El tiro deportivo – Fuego central

 

Por José Ramón Lázaro

El fuego central es una modalidad de tiro deportivo para calibres intermedios de cartuchos de percusión central (como luego explicaremos).

Las diferencias de las tiradas de fuego central con las de pistola standard son básicamente dos:

  • La utilización de calibres superiores al calibre 22 lr
  • La forma de realización de la tirada.

Características de la pistola de fuego central

Las tiradas y competiciones para fuego central se pueden realizar tanto con pistola como con revolver. Los calibres que se admiten son desde el 7,62 milímetros al 9,65 milímetros, lo que permite una amplia gama donde elegir, si bien quizá el más popular para este tipo de competiciones es el calibre .32 S&W Long Wadcutter, debido a su gran precisión y a su bajo retroceso, y caracterizadas por tener la punta del proyectil plana.

En la actualidad es frecuente encontrar fabricantes de pistolas con cañones intercambiables para calibre .22 y .32, de forma que con una única arma se puedan practicar las modalidades de pistola standard y fuego central.

El peso máximo permitido de la pistola para fuego central es de 1.400 gramos, y el peso del disparador, es decir la fuerza que hay que realizar para que se produzca el disparo es como mínimo de 1.000 gramos.

¿Por qué el nombre de fuego central?

La modalidad deportiva de pistola standard utiliza el calibre 22 lr, y esta munición se denomina de percusión anular, ya que el fulminante que se utiliza para detonar la pólvora, cubre totalmente la base del cartucho. En el caso del calibre 22 lr, lo normal es que el percutor del arma impacte en un lateral del cartucho para producir el disparo.

La munición para fuego central es, al contrario que el calibre 22 lr, de percusión central. Esto implica que el fulminante se encuentra en el centro del cartucho y que no cubre totalmente la base, por lo que el percutor del arma debe de impactar en el centro de la misma.

La utilización de este tipo de munición, al contrario que en la de percusión anular, es que permite sustituir el fulminante de una vaina ya disparada, y recargar de nuevo el cartucho con pólvora y un nuevo proyectil. Esta práctica es muy usada por tiradores expertos, ya que permite recargas con menor carga de pólvora; no olvidemos que la distancia que tiene que recorrer el proyectil es de solo 25 metros, por lo que con menor cantidad de pólvora se consigue cubrir esa distancia y se reduce su retroceso, aunque es necesario realizar un curso especial y obtener un permiso de la Guardia Civil para realizar recargas de munición.

Las competiciones de fuego central

En la modalidad de pistola de fuego central, la competición consiste en realizar 60 disparos a un blanco situado a 25 metros de distancia dividida en dos tandas de 30 disparos cada una.

La primera tanda se realiza sobre un blanco de precisión, en 6 series de 5 disparos y de 5 minutos de duración cada una.

La segunda tanda se realiza sobre un blanco de velocidad (también llamados de duelo), en 6 series de 5 disparos cada una. En cada serie de la segunda tanda, el blanco se oculta durante 7 segundos y es visible durante 3 segundos. Es en esos 3 segundos cuando hay que realizar el disparo, con la peculiaridad de que la posición en este caso es con el brazo hacia abajo en un ángulo de 45 grados, por lo que en esos 3 segundos hay que subir el brazo, apuntar al blanco y realizar el disparo, volviendo a bajar el brazo para el siguiente disparo.

Es imprescindible que, una vez realizado el disparo, se vuelvan a coger las miras, esto es, volver a apuntar al blanco como si fuéramos a realizar el disparo, y bajar el brazo lentamente hasta los 45 grados, de forma que al volver a tener el blanco de frente, levantemos el brazo con las miras en posición de disparo. Tampoco hay que precipitarse. Tres segundos no parece mucho, pero conviene agotar el tiempo (podemos usar 2,5 segundos para levantar el brazo y apuntar y el resto para realizar el disparo).

Por supuesto, y en la serie de velocidad sobre todo, el minuto de tiempo que se da desde la orden de ¡carguen!, hasta la orden de ¡atención!, se utilizara para introducir los cinco cartuchos en el cargador, y coger miras entre los últimos 5-8 segundos. Es conveniente, por tanto, el uso de un cronometro.

Para los primeros 30 disparos se da un tiempo de preparación de 5 minutos, y antes de comenzar los siguientes 30, se permite un tiempo de 3 minutos para ajustar las miras de las armas. Lo normal es tirar en precisión con la pistola ajustada para apuntar al 6, y regular luego el alza para apuntar al centro del blanco de velocidad.

Tirando con revólver

En las competiciones de fuego central, como ya hemos comentado anteriormente (véase artículo), está permitido tirar con revolver, siempre que cumpla las condiciones de calibre, peso de disparador, etc.

Para aquellos que gusten de este tipo de armas, comentaros que existen unas pautas para lograr que el disparo salga con la mayor fluidez y precisión posible.

El revólver siempre se disparará amartillado, lo cual no supone un problema en el primer disparo, pero en la serie de velocidad, hay siete segundos para amartillarlo, coger de nuevo las miras y bajar la mano a 45 grados hasta que el blanco se vuelva de frente los tres segundos necesarios para realizar el disparo.

Hay que practicar mucho estos movimientos hasta conseguir que se conviertan en una rutina, y sobre todo el movimiento de, una vez realizado el disparo, traer el revólver hacia uno mismo, siempre apuntando hacia adelante, amartillarlo con la mano contraria (nunca hacerlo con la misma mano que lo sujeta, pues perderemos el agarre), y de nuevo estirar el brazo para coger las miras de nuevo.

 

Hay que tener en cuenta, en el caso de tirar con revolver, que, independientemente del número de recamaras que tenga el tambor, solamente se pueden cargar cinco cartuchos. Si hubiera más de cinco recámaras, se llenaran solamente cinco consecutivas, y habrá que situar el tambor en una posición tal que, cuando se amartille por primera vez, y gire el tambor, nos quede el primer cartucho en la recamara que va a ser disparada, así como en las sucesivas.

Concretando

Esta modalidad tiene la dificultad añadida de las series de 3 segundos, en los que hay que tener cierta práctica y preparación para levantar el brazo con las miras de la pistola (o revólver) prácticamente ya alineadas.

Es obvio también que, al ser cartuchos más potentes que el .22, el retroceso también será mayor, incrementándose la dificultad a medida que se utilizan calibres más grandes.

No obstante, es una modalidad muy interesante, ya que combina una gran precisión (5 minutos para 5 disparos), con una serie de velocidad compleja (7 + 3 segundos). Esto hace que el fuego central sea odiado por unos y querido por otros, pero una vez que se coge práctica, es una modalidad muy adictiva, habiendo verdaderos profesionales.

Aquellos que estéis interesados en saber más sobre los cartuchos de percusión central y su diferencia con el fuego anular, os dejamos este enlace a un interesante artículo de la wikipedia, titulado “Cápsula fulminante”.

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