Tirando a ciegas – Un ejercicio para tiradores experimentados de disciplinas olímpicas

Por Ricardo Río

Muchas veces los tiradores no toman en cuenta la importancia de entrenar las sensaciones corporales que hacen a una buena posición. Si bien el arma, larga o corta, esta sostenida por los miembros superiores, la base de equilibrio esta formada por la posición de los pies sobre el piso.

Una posición de los pies ancho de hombros con las puntas levemente abiertas es apta para comenzar. Esta base tiene una forma trapezoidal y una proyección del centro de gravedad al piso debe estar ubicado dentro de este.

Los pies, las piernas, la cadera y el torso sentarán las bases para una posición firme y estable. En el caso de las posiciones estáticas como por ejemplo tendido o bench rest,  este tipo de entrenamiento es también una forma alternativa de mejorar la técnica de tiro y la técnica de disparo.

¿En que consiste esta técnica , y cuáles son las ventaja de disparar con ojos cerrados?

En primer lugar disparar con ojos cerrados permite mejorar el equilibrio. El sistema nervioso central por no encontrar referencias visuales de equilibrio apoyará su regulación en la sensibilidad propioceptiva permitiendo así mantener a través de pequeños ajustes musculares el equilibrio de nuestro cuerpo en el espacio.

En segundo lugar, disparar con ojos cerrados permite al tirador abstraerse totalmente de cuestiones ajenas a la ejecución misma del tiro. Este tipo de entrenamiento potencia la correcta ejecución del disparador.

Tercero, permite al tirador sentir perfectamente el retroceso natural del arma en la mano o en el cuerpo. Esto es de vital importancia para sostener el arma con todos los disparos de la misma forma y reconocer el retroceso óptimo en un buen disparo.

Hemos realizado pruebas tanto en arma larga como con arma corta logrando resultados que sorprenden. Hemos alcanzado rendimientos muy cercano al disparo tradicional con ojos abiertos contrariamente a lo que muchos hubieran creído.

Ahora bien, ¿como entrenar entonces?

En primer lugar debemos adoptar la posición y disparar la cantidad de tiros suficientes como para sentirnos seguros, haciendo las correcciones necesarias para lograr una posición que naturalmente y sin esfuerzos centre las miras dentro del blanco.

A partir de ese momento debemos comenzar con la técnica específica de tiro.

  • Proceso de respiración y relajación del cuerpo adquiriendo el tono muscular óptimo que no traslade tensiones innecesarias al arma.
  • Fijación de miras en paralelo, tanto sea las de alza y guión como las de diopter y túnel. Debemos definir claramente el bastón delantero o el anillo sin perder la correcta relación de miras.
  • Buscar el objetivo – la diana del blanco – dejando que las miras comiencen a reducir su movimiento hasta el mínimo.

En ese momento debemos cerrar los ojos y luego de 1 segundo efectuar el disparo.

Para sorpresa de muchos las agrupaciones serán muy buenas si sabemos tener la tranquilidad de mantener la posición firme y estable durante la ejecución del disparo.

He realizado esta prueba con numerosos tiradores y al principio me plantearon sus dudas acerca de los posibles resultados. Muchos de ellos expresaban que no podrían hacerlo. La realidad era marcada por su cara de asombro ante los impactos producidos en distancias de 10mts. y 50 mts.

De ninguna manera digo: esto es un acto de fe de connotaciones místicas o mágicas. De ninguna manera, esto es una técnica mundialmente probada y utilizada en los principales centros de entrenamiento del mundo.

La verdad es que si un tirador respeta los pasos técnicos que hacen a un buen disparo, sin importar la disciplina -desde posiciones estáticas a blancos estáticos – este ejercicio es excelente para mejorar los procesos neurofisiológicos que rigen el equilibrio corporal, las presiones necesarias para un buen disparo, la ejecución del mismo y el adecuado retroceso del arma.

Y recuerden un buen entrenamiento técnico de pocos disparos y alta precisión es siempre mucho mejor que gran cantidad de disparos y bajo rendimiento.

Nunca sigan entrenando si están disparando en un bajo nivel, pues esto tan solo produce que el sistema nervioso central refuerce mensajes negativos y bajos rendimientos.

Prueben este ejercicio con sus entrenadores, trabajando en equipo podrán mejorar sus técnica de tiro.

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