre .357 Magnum fue toda una revolución para las armas cortas. Un calibre de gran poder de parada y de baja penetración especialmente diseñado para defensa.

Fue creado por Smith & Wesson en 1934 inicialmente para revolver, aunque posteriormente se fabricaron pistolas semiautomáticas que utilizaban este calibre.

Está basado en el calibre .38 especial, y de hecho tiene sus mismas características, lo que hace que en armas del calibre .357 se pueda disparar munición del .38 sin ningún problema; no así al contrario, ya que el calibre .357 es más largo que el .38, además de que su potencia es superior. De hecho, aunque tengan distintas denominaciones, el calibre es el mismo: 9,11 mm./.357 pulgadas.


El calibre .44 Magnum, de prácticamente el doble de potencia que el .357 Magnum, fue diseñado por Remington en 1955.

Diseñado para revolver, pero adecuado para la caza, se comenzaron a fabricar rifles para este calibre. No se considera apto para defensa, por su enorme retroceso, a pesar de ser popularizado por Clint Eastwood en la saga de películas de Harry el sucio, con su famoso Smith & Wesson M29.

Posteriormente, y al igual que ocurrió con el .357, se comenzaron a comercializar pistolas para este nuevo calibre, como por ejemplo la Desert Eagle israelí.


Continuando con la fabricación de calibres cada vez más potentes, en 1957 se desarrolló el calibre .454 Casull.

Este cartucho presenta el doble de potencia que el .44 Magnum,

y los revólveres diseñados para este calibre, se fabricaron con tambores que solamente contenían cinco recámaras. Esto era así debido a que con seis recámaras, el grosor del acero entre cada una de ellas no era suficiente para aguantar las enormes presiones que generaba este cartucho al ser disparado.

También pensado para la caza mayor con arma corta, puede abatir piezas de gran tamaño.


Por último, y siguiendo con la escalada de gruesos calibres, en el año 2003, se presento el calibre 500 S&W Magnum.

Un autentico torpedo para armas cortas.

Smith & Wesson lo empleo en su revólver S&W modelo 500.

Este calibre es prácticamente capaz en un arma corta de abatir cualquier pieza de caza.

Los revólveres de este calibre son considerados actualmente como los más poderosos del mundo

Ver video…..


No obstante, y como curiosidad, comentaros que existe un revolver, el denominado Pfeifer-Zeliska Nitro Express Magnum .600,

que es capaz de disparar el cartucho Nitro Express Magnum .600, cuyo tamaño se puede ver a continuación,

aunque personalmente desaconsejaría disparar este arma de no ser que estéis a cubierto detrás de un buen parapeto. Recordemos que este calibre fue creado a principios del siglo XX para la caza… de elefantes.

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