El tiro deportivo y los elementos de puntería

Por José Ramón Lázaro Chamorro

Alinear los elementos de puntería con el blanco y realizar el disparo suena muy sencillo, pero la realidad es bien distinta.

Los elementos de puntería en un arma son los que nos permiten apuntarla correctamente en dirección al blanco para conseguir que el proyectil impacte en el lugar deseado.

Los elementos de puntería

No vamos a hablar de otros complementos que nos ayuden a apuntar el arma tales como visores telescópicos, sino a analizar los elementos básicos que vienen montados sobre la misma.

Podemos distinguir dos principales y cuya calidad y características dependen en muchos casos de los modelos de armas y de su finalidad ( tiro olímpico o deportivo, caza, armas de guerra, etc.).

Dichos elementos son el punto de mira y el alza.

El punto de mira

Puntos de mira intercambiables

Viene montado en el extremo del cañón, y consiste en una protuberancia que junto con el alza nos permite apuntar el arma al objetivo.

Pueden ser fijos, regulables o intercambiables.

En el caso del punto de mira fijo, suele ir soldado o atornillado al cañón, y para ajustar el arma hay que actuar sobre el alza.

En algunas armas, el punto de mira va enroscado en el extremo del cañón, pudiendo girar, o bien situado sobre una rampa que le permite deslizarse hacia arriba o hacia abajo. Esto permite regularlo en altura para lograr en combinación con el alza el ajuste deseado.

En el caso de los puntos de mira intercambiables, éstos suelen ir atornillados al extremo del cañón y al ser piezas de distinta altura, se pueden intercambiar para corregir la trayectoria del disparo en altitud.

El alza

Detalle del alza de la pistola Feinwerkbau AW 93 Detalle del alza desde el punto de vista del tirador

La denominación de esta pieza puede llevar a confusión, ya que realmente su regulación no es solamente en altura, sino también lateralmente (deriva), por lo que su ajuste es fundamental, junto con el punto de mira, para poder variar el punto de impacto hacia arriba, abajo, izquierda o derecha.

El  alza va montada en el extremo trasero del arma, en el caso de pistolas y revólveres, o en un punto intermedio, en las armas largas, que permita una visión nítida al encararla.

Las alzas para armas de competición suelen llevar una graduación micrométrica por lo que su ajuste no es continuo, sino en pequeños pasos o “cliks”. Estos pasos se miden en variaciones en el punto de impacto en el blanco, ya sea mediante relaciones de longitud y distancia, como por ejemplo una variación de 0,5 milímetros a 25 metros del blanco, o bien en una unidad denominada MOA (minutes of angle), minutos de ángulo, la cual siempre es constante y su valor se puede transformar a milímetros si nos imaginamos que el conjunto de los elementos de puntería está en el centro de una circunferencia cuyo radio es la distancia al blanco.

¿Cómo apuntar un arma?

Básicamente, y por decirlo de una manera sencilla, hay que hacer coincidir la muesca del alza con el punto de mira y con el objetivo. Manteniendo estos tres elementos alineados y procurando que el arma no se mueva en el momento del disparo, y siempre que esté bien ajustada, se conseguirá hacer llegar el proyectil al blanco.

No obstante, la forma de apuntar el arma puede variar dependiendo de cual sea su uso.

Si nos estamos refiriendo a armas de caza o de guerra, la lógica nos dice que el objetivo debe ser precisamente la pieza o el enemigo al que queremos abatir, pero cuando hablamos de tiro deportivo nos encontramos muchas veces con que el tamaño del  punto de mira es demasiado grueso para poder apuntar directamente al blanco. Este es el caso de la pistola neumática o de la pistola standard, en la cual el círculo del 10, se ve totalmente tapado por el punto de mira.

Para estos casos, hay una práctica totalmente habitual y aconsejable que es apuntar a otra zona del blanco que sea fácilmente identificable, y ajustar el arma para que el punto de impacto coincida con el centro de la diana. Esta forma de apuntar se denomina “apuntar al 6”, y se suele utilizar como referencia el borde inferior donde termina el círculo negro central del blanco, y que suele coincidir con el número 6. Aunque esta practica de ajustar la pistola para que apuntando al punto “A” impacte en el punto “B” pueda parecer un tanto ilógica, si la facilidad de apuntar al punto “A” es mayor, conseguiremos que todos los disparos impacten en “B”. No conviene apuntar justamente al borde del círculo negro, ya que puede crear confusion al intentar enrasar el punto de mira; lo aconsejable es apuntar un poco mas abajo, dejando una franja blanca entre el punto de mira y el círculo negro.

mal1

mal2 bien

En cualquier caso, el mayor problema al que se enfrenta el tirador es mantener los elementos de puntería alineados mientras soporta el peso del arma. Hay que esperar y ser pacientes y solamente la práctica nos indicará cuando es el momento idóneo para ejecutar el disparo mientras vemos bailar el punto de mira entre nosotros y el blanco. Una vez alineados los elementos de puntería, el disparador se debe accionar suavemente, de forma que el disparo nos sorprenda. Cualquier otra intencionalidad de sacar el disparo nos va a provocar movimientos no deseados en el arma y que por tanto que el proyectil impacte fuera de su objetivo.

Como hacer coincidir el alza y el punto de mira

También es obvio que es imposible mantener enfocados con el ojo el alza, el punto de mira y el blanco al mismo tiempo. Lo que se aconseja es enfocar alza y punto de mira y mantener borroso el blanco. Aunque puede parecer paradójico, hay una zona muy amplia del blanco en la que, manteniendo esta práctica, se puede hacer facilmente un impacto en el 9 ó 10.

Ajuste de los elementos de puntería

Hay que tener en cuenta algunas reglas básicas para saber como nos afectan los ajustes de los elementos de puntería en la trayectoria del disparo. Estos sencillos conceptos se traducen en:

  • Si se eleva el punto de mira, baja el punto de impacto.
  • Si desciende el punto de mira, sube el punto de impacto.
  • Si se eleva el alza, sube el punto de impacto.
  • Se desciende el alza, baja el punto de impacto.
  • Si ajustamos la deriva hacia la izquierda, el punto de impacto se desvía a la izquierda.
  • Si ajustamos la deriva hacia la derecha, el punto de impacto se desvía a la derecha.

Es decir, el alza y deriva siempre se ajustan en el mismo sentido en que queramos modificar el punto de impacto, mientras que el punto de mira se ajusta en el sentido contrario al que queramos modificar el punto de impacto.

Conclusiones

Un arma se puede calibrar de la forma que nos sea más cómoda y útil para logar que el proyectil impacte en el objetivo deseado, y muchas veces no hay que dejarse llevar por la lógica. En cualquier caso, solamente un arma perfectamente ajustada, sea cual sea nuestra forma de utilizarla, es la que nos dará las mayores satisfacciones. Afinar bien el alza y la deriva, y alinearlas correctamente con el punto de mira y el objetivo, junto con una buena preparación física que evite el movimiento y los temblores es lo que contribuirá al éxito.

 

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