Armas de aire comprimido – 1ª parte

Por Ricardo Río

Las armas de aire comprimido, en la actualidad, nos permiten disfrutar plenamente de nuestra pasión deportiva. Muchas veces tan sólo el desconocimiento que tenemos de ellas, es lo único que nos separa de una pasión indescriptible. Su extrema precisión, su durabilidad, su belleza y porque no decirlo, sus precios accesibles, hacen de estas armas verdaderas estrellas al momento de querer mejorar nuestras habilidades técnicas.

¿Y por qué digo esto? Por que muy pocos reparan en las excelentes posibilidades que nos brindan estas bellezas tecnológicas que, para sorpresa de muchos, llevan varios cientos de años en la tradición cultural del tiro.

Las armas de aire comprimido, además, nos permiten disparar en cualquier lugar donde tengamos un par de metros y un soporte que nos permita tirar de manera segura sobre un blanco sin generar rebotes. Esta cualidad, hace de estas armas, verdaderas compañeras de tiro a toda hora. Un amigo personal que trabaja en un puesto de gerente de altísimo stress me comentaba: “Cuando llego agotado a mi casa, me reencuentro con mi mismo disparando dos o tres series con mi pistola de aire en el altillo. Es como si toda esa carga negativa se fuera, fruto de la concentración y relajación que requiere disparar con mucha precisión. Mi mujer hace yoga, yo disparo con mi pistola de aire”.

Un conocido instructor de tiro, y también amigo personal, un día me invito a comer un asado a su casa. Curiosamente al lado de la parrilla había una caja que tenía un blanco de pistola neumática. Al ver mi sorpresa, con una sonrisa me dijo: “Mientras hago el asado, me coloco en la otra esquina del quincho. Así tengo casi nueve metros. Entonces, mientras hago el asado, aprovecho y entreno un poco mi técnica de tiro. Total, cero riesgo, bajo costo, ningún problema. Entreno, me divierto y encima…me como un asado con la familia”.

Las armas de aire comprimido, lamentablemente, nos son muy tenidas en cuenta por los tiradores. Muchos creen que el retroceso violento de las armas de fuego nos hace “más tiradores”. Sin embargo la cualidad fundamental de un tirador es su precisión y velocidad de disparo: ambas cosas pueden lograrse con este tipo de armas. Las armas neumáticas, por cierto, nos permiten mejorar nuestras capacidades técnicas mucho más que cualquier otro tipo de arma.

¿Por qué? Muy sencillo. La velocidad inicial del disparo en comparación con la de un arma de fuego es sensiblemente inferior a esta, razón por la cual debemos sostener y mantener, antes, durante y después del disparo el arma correctamente alineada, y sin movimientos, al blanco. Esto, gracias a la inexistencia del retroceso característico de las armas de fuego, nos permite observar perfectamente el error que estamos cometiendo.

Además estas armas pueden convertirse en un compañía de tiro perfecta, sólo basta tener el espacio adecuado, el tiempo necesario (que pueden ser sólo quince minutos) y las ganas de hacerlo. El costo de los balines hace que podamos disparar mil tiros de altísima precisión al precio de 200 tiros de calibre .22 LR de mediocre calidad.

En esta primera entrega me gustaría que compartamos la historia de estas armas, que seguramente para mucho de ustedes será sorprendente como lo fue para mí. En este sentido quiero agradecer al Ingeniero Fernando Vázquez Toriello, que tanto ha colaborado conmigo en los cursos de Instructor de Tiro que he dictado, aportando material inédito en nuestro país.

La historia de estas armas es muy rica por ello creo interesante empezar por el principio.

Breve historia de las armas de aire

La historia primitiva de las armas de aire está a menudo inmersa en el misterio y es todavía tan intrigante como cualquier crónica de siglos pasados. Aunque es difícil comprobar exactamente cuando las armas de aire fueron producidas por primera vez en Europa, los historiadores creen ahora que el período más probable para su primera aparición fue a mediados de los 1500. Comparativamente pocos ejemplares han sobrevivido la lenta marcha del tiempo, y la mayoría de esas armas de aire que lo han hecho descansan ahora en museos de armas en todo el mundo.

Sabemos que desde sus días más tempranos, las armas de aire eran muchas veces guardadas en secreto y hasta calificadas despreciativamente como herramientas del Diablo. Considerando el hecho que algunas armas de aire de siglos pasados eran comúnmente de calibre muy grande y casi tan poderosas como las armas de fuego de hoy día – aunque sin el ruido ensordecedor, destello y humo – es fácil comprender por qué las armas de aire de esa época eran temidas por muchos.

La mayoría de las armas de aire más primitivas pertenecían a dos grupos diferentes, aquellas energizadas por fuelles cargados por resorte y aquellas que utilizaban aire precomprimido almacenados en un depósito, que era una parte integral del arma o adjunto a ella. Las armas de fuelles estaban generalmente destinadas a tiro al blanco en interiores. Aunque de poca potencia, eran asombrosamente precisas a distancias cortas.

Los armas neumáticas, por otra parte, eran relativamente potentes. La tecnología de estas armas gradualmente mejoró a través de los años y su uso para cazar se puso de moda entre la nobleza Europea. El hecho que presas tan grandes como el jabalí silvestre y venados fueran abatidos rutinariamente por estas primitivas armas neumáticas, demuestra su asombroso poder. Su relativamente silencioso y eficiente funcionamiento, unido a su impermeabilidad a la lluvia o nieve, las hacía armas, desde luego, muy deseables. Por esta razón, estaba prohibido a los plebeyos poseer armas de aire comprimido.

A fines de los 1700, las potentes armas neumáticas encontraron su lugar entre las tropas militares. El Ejército Austríaco tenía un regimiento entero armado con rifles de aire de repetición calibre .44. Todos los relatos sobrevivientes indican que los austríacos usaron esas armas de aire con eficacia mortífera contra las tropas francesas de Napoleón Bonaparte durante la Campaña Tirolesa y se dice que eran suficientemente potentes para matar un hombre a 150 yardas de distancia. Tan temidas eran, que cualquier soldado austríaco capturado con un rifle de aire era ejecutado sumariamente como un asesino.

En el continente americano, los registros de la famosa Expedición Noroeste de Lewis y Clark (1804-1806) muestran que se llevó un arma de aire y los indios la llamaron “el palo de trueno sin humo”. Las primeras armas de aire producidas en los Estados Unidos se centraban alrededor del “arma de galería”, un arma de relativamente baja potencia que utilizaba una planta de poder de resorte y pistón. Estas armas florecieron durante el período inmediatamente siguiente a la guerra civil y se usaron principalmente para tirar a blancos de papel en interiores. Al finalizar el siglo XIX, los calibres de las armas de aire de América y Europa se habían reducido apreciablemente.

El siglo XX ha sido testigo de tremendos avances en el campo de las armas de aire para adultos, especialmente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Muchas fábricas alemanas se convirtieron en productoras de armas de aire luego que la manufactura de armas de fuego fue prohibida por las fuerzas aliadas de ocupación. El resto ha sido la creación de una importante nueva industria que pretende una importante participación en los deportes de tiro alrededor del mundo actual. El erróneo concepto de que las armas de aire son simples juguetes ha sido fomentado por años debido a la popular arma de pelotitas (BB) de baja potencia y poca precisión producida en masa; sin embargo, el hecho que el tiro con armas de aire es ahora un deporte Olímpico está haciendo desaparecer esta imagen rápidamente. Las modernas armas de aire de competencia sin retroceso, con una precisión capaz de hacer de diez tiros un único agujero a 10 metros, pueden difícilmente llamarse “juguetes”. Los Juegos Olímpicos de 1984 presentaron por primera vez el tiro con armas de aire, una señal histórica y relevante de la importancia de las armas de aire de hoy en el tiro recreativo.

Las armas de aire para adultos han llegado a ser finalmente verdaderamente universales, un deporte de tiro que puede ser disfrutado por cualquiera, en cualquier parte – una gran diferencia con su oscuro e incierto comienzo unos pocos siglos atrás.

El Dr. Robert Beeman, es un académico que fundó su propia fábrica de armas neumáticas. Creo que resulta interesante poder leer a un académico amante del tiro, pues pocas veces podemos aprender de un doctor en filosofía de las ciencias que nos hable acerca del tiro.

¿Armas de Aire para Jabalí Silvestre? Una mirada histórica al arma de aire, por Robert Beeman.

“James, bombea mi nuevo rifle de aire para la caza del jabalí de mañana”. Éstas muy bien podrían haber sido las palabras de un rico Escocés de las montañas dirigidas a su mozo a fines de 1700. Resulta una sorpresa considerable para la mayoría de los deportistas del presente que las armas de aire estaban entre la más poderosas, y seguramente entre la élite, de rifles de grandes calibres más de 200 años atrás. Esta falta de conciencia es comprensible cuando uno descubre que las armas de aire poderosas eran muy infrecuentes, aún entonces.

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Las buenas armas de aire siempre han sido más costosas de fabricar que las armas de fuego de calidad equivalente. Las habilidades especiales, conocimiento y gran cantidad de tiempo necesario para fabricar las complejas válvulas, cierres y depósitos de aire de las primeras armas de aire significaron que únicamente los tiradores más ricos podían afrontar semejantes gastos.

El origen de las armas de aire no es de ninguna manera tan claro como algunos frecuentemente citados autores nos llevarían a creer. El arma de aire existente más vieja, aparte de las cerbatanas, evidentemente, es un ejemplar en el Arsenal Danés Real que data de 1590. Las primeras armas de aire mecánicas parecen haber sido armas de fuelle. Estas armas usaban fuelles cargados por resorte en la culata del arma para proveer una ráfaga impulsora de aire al dardo especial cuando se accionaba el disparador. Armas de aire que empleaban un resorte para impulsar un pistón, que a su vez comprimían solo aire al momento de disparar, aparecen casi tan temprano como las armas de fuelle. Y, sorprendentemente, fue aparentemente también alrededor del 1600 cuando apareció la primera arma de aire de bombeo (neumática), un arma experimental hecha para el Rey Enrique IV de Francia.

Las más potentes de aquellos años eran neumáticas de bombeo. Esto es, se cargaban bombeando aire en un resistente depósito con válvula que era acoplado, o parte integrante del arma. Las bombas se construían a veces en el arma pero eran más frecuentemente separadas. Cargar un depósito podía tomar desde 200 a 2.000 soplidos de la bomba y producían presiones más allá de 1.000 libras por pulgada cuadrada (psi), unos 70 bares.

Las armas de aire antiguas ofrecían numerosas ventajas a aquellos primeros tiradores que podían pagarlas; algunas podían dispararse muchas veces por minuto, un contraste llamativo a las armas de avancarga quemadoras de pólvora. Tal fuego rápido era mucho más práctico con armas de aire porque estas no obscurecían su propia línea de mira con nubes de humo. Y, aunque la frecuentemente contada historieta de su silencio no es cierta, estas son menos ruidosas que las armas de fuego de potencia equivalente y su carencia de humo y destello ayudaban a hacer más difícil localizar la posición del tirador. Un aspecto especialmente apelado era la gran confiabilidad de las armas de aire. Las otras ventajas incluían carencia de chispas residuales, tiempo de tiro más rápido, potencia más uniforme; e ínfima suciedad del cañón.

La variedad de las primeras armas de aire reflejaba la variedad de la caza. Un ejemplar del siglo XVIII en la Colección Beeman es una sólida carabina de calibre .39, de solo 40 pulgadas de largo, quizás destinado a uso en matorrales densos o a lomo de caballo. Otro, hecho por Hass en Neustadt, Alemania alrededor de 1750, tiene un hermoso cañón liso de 33″ de calibre .33, que puede desatornillarse y ser sacado fuera del arma para descubrir un muy amenazante cañón de calibre .46 con siete estrías sumamente profundas. En solo momentos, el propietario de esta arma podía cambiar desde palomas a venado. Uno de los rifles de aire ingleses (hecho en 1850) muy bien guardado en la colección de Beeman fue usado regularmente para la caza del ciervo hasta 1950. Dispara una bala de 265 grains, de calibre .44.

Lewis y Clark llevaron un rifle de aire neumático calibre .36 en su famosa expedición de 1804-06. Les sirvió bien, tanto para cazar ciervos como para asombrar a los indios. Seguramente una de las más famosas armas con el depósito en la culata era el rifle de aire militar Austríaco diseñado por Girandoni en 1779. Su culata era un depósito de aire separable que mantenía aire suficiente para disparar una serie de 20 pesadas bolas de plomo suministradas desde un ingenioso cargador de alimentación rápida. ¡Estas formidables armas podían arrojar sus 20 tiros sin humo en un minuto; las balas de calibre .51 (13mm) viajando a casi 305 m/s eran mortíferas a unos 140 metros – una energía aproximadamente comparable a rifles de avancarga de la época o a la de una Colt .45 automática de hoy! ¡Un cuerpo de 500 soldados así armados tenían un poder de fuego potencial de 300.000 tiros en una media hora, increíble para rifles militares a fines de 1700!

Durante este mismo período, y por casi un siglo después, las armas de aire de grandes calibres fueron sumamente populares entre los deportistas ricos de Europa. Entre las armas de aire antiguas en la Colección Beeman hay hermosos ejemplares de carabinas de aire, de calibre .45, aparentemente para la caza del jabalí desde el lomo del caballo, largos rifles para la caza del ciervo, y conjuntos multipropósito ingleses especialmente hermosos con receptáculos ricamente grabados, cañones estriados y lisos intercambiables para caza mayor o aves acuáticas. Lo máximo en el desarrollo mecánico del arma de aire fueron los terribles bastones de aire con sus mecanismos internos al nivel de joyería. Evidentemente ningún caballero inglés bien vestido a fines de 1800 se veía sin una de estas armas, que oscilaron entre los calibres .30 a .49 y tuvieron quizás la potencia de un revólver policial moderno.

Un interesante cambio en la evolución de arma de aire ocurrió al comienzo del siglo XX. En América, el arma de resorte y pistón se había desarrollado a un nivel sofisticado y potente, especialmente en la forma de las costosas armas de galería populares después de la guerra civil. Las neumáticas habían alcanzado un alto nivel en Europa con el advenimiento de los conjuntos de caza multipropósito, bastones de aire, y finalmente el primer rifle de C02 – el bello y elaborado Giffard. La introducción del cartucho de arma de fuego y la pólvora sin humo detuvo el desarrollo de las armas de aire como armas poderosas. Las armas de aire ya no podrían seguir siendo consideradas propiamente como armas. La evolución de las armas neumáticas de bombeo y de C02 en su mayor parte dejaron Europa y aparecieron en América orientadas al nivel juvenil, con baja potencia y fabricadas en serie, mientras en Europa las armas de aire de resorte y pistón llegaban a ser sumamente sofisticadas y precisas con calibres pequeños para tiro al blanco y caza menor.

Finalmente, durante los años 70, los Beeman mezclaron el estilo estadounidense, potencia aumentada, y nuevas características con los desarrollos Europeos e hicieron la exitosa introducción de armas de aire de precisión para adultos y nuevos diseños de balines en la corriente dominante del mercado estadounidense del tiro. Ahora otras compañías han llegado al mercado de las armas de aire de precisión para adultos, pero el objetivo de la compañía Beeman es continuar mereciéndose el respeto como líder de ese mercado.

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Para finalizar esta primer entrega me parece interesante destacar que las armas neumáticas, queda demostrado, no son un tema menor en el ámbito del tiro. Quizás en otros países donde la normativa permite adquirir armas de fuego legalmente, esto haya afectado la debida atención en las armas neumáticas, sin embargo en varios países europeos, con larga tradición en armas deportivas, las armas neumáticas son la base fundamental de la iniciación deportiva como tiradores.

Fuentes de consulta:

– Beeman Robert (1997): ¿Armas de Aire para Jabalí Silvestre? Una Mirada Histórica al Arma de aire. Beeman Precisión Airgun Guide, Edition 20, Estados Unidos.

– Dynamit Nobel /RWS Catálogo #13. Ulm / D. Alemania.

– Vázquez Toriello (2001): Armas neumáticas, a pistón y precarga. Apuntes de cátedra. Curso de Instructor de Tiro del Tiro federal Argentino de Buenos Aires, Argentina.

Cortesía de Full Aventura: http://www.fullaventura.com/

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